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Concordia » El Heraldo
Fecha: 11/01/2026 13:18
Una dieta vegetal con probióticos podría frenar el avance del cáncer de próstata Un estudio clínico internacional aporta nueva evidencia sobre el impacto de la alimentación en la evolución del cáncer de próstata. Según la investigación, una dieta rica en compuestos vegetales combinada con el uso de probióticos puede retrasar la progresión de la enfermedad en pacientes de bajo riesgo y, al mismo tiempo, mejorar síntomas urinarios y aspectos clave de la calidad de vida. Los resultados, publicados en la revista científica European Urology Oncology, indican que la combinación de alimentos de origen vegetal con un suplemento probiótico logró reducir en un 44,6% la progresión del antígeno prostático específico (PSA), uno de los principales marcadores utilizados para monitorear la actividad tumoral en esta patología. El trabajo fue liderado por la Universidad de Bedfordshire, en el Reino Unido, junto a especialistas de los Hospitales de la Universidad de Cambridge y del Hospital de Bedford, con la participación de científicos de California (Estados Unidos) y Perth (Australia). El equipo internacional se centró en pacientes diagnosticados con cáncer de próstata de bajo riesgo, una enfermedad frecuente entre los hombres que, en sus primeras etapas, suele desarrollarse sin síntomas evidentes. El ensayo incluyó a 212 hombres bajo vigilancia activa, sin tratamiento hormonal, pero con niveles de PSA en aumento. Durante cuatro meses, los participantes fueron sometidos a controles clínicos periódicos, análisis de sangre y estudios por resonancia magnética. Todos recibieron un suplemento vegetal compuesto por brócoli, cúrcuma, granada, té verde, jengibre y arándano. A la mitad del grupo se le añadió un probiótico del género Lactobacillus, mientras que el resto recibió un placebo. Si bien en todos los casos se observó una desaceleración en el aumento del PSA, los resultados fueron significativamente mejores en quienes combinaron el suplemento vegetal con el probiótico. En ese grupo, la progresión del marcador tumoral fue un 44% menor y solo el 7,8% presentó avances de la enfermedad, frente al 18% registrado entre quienes no recibieron probióticos. Incluso, algunos pacientes del primer grupo mostraron signos de regresión tumoral, un fenómeno que no se observó en el resto de los participantes. Beneficios más allá del PSA Los efectos positivos no se limitaron a los indicadores bioquímicos. Los hombres que recibieron la combinación de vegetales y probióticos reportaron mejoras en el flujo urinario, disminución de la urgencia nocturna y menor disfunción eréctil. Además, se registraron niveles más bajos de inflamación corporal y un aumento en la fuerza de prensión, datos que reflejan un impacto favorable en la funcionalidad física cotidiana. El profesor Robert Thomas, líder del estudio y jefe de Oncología Integrativa en el University College Hospital de Londres, destacó que la investigación demuestra, por primera vez, que mejorar el equilibrio bacteriano intestinal puede ralentizar la actividad del cáncer de próstata, a la vez que mejora aspectos importantes de la salud masculina. Subrayó también que los cambios en el PSA estuvieron respaldados por imágenes de resonancia magnética, algo poco habitual en estudios nutricionales. No obstante, Thomas aclaró que, si bien los resultados son alentadores, será necesario un seguimiento más prolongado para determinar si estas intervenciones pueden reducir la necesidad de tratamientos invasivos como la cirugía o la radioterapia. Un contexto que refuerza la importancia del hallazgo El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres y, en estadios iniciales, suele manejarse mediante vigilancia activa. Sin embargo, más del 50% de los pacientes termina recurriendo a tratamientos invasivos en un plazo de cinco años, pese a que menos del 5% fallece en ese período. En este escenario, especialistas consideran que estrategias complementarias como la alimentación basada en vegetales y el uso de probióticos, siempre bajo supervisión médica, podrían ayudar a prolongar la vigilancia activa y evitar sobretratamientos innecesarios. El doctor Jeffrey Aldous, profesor de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Bedfordshire, remarcó que las mejoras en fuerza, inflamación y síntomas cotidianos son fundamentales para el bienestar general de los pacientes y expresó su expectativa de que estos hallazgos contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con la enfermedad. Antecedentes y próximos pasos Los autores reconocieron como principal limitación del estudio la corta duración del seguimiento, restringida a cuatro meses, por lo que señalaron la necesidad de nuevos ensayos clínicos con mayor plazo y grupos más amplios. Estos resultados se suman a evidencias previas, como un estudio de la Universidad Johns Hopkins publicado en JAMA Oncology, que asoció una dieta saludable con una menor progresión del cáncer de próstata de bajo grado. Aquella investigación mostró que una mejor calidad alimentaria se relaciona con una reducción significativa del riesgo de avance tumoral, posiblemente vinculada a una menor inflamación crónica. En conjunto, los datos refuerzan la idea de que la alimentación y la salud intestinal pueden jugar un rol clave en la evolución del cáncer de próstata, abriendo el camino a estrategias menos invasivas y más integrales para el cuidado de la salud masculina.
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