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» Clarin
Fecha: 11/01/2026 10:19
Si no hay páginas nuevas por escribir, siempre puede volver a leerse las viejas. Ese es el cuadro de situación del mito Beatle, que parece haber alcanzado una estasis definitiva. Así lo confirman las horas y horas de documental apiladas en los últimos años con The Beatles: Get Back y The Beatles 64, donde no hay espacio para novedad o desplazamiento alguno: solo queda la restauración obsesiva de materiales del pasado y su inscripción en el relato institucional de la banda. Es decir, revisar la historia para volver a contar siempre el mismo cuento anónimo, condición de posibilidad del mito, que excluye la existencia de voces autorales (los directores y empresas que movilizaron esos proyectos se borronean, solo pueden interesar al fanático pero no al público mayoritario). El apartado más reciente de este rescate es la remasterización de The Beatles Anthology, disponible en la plataforma Disney+. La Anthology de 1995 consistió en el lanzamiento de un libro, tres discos y un documental televisivo. Su aparición fue un verdadero acontecimiento: después de dos décadas y media, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr se reunían públicamente para grabar dos canciones nuevas tomadas de grabaciones caseras de John Lennon que fueron encontradas por Yoko Ono. El documental televisivo implicó un gesto de control autoral: después del silencio que siguió a la separación en 1970, la banda narraba los hechos desde su punto de vista, con aires de oficialidad marmórea. Mirada íntima y reencuentro La reedición actual oxigena el panorama de las extensas remasterizaciones destinadas a los seguidores más duros: en contraste con Get Back o 64, The Beatles Anthology 2025 presenta una visión organizada de la trayectoria de la banda contada con el pulso firme de un documental tradicional, basculando la atención entre la reconstrucción histórica y el registro de las performances en vivo. En los 90, la saga Beatle ya había sido confeccionada y disputada una y mil veces. Cualquier espectador hubiera podido trazar las coordenadas elementales de la odisea de los cuatro chicos de Liverpool, los esfuerzos denodados para llegar a los charts, la consagración americana en el programa de Ed Sullivan y las derivas creativas de los discos siguientes hasta el desenlace en el Rooftop Concert. Años de entrevistas, documentos y rumores ya habían sedimentado el mito Beatle como pocas veces se había visto en la historia de la cultura popular. Los ochos capítulos (ahora nueve) de Anthology no buscan iluminar aspectos nuevos de la saga sino, muy por el contrario, organizar la dispersión presentando una visión coherente (es decir, autorizada, controlada) por los mismos Beatles. Cada episodio narra, con una claridad notable, un momento destacado de la historia de la banda, desde sus orígenes con The Quarrymen hasta la disolución durante la grabación de Let it Be. Las intervenciones de Paul, George y Ringo en 1995 sostienen los caracteres esenciales que cada uno supo labrarse en los 60. Starr, ligeramente más apagado que en su juventud, retiene para sí el lugar del bufón autoconsciente, como un niño que se adapta a las dificultades de la vida adulta muñido de una batería de chistes. Harrison es todavía el miembro reflexivo y distante, situado siempre en una sintonía ligeramente distinta a la de sus compañeros: sus comentarios son lacónicos y algo sombríos. McCartney no parece haber perdido ni un poco del vigor electrizante de los 60: el hombre es pródigo en anécdotas y detalles precisos, un cautivante maestro de ceremonias que asume la voz del grupo en asuntos creativos y administrativos. Todos, incluso Lennon (al que se invoca a través de fragmentos de viejas entrevistas), mantienen el ingenio veloz e intoxicante que los transformó en un favorito inmediato de la prensa mundial. Enfrentado a la serie, el espectador haría bien en empezar por el noveno capítulo, incorporado en esta nueva edición. El episodio ensambla fragmentos descartados de la reunión en 1995 para la filmación de la serie documental y la grabación de las dos nuevas canciones (Free as a Bird y Real Love). Las imágenes muestran a los tres en perfecta armonía, como si el tiempo no hubiera pasado. El fantasma de Lennon, como es de esperarse, sobrevuela las escenas, pero sin invadirlas ni conducir el documental hacia el territorio de la pena o el duelo; el trío lo recuerda con una alegría aséptica, sin aludir a su asesinato ni cargar las tintas sobre su ausencia. Tampoco son actores de relevancia las parejas y familias de cada uno, a los que apenas se nombra cortésmente sin darles en ningún momento la palabra. Esa decisión mereció algún reproche de la crítica, pero lo cierto es que el documental prescinde de esos testimonios sin problemas ni mala fe: ya en 1995 la voz autorizada sobre los avatares de la banda fue la de sus integrantes, y el nuevo episodio de 2025 sostiene esa elección. Es ese capítulo también el que presenta una mirada global sobre Anthology como proyecto y en el que puede escucharse a los Beatles discutiendo acerca de la separación, los años de distancia y el lento reencuentro, macerado a fuerza de breves reuniones privadas durante algunos años. En los testimonios intercalados asoman las grietas de un malestar que la banda sugiere ni nombrar directamente, pero que se cuela en el tono de cada entrevista: Harrison parece más resentido que los otros, como si las fricciones que llevaron a la separación hubieran dejado en él bastante más heridas que en los otros, mientras que en las intervenciones expansivas de McCartney se trasluce un gesto de dominio sumario, casi tiránico, sobre los destinos de la banda. Con disimulo, camuflado bajo su diplomacia cómica, Starr se mantiene al margen de las rencillas, habla disimulando una incomodidad evidente y se apura a cambiar de asunto. Si los mitos populares parecen organizarse siempre bajo la forma del cuento de ascenso y la caída, The Beatles Anthology 2025 permite reconstruir la cara más humana y, por eso mismo, más terrible del ciclo vital de esos relatos: tres amigos destrozados por las diferencias que se reencuentran para tratar de recordar sin ira. PC Sobre la firma Newsletter Clarín
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