11/01/2026 09:24
11/01/2026 09:24
11/01/2026 09:23
11/01/2026 09:22
11/01/2026 09:22
11/01/2026 09:22
11/01/2026 09:21
11/01/2026 09:21
11/01/2026 09:21
11/01/2026 09:19
Concordia » Entre Rios Ahora
Fecha: 11/01/2026 00:51
Ese día, esa noche -30 de diciembre, 2025- Gustavo Mendoza estaba en su segundo trabajo. Es panadero y además atiende por las noches la cantina del Club Atlético Banfield. Estaba detrás del mostrador, acompañado de sus hijos de 11 y 14 años. No era medianoche cuando sintió el ulular de la autobomba de Bomberos Voluntarios. Le recorrió el cuerpo un escozor propio de los malos augurios. -Estaba con mis hijos atendiendo la cantina y escucho a los bomberos, que están a dos cuadras de donde yo trabajo. Cuando veo la dirección a la que se dirigían no caía al principio. Enseguida, se me da por enviarle un mensaje a Natalí. Cuando veo que no responde, que salta un solo tilde en el teléfono, mando a los chicos para su casa y yo, sin mentirle, en una moto que yo tengo, sin freno, sin nada, así, en un minuto llegué al lugar. Son como quince o veinte cuadras. Fui sin mirar en las esquinas, nada, ciego, en un minuto estaba allá. -¿Y qué pasó cuando llegaste? -Intento ingresar al local, y acá nos conocemos todos. Bueno, por lo menos a mí me conoce todo el mundo. Intento ingresar en medio del fuego y los policías me lo impiden. Me dijeron que no pasara, que pensara en mis hijos, que no me meta. Pero yo les decía en ese momento que, viva o muerta, a mi pareja la iba a sacar de ahí adentro. El fuego consumió ese garage que fungía de casa de venta de comidas, Costa Rica Fast Food, en Victoria, Entre Ríos. Y también dos vidas, Agustina Cabrera, 20 años, embarazada de cinco meses, Natalí García, 39 años, pareja de Gustavo Mendoza, mamá de dos hijos, y más tarde estragó también la vida de Fabricio Mansilla, 23, que no soportó el dolor de perder a su pareja, Agustina, y se quitó la vida. La Unidad Fiscal de Victoria imputó a tres personas: Ramón Alberto Mansilla, dueño del local incendiado, su pareja, Verónica Bernachea, y la hermana de esta, que cumplía el rol de encargada del local, Yocelin Bernochea. Pero las familias de Agustina y de Natalí apuntan también a la Municipalidad de Victoria por la falta de controles: Costa Rica Fast Food no tenía, sospechan seriamente, habilitación municipal. Cuando fueron a pedir explicaciones a la intendenta Isa Castagnino no pudieron dar con ella. -¿Pudiste hablar con el dueño del local esa noche? ¿Qué te dijo? -No, no, no. Esa noche, justo cuando yo llego, lo veo al dueño y le pregunto qué pasó. No me dijo nada. Giro la cabeza para hablar con la policía, y cuando giro de vuelta para buscarlo con la mirada ya no estaba más. Y desde ahí, no volví a verlo, ni a tener contacto con ellos. -¿Y qué les pasa con las autoridades municipales? -Yo soy panadero. Para trabajar en un lugar donde se manipulan alimentos, lo mínimo que tiene que tener es una libreta de sanidad, que ahora se llama carnet de manipulación de alimento. Y acá, todas las chicas que han trabajado ahí, todas, ninguna ha tenido carnet de manipulación. El lugar no estaba habilitado. Nosotros no queremos que esto se diga que es política, que lo que estamos haciendo es política. Acá hubo negligencia humana, como yo les digo, y se lo dije en la cara a todos. Acá por un torpedo, por una gaseosa, por muchas cosas, en distintos ámbitos laborales, nos callamos la boca, hacemos la vista gorda, no controlamos. Y pasa esto. No fue un accidente, porque esto se hubiese podido prevenir si quienes tenían que controlar, hubiesen controlado. Se sabía que ese lugar no tenía habilitación municipal, partamos de esa base. Si hubiera habido control, las chicas hubiesen trabajado en condiciones mejores en las que estaban. Estamos muy enojados con la intendenta. Las dos familias hicimos una nota pidiendo explicaciones a la Municipalidad y se la queríamos entregar en mano a la intendenta. Nos dijeron que estaba en Paraná por un tema de salud. Eso fue el lunes. El martes nos recibe el viceintendente, y nos dice lo mismo: que la intendenta estaba en Paraná. Pero después nos enteramos que la señora intendenta no estaba haciéndose los temas de chequeos médicos, ni nada de eso, sino que estaba en Brasil, pasando sus vacaciones. Está en su derecho, como todo trabajador. Pero creo que no es el momento. Lo mismo el fiscal, que comenzó a trabajar en el caso el 30 de diciembre, y el 31 ya empezó la feria (se refiere a Eduardo Guaita, de la Unidad Fiscal de Victoria). Podría haberse tomado las vacaciones en otro momento y seguir con la causa. Nosotros enterramos los cuerpos en el Cementerio el 31 y a la noche acá se hizo una gran fiesta, en la zona de playas, y hubo como 5.000 personas. No tuvieron la dignidad por lo menos de decretar dos días de duelo. Eso hubiese significado tener que suspender esa fiesta, que fue organizada por la expareja de la intendenta. -¿Qué esperas de la Justicia? -Espero justicia. La familia quiere justicia. Yo les dije: acá, yo quiero que actúen, porque se metieron con las personas equivocadas. El fiscal Guaita habló conmigo, y yo le dije que quiero a los responsables, y no me importa quién sea, que caiga quien caiga. De la Redacción de Entre Ríos Ahora
Ver noticia original