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  • Dólares en el colchón: ¿qué apuro hay para gastar?

    » La Nacion

    Fecha: 11/01/2026 09:16

    Dólares en el colchón: ¿qué apuro hay para gastar? Colchón no me gusta como concepto económico, porque dentro de un mismo colchón se guardan bienes idénticos, pero que tienen origen heterogéneo. Precisando: colchón es un concepto geográfico, un lugar, en el cual conviven dólares que desde el punto de vista del gasto, o el depósito en una entidad financiera, se deben usar de manera diferente. ¿Por qué la eliminación del cepo para personas humanas, y el dictado de la ley de inocencia fiscal, no provocaron un súbito y significativo aumento en la demanda de autos, lavarropas o mis libros? Al respecto, consulté a la norteamericana Jessica Blanche Peixotto (1864 1941), quien no pudo realizar estudios superiores porque su papá pensaba que la vida universitaria no es apropiada para una joven que dispone de las ricas oportunidades que existen en hogares amantes de la cultura, por lo cual estudió en su casa, con tutores. Pasó el año académico 1896-1897 en La Sorbona, juntando material para su tesis, titulada Estudio comparativo de los principios de la Revolución Francesa y las doctrinas del socialismo francés moderno. Enseñó sociología y economía en la Universidad de California, sucursal Berkeley donde, al decir de Richard A. Lobdell, con la ayuda de algunos pocos colegas, ubicó a economía social como una especialización distinguida entre los estudios de no graduados. Los alumnos debían estudiar teoría económica, control de la pobreza, teorías de la reforma social, filantropía constructiva, cuidado de dependientes, el niño y el Estado, el crimen como problema social, y estudios sobre el nivel de vida. Usted realizó sus contribuciones más importantes sobre lo que Joseph Dorfman denominó economía del consumo. Estaba particularmente interesada en la estructura de consumo de los profesionales y los trabajadores especializados. Encontré que, en gran medida, los hogares que pertenecían a determinada profesión, o estatus laboral, buscaban un nivel de vida comparable al de otras profesiones, como los abogados o los médicos. Pero como aquellos profesionales ganaban menos, les resultaba difícil conseguir ese objetivo, y por consiguiente con frecuencia se frustraban. Los hogares enfrentan el conflicto entre la necesidad de ahorrar y el deseo de un creciente nivel de vida. ¿Por qué dólares en el colchón no es un concepto útil en economía? Porque los billetes son idénticos, pero desde el punto de vista de sus posibilidades de uso constituyen una categoría heterogénea. Explíquese. Pensemos en una persona que generó ingresos en pesos, pagó los impuestos correspondientes, no los quería gastar de inmediato y pensaba que las inversiones en pesos iban a rendir menos que la inflación. Entonces, en el mejor estilo argentino, pretendió ahorrar en dólares; pero como había cepo, los compró en el segmento informar del mercado de cambios. Estos dólares son blancos desde el punto de vista impositivo, pero negros, o azules desde el punto de vista cambiario. Pero junto a esta situación hay otra. ¿Cuál es? La de aquella persona que cobró ingresos en efectivo, no pagó los impuestos y también los cambió por dólares en una cueva. En este caso la negrura es doble, impositiva y cambiaria. Por eso es que, para destrabar la situación, hubo que eliminar el cepo para personas humanas, por una parte, y aprobar una ley de inocencia fiscal por la otra. Se terminaron los pretextos, ¿por qué no se produjo una avalancha de compras? La ley de inocencia fiscal es muy reciente, pero de cualquier manera tomo la cuestión en términos generales. No descarto que haya argentinos que no aguantaban más tener que moverse en autos destartalados, o tener en su casa cortinas deshilachadas, a la espera de poder movilizar los dólares que tenían en el colchón, y que en cuanto se aprobaron las referidas disposiciones salieron corriendo a los locales que venden autos y cortinas. Pero seguramente que son una minoría de los demandantes. El resto, ¿qué espera? En la macroeconomía de corto plazo más primitiva el consumo dependía del ingreso. Hoy, como factor explicativo del consumo, le agregamos los activos. En particular, en el caso de la demanda de bienes durables. Ningún fabricante de queso Mar del Plata espera un aumento de la demanda de su producto como consecuencia de la aprobación de la ley de inocencia fiscal; pero probablemente sí la esperen quienes fabrican motos, tractores y lavarropas. Pero Pero, ¿qué? Para el grueso de los demandantes, la decisión de gastar en la compra o reposición de bienes durables se toma su tiempo. Como nos gusta decir a los economistas, la eliminación de las trabas es una condición necesaria para aumentar la demanda, pero no siempre es suficiente. Aclare a diferencia. Para formar tres pares de guantes es necesario contar con tres guantes izquierdos, pero no es suficiente si sólo dispone de dos guantes derechos. Por otra parte, para formar tres pares de guantes es suficiente contar con ocho guantes izquierdos, pero no es necesario, porque sobran cinco si dispone de tres guantes derechos. La condición suficiente es un desperdicio, imperdonable en un mundo en el cual los recursos son escasos. Cierto, pero la vida real es incierta, no tiene la nitidez implícita en el ejemplo planteado antes, deliberadamente creado por razones pedagógicas. Y como la vida real es incierta, una de las consideraciones permanentes que enfrentan quienes tienen que adoptar las decisiones, es la de los costos y los beneficios de exagerar por un lado, o fallar por defecto por el otro. En la biografía de Elon Musk, que en 2025 publicó Walter Isaacson, se muestra que en la producción de cohetes, las piezas que cumplen con los requisitos de seguridad impuestas por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, cuestan cincuenta veces más que el costo de producción. Musk las produce en sus propias fábricas porque está dispuesto, con su dinero, a correr más riesgos que sus directores, sus asesores o los reguladores. ¿Qué tiene que ver esto, con lo que estamos hablando? Que está muy bien eso de eliminar trabas y trámites, para que la población pueda disponer de sus ahorros, como mejor le plazca; pero hay que contar con buenos diagnósticos para no calificar como fracaso las medidas que de inmediato no generaron un aumento significativo de la demanda de bienes durables. Quien en la ducha abre y cierra las llaves del agua fría y caliente que alimentan una única flor, sin esperar algunos segundos, se termina bañando con agua helada o muy caliente o, peor aún, llamando a un plomero porque cree que algo no está funcionando. Es fácil elaborar modelos donde las reacciones son instantáneas, pero no siempre sirven para entender cómo funciona la realidad. Doña Jessica, muchas gracias.

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