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» TN
Fecha: 10/01/2026 13:11
Los plazos fijos siempre están entre las opciones de inversión favoritas de los argentinos. Por la posibilidad de constituirlos rápidamente a través del homebanking y por su simpleza a la hora del pago de intereses, siempre están en consideración. El año pasado, los clientes bancarios priorizaron las opciones clásicas por encima de aquellas que ajustan por inflación. A lo largo de 2025, los plazos fijos tradicionales vivieron varios momentos de tasas reales positivas (por encima de la actualización de precios) y esa situación impulsó las colocaciones. En cambio, la reducción de la inflación jugó en contra de los depósitos UVA. Leé también: El Banco Central compró más de US$200 millones en la semana y las reservas subieron pese a los pagos de deuda Según datos publicado por el Banco Central (BCRA), los plazos fijos totales del sector privado tuvieron un incremento interanual real de 9,2% en 2025. Al dividir por tipo de depósitos, sin embargo, se ve una clara diferencia: el stock de depósitos tradicionales, con tasa fija, aumentó 10,3% real; mientras las colocaciones que ajustan por inflación cayeron 37,5% en el mismo período. Los depositantes, al ritmo de las tasas La explicación para el dinamismo de los plazos fijos está en la evolución de las tasas durante 2025. Al ritmo de la incertidumbre política por las elecciones legislativas y junto con algunos episodios financieros concretos, el Gobierno debió aceptar rendimientos altos para los pesos. Entre enero y julio, la tasa de interés promedio que pagaban los plazos fijos realizados por personas humanas por montos de hasta $1 millón se movió entre mínimos de 26,3% y máximos de 30,7%. Sin embargo, en julio se anunció el fin de las las Letras Fiscales de Liquidez (Lefi). Esa decisión aportó una gran cantidad de pesos a la economía que debieron ser absorbidos. Para ello, las tasas empezaron a subir. Leé también: Paritarias versus inflación: cómo les fue a los grandes gremios en el segundo año de la gestión Milei El desarme de las Lefi en julio implicó la transición hacia un nuevo marco monetario, con manejo de excedentes temporarios de liquidez en un mercado en desarrollo. Esto se dio en un contexto desafiante, dada la incidencia del ciclo electoral (incertidumbre, con efecto sobre la demanda de dinero) que fue creciente a lo largo del período, con pico en octubre, previo a los comicios, reconoció el BCRA en su informe de estabilidad financiera. En agosto, el rendimiento promedio de los plazos fijos subió nueve puntos con respecto al mes previo y promedió 39,8%. Para septiembre, la tasa llegó a 43,4%, en medio de la volatilidad que generó la derrota oficialista en la provincia de Buenos Aires. Esa tensión política se descomprimió en octubre, cuando La Libertad Avanza ganó las legislativas, así el rendimiento promedio empezó a caer y llegó a 40%. Para noviembre, recortó 10 puntos más hasta 30,4% y en diciembre bajó a 24,5%. Por el contrario, los plazos fijos que ajustan por inflación quedaron ligados a la dinámica de precios, en un contexto de reducción del ajuste mensual. Esas expectativas bajistas le quitaron atractivo en tanto alternativa de inversión.
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