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Gualeguaychu » El Argentino
Fecha: 11/01/2026 10:56
Entre Ríos: crisis hídrica y contaminación extrema del agua La provincia enfrenta una emergencia silenciosa: miles de entrerrianos consumen agua contaminada con arsénico, agrotóxicos y desechos cloacales. La evidencia científica y los fallos judiciales contrastan con el silencio oficial. Domingo, 11 de Enero de 2026, 10:37 Redacción EL ARGENTINO Detrás de los discursos sobre desarrollo, se esconde una realidad que el gobierno de Rogelio Frigerio evita mencionar: comunidades enteras consumen agua contaminada. La paradoja golpea en una provincia que lleva por nombre Entre Ríos. Un relevamiento del Instituto Tecnológico de Buenos Aires analizó más de 350 muestras y detectó concentraciones de arsénico en Gualeguaychú, Gualeguay, Urdinarrain y Victoria. En el Departamento Paraná, localidades como María Grande y Hasenkamp registraron valores que superan el límite provincial de 0,05 mg/L, muy por encima de la recomendación de la OMS (0,01 mg/L). Preocupa la calidad del agua, sobre todo por arsénico y plaguicidas, advirtió Lucía Ibarra Bouzada, presidenta del Foro Ecologista de Paraná. Vecinos, ante el silencio oficial, comenzaron a costear análisis propios que confirmaron la emergencia. El arsénico, uno de los elementos más tóxicos, puede provocar Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) y cáncer. Estudios recientes demostraron que su combinación con glifosato potencia los efectos. Nos preocupa el impacto en las personas, alertó Ibarra Bouzada. En Crespo, un fallo ordenó suspender el riego de calles con agua contaminada y realizar peritajes del sistema cloacal. El caso expuso prácticas insólitas: se utilizaba agua con efluentes sin tratamiento, que terminaba en el río Paraná. En Pueblo General Belgrano, la contaminación lleva una década sin resolverse. La Cooperativa de Agua Potable acumula denuncias desde 2015 por volcar efluentes al río Gualeguaychú y al Uruguay. La UIF fue aceptada como querellante en la causa, que investiga responsabilidades penales de sus directivos. El panorama se agrava con un estudio del Conicet que detectó en el arroyo Las Conchas una concentración récord de glifosato: 5.002 µg/kg, la más alta registrada en Sudamérica. Los científicos documentaron cócteles de agrotóxicos, aguas negras y mortandad de anfibios en 24 horas. Diecisiete años de evidencia científica y denuncias vecinales no han logrado respuestas concretas. La crisis hídrica de Entre Ríos es la prueba de un modelo productivo que sacrifica el agua primer alimento y recurso no renovable en el altar de la rentabilidad inmediata. Entre Ríos: inundaciones, agrotóxicos y un Estado ausente La catástrofe climática en La Paz destapó otra tragedia: la contaminación del agua potable con agroquímicos. Vecinos, científicos y organizaciones denuncian que miles de entrerrianos consumen agua envenenada mientras el gobierno provincial y nacional relegan la crisis hídrica. En La Paz, el colapso del arroyo Curupí desparramó agroquímicos de una arrocera, contaminando el agua potable de la localidad. El agua ingresó desde Corrientes, arrastró los tóxicos y entró a las viviendas, denunció a ANÁLISIS Álvaro Escobar, vocal de AGMER. El episodio expuso la fragilidad del sistema: basta una inundación para que los químicos almacenados sin seguridad terminen en el agua que consume la población. Mientras tanto, el Presupuesto Nacional 2026 destina apenas fondos para tres ciudades Concordia, Villaguay y Diamante dejando fuera a decenas de localidades. El presupuesto provincial, superior a 429.500 millones de pesos no especifica montos para agua potable o saneamiento. La lista de comunidades afectadas es extensa: Crespo, Pueblo General Belgrano, La Paz, María Grande, Hasenkamp, Colonia Avigdor, Gualeguaychú, Gualeguay, Urdinarrain, Cuatro Bocas. Todas comparten el mismo patrón: falta de infraestructura, contaminación sistemática y un Estado que solo reacciona cuando la Justicia lo obliga. La pregunta incómoda persiste: ¿cuántos entrerrianos más deberán enfermarse para que el agua potable sea prioridad política? Por ahora, la respuesta es el silencio. El mismo silencio que acompaña diecisiete años de estudios científicos ignorados y que permite que el arroyo Las Conchas ostente el récord sudamericano de contaminación por glifosato. Un silencio que, literalmente, envenena. (Fuente: Análisis) Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación...[X] ver más El comentario se encuentra deshabilitado Denunciar comentario Spam o contenido comercial no deseadoIncitación al odio o a la violencia, o violencia gráficaAcoso o bullyingInformación errónea CancelarDenunciar Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación...[X] Ver más comentarios IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores Diarioelargentino.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes o discriminadores.
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