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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 11/01/2026 14:05
Los salarios más altos del sector privado formal en Argentina se concentran en actividades vinculadas a la energía, la minería, las finanzas y segmentos industriales específicos. Según datos oficiales de septiembre de 2025, el ranking de las mejores remuneraciones está encabezado por la extracción de petróleo y gas natural, con ingresos promedio muy por encima del resto de la economía. El Ministerio de Capital Humano informó que la actividad de extracción de petróleo crudo y gas natural registró un salario bruto promedio de $8.045.092, con un aumento interanual nominal del 28,3 por ciento. En septiembre de 2025, el salario bruto promedio del sector privado formal fue de $1.797.893, con una suba interanual del 37,8 por ciento En segundo lugar se ubicó el servicio de transporte por tuberías, directamente asociado a la actividad energética, con un salario promedio de $5.972.528, tras un incremento del 40,7% en doce meses. El tercer puesto fue para las actividades de servicios relacionados con la extracción de petróleo y gas, excepto las de prospección, que alcanzaron un nivel bruto de $5.909.599 y alza del 40,6% en un año. La intermediación monetaria y financiera de entidades bancarias y no bancarias presentó un salario promedio de $4.920.151, con suba del 49,3% respecto de septiembre del año anterior. En tanto, los servicios auxiliares a la actividad financiera se ubicaron en $3.566.207, con un aumento del 39,7por ciento. Dentro del complejo industrial, se destacan las industrias básicas de hierro y acero, que registraron un salario promedio de $4.746.554, con una variación del 24,2%, y la fabricación de automotores, con ingresos de $4.301.280, tras un incremento del 48,5%. También sobresale la fabricación de productos de la refinación del petróleo, con salarios de $4.185.772, y una suba interanual del 35,6 por ciento. Otro grupo con salarios elevados es el de la generación, transporte y distribución de energía eléctrica, donde el salario bruto promedio llegó a $3.751.898, con una variación del 33,2%. A esto se suman los servicios de administración de fondos de jubilaciones y pensiones, con $3.697.537, y aumento del 27,7 por ciento. En el segmento de la economía del conocimiento, los servicios de consultores en informática y suministro de programas de informática registraron salarios promedio de $2.887.300, con suba del 48,4%, mientras que el procesamiento de datos alcanzó a $3.341.226, con un incremento del 47,6%. En telecomunicaciones, el salario promedio fue de $2.919.152, con una variación interanual del 41,2 por ciento. El segmento de la economía del conocimiento, los servicios de consultores en informática y suministro de programas de informática registraron salarios promedio de $2.887.300, con suba del 48,4 por ciento En septiembre de 2025, el salario bruto promedio del sector privado formal fue de $1.797.893, con una suba interanual del 37,8 por ciento. Las remuneraciones más bajas del país En contraste, las actividades con menores niveles salariales se concentraron en servicios personales, comercio minorista y algunas ramas agropecuarias. La terminación de edificios y obras de ingeniería civil registró un salario promedio de $739.322, mientras que los servicios agrícolas y pecuarios, excepto los veterinarios, se ubicaban en $802.591. En el sector de enseñanza, el salario bruto promedio fue de $988.061, con una variación interanual del 41,9 por ciento. El comercio minorista también mostró salarios por debajo del promedio general. La venta al por menor en comercios especializados de alimentos, bebidas y tabaco registró ingresos de $910.632, mientras que en el resto del segmento fue de $1.245.670, previo a las deducciones para el sistema previsional y obra social. Las claves que determinan el valor del trabajo Economistas consultados por Infobae coinciden en que la concentración de los salarios más altos en sectores como la energía, la minería, las finanzas y algunas ramas industriales no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de diferencias estructurales de productividad entre actividades. En esos sectores, el salario está directamente asociado a la capacidad de generar valor agregado, al uso intensivo de capital y, en muchos casos, a la generación de divisas. Las actividades mejor remuneradas son, al mismo tiempo, las que mostraron mayor desarrollo en los últimos dos años y las que todavía presentan un potencial de crecimiento elevado (Vargas) José Vargas, economista y director de Evaluecon, explicó que las actividades mejor remuneradas son, al mismo tiempo, las que mostraron mayor desarrollo en los últimos dos años y las que todavía presentan un potencial de crecimiento elevado. En ese contexto, los salarios tienden a crecer en línea con la productividad. Según su análisis, esta dinámica explica por qué los ingresos en energía, finanzas y algunos segmentos industriales se ubican muy por encima del promedio del sector privado formal. Desde su perspectiva, la estructura salarial actual refleja con claridad las marcadas diferencias de productividad que existen en Argentina entre ramas de actividad. A diferencia de lo que ocurre en economías más desarrolladas, esas brechas son más pronunciadas, no por falta de talento, sino por la desigual capacidad de los sectores para generar divisas y sostener niveles elevados de productividad. Esa disparidad termina trasladándose de manera directa a los salarios. Jorge Colina, economista y presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), sostuvo que los niveles salariales responden a la dotación de factores productivos de cada actividad. En aquellas ramas donde el capital o los recursos naturales son abundantes en relación con la cantidad de trabajadores, la productividad individual es más alta y, en consecuencia, los salarios también lo son. En aquellas ramas donde el capital o los recursos naturales son abundantes en relación con la cantidad de trabajadores, la productividad individual es más alta (Colina) Colina ejemplificó que este patrón se observa con claridad en sectores como la energía, la minería y la industria pesada, donde cada trabajador opera con una elevada cantidad de capital o recursos naturales. En el caso de la siderurgia, por ejemplo, el alto nivel de capital por empleado se traduce en salarios que se ubican entre los más altos del entramado industrial. En el extremo opuesto, cuando la actividad depende principalmente de la mano de obra, la productividad por trabajador es menor y los salarios tienden a ubicarse en los niveles más bajos del mercado laboral formal, apuntó el director de Idesa. El rezago en servicios personales y comercio La contracara de los sectores mejor pagos se encuentra en actividades intensivas en mano de obra, con menor capitalización y menor productividad por trabajador. Según Jorge Colina, en rubros como el comercio minorista, los servicios personales o las tareas artesanales, la abundancia relativa de trabajadores reduce la remuneración promedio, dado que el factor trabajo es el principal insumo de la actividad. Jorge Day, economista del Ieral de Fundación Mediterránea, explicó que los trabajos que requieren un mayor uso de capital -ya sea físico, humano o financiero- tienden a ser más productivos y, por lo tanto, mejor remunerados. En su análisis, sectores como la minería, el petróleo y las finanzas reúnen esas características, lo que explica su ubicación en la parte alta del ranking salarial. Day también destacó el rol de la oferta laboral como factor explicativo de las diferencias de ingresos. En aquellas actividades donde existe una mayor cantidad de personas capacitadas para desempeñar las tareas, como el comercio, los salarios tienden a ser más bajos. En cambio, en ocupaciones altamente calificadas o con menor disponibilidad de trabajadores, la remuneración suele ser más elevada. Cambios acotados se esperan para el año Respecto de la evolución futura, los tres economistas coincidieron en que no se esperan modificaciones significativas en el ranking de los trabajos mejor pagos en el corto plazo. Vargas sostuvo que, aun en un contexto de inflación más baja que en años anteriores, 2026 seguirá siendo un año inflacionario y no alterará de manera sustancial la estructura salarial. Por el contrario, su expectativa es que la diferencia entre los sectores líderes y el resto de la economía tienda a profundizarse. En un escenario de menor inflación y mayor apertura económica, algunos sectores podrían mostrar mejores desempeños relativos que otros (Day) Jorge Colina consideró que el ordenamiento salarial entre ramas es esencialmente estructural y que responde a la dotación de factores productivos, por lo que no prevé cambios drásticos. A lo sumo, podría haber movimientos marginales entre algunas actividades, pero no una reconfiguración general del ranking. Jorge Day, por su parte, dijo: en un escenario de menor inflación y mayor apertura económica, algunos sectores podrían mostrar mejores desempeños relativos que otros. Sin embargo, aclaró que esas diferencias se reflejarían en variaciones salariales puntuales y no en un cambio sustancial en la jerarquía de los sectores mejor remunerados. En conjunto, el análisis de los especialistas refuerza la idea de que la fuerte dispersión salarial entre actividades responde a factores estructurales del mercado laboral argentino y que, más allá de la coyuntura económica, los sectores con mayor productividad y uso intensivo de capital seguirán concentrando los salarios más altos.
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