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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 10/01/2026 10:32
Enamorarse después de los sesenta se parece a avanzar por un terreno lleno de explosivos con los ojos cubiertos, afirma Mario Alonso Puig (en adelante, MAP) en uno de los videos que este médico, conferencista y especialista en liderazgo sube a su canal de YouTube. Sin embargo, luego de esta definición tan poco auspiciosa, MAP también ofrece una hoja de ruta, herramientas de protección para vivir el amor que mereces. Porque él no veta el amor después de los 60, solo dice que hay que saber cómo navegarlo. Propone una receta que marca la diferencia entre vivir un amor pleno o caer en el error más devastador. Su primera advertencia es que a los 60 la intensidad de las emociones ciega a la persona, tanto como en la adolescencia. He visto personas brillantes, exitosas, sensatas, tomar las decisiones más descabelladas. Un factor de riesgo es la soledad, el enemigo silencioso que nubla tu juicio. No es lo mismo estar solo a los 20 años que después de los 60, explica, cuando muchos amigos ya no están, la vida social no es tan activa y los hijos están haciendo sus vidas. Comes solo, ves televisión solo, te duermes solo -describe-, te duele algo y no tienes a quien decirle que te acompañe al médico, logras algo y no hay nadie con quien celebrarlo de inmediato. Es en ese contexto cuando es posible encandilarse con el primer llegado o la primera llegada, esa persona que te hace sentir acompañado. Y aquí está el peligro mortal, dice MAP, sin temor a la exageración. La soledad te hace confundir la necesidad de compañía con el amor verdadero, advierte. Y agrega: Te hace creer que esa persona es perfecta, tu alma gemela, tu última oportunidad de ser feliz y empiezas a ignorar señales de alerta que en otras circunstancias verías clarísimas. Otro factor es el duelo no resuelto, que define como una de las causas principales de relaciones desastrosas después de los 60. El no haber procesado completamente la pérdida de tu pareja anterior -por muerte o separación- lleva a veces a una dependencia excesiva, a aferrarse a la nueva persona con una intensidad que la asusta, pero en ocasiones puede manifestarse como sabotaje: justo cuando la relación va bien, tú mismo la destruyes, porque no crees merecer volver a ser feliz, o también en comparaciones constantes que envenenan lentamente el vínculo. También hay peligro en la urgencia, la peor consejera, según MAP. A los 60, tienes una conciencia del tiempo que no tenías a los 20. Sabes que los años que te quedan son finitos, que la salud es frágil, que cada día cuenta y esta conciencia, aunque natural y comprensible, puede convertirse en tu peor enemiga cuando te enamoras, explica. La urgencia mata la sabiduría, sentencia. No hay tiempo de conocerse en profundidad antes de dar pasos trascendentes. Esta urgencia te hace ignorar banderas rojas, dice MAP, y ejemplifica: He visto personas que a los tres meses de conocer a alguien ya están haciendo cambios enormes en sus vidas, vendiendo propiedades, modificando testamentos, alejándose de sus familias... Todo porque sienten esa urgencia, ese miedo de perder su oportunidad. Puig afirma que esa urgencia no tiene razón de ser: El amor verdadero no tiene prisa. La manipulación, sí. Y señala una triste verdad que muchos eluden: Las personas que buscan aprovecharse de adultos mayores cuentan precisamente con esta urgencia. Conocen esa debilidad, esa vulnerabilidad de la persona, y la usan para sus fines, para apurarla y llevarla a tomar decisiones rápidas. Si alguien realmente te ama, ¿por qué necesitaría que cambies tu testamento en el primer mes?, es la pregunta elemental que MAP sugiere hacerse. La urgencia te hace minimizar problemas, señala. Lleva a no dar importancia a cosas que no gustan o comportamientos que incomodan. Es cierto que nadie es perfecto pero, aclara, hay una gran diferencia entre aceptar defectos menores y tolerar comportamientos abusivos o manipuladores, por miedo a la soledad. Luego de esta introducción al tema, Puig empieza a dar las primeras herramientas reales para protegerte. La primera regla para enamorarse de forma segura después de los sesenta consiste en establecer un período mínimo de conocimiento antes de tomar cualquier decisión importante, a saber: mudarse juntos, fusionar finanzas, cambiar testamentos, vender propiedades, etc. MAP recomienda al menos un año completo y lo fundamenta así: Necesitas ver a esa persona en todas las circunstancias, en momentos felices y en momentos de estrés, necesitas ver cómo se comporta cuando está enferma, cuando está frustrada, necesitas conocer a su familia, a sus amigos; su historia completa. Hace una segunda recomendación, no menos importante, para evitar un error frecuente: Durante ese año no te aísles del mundo. Las personas se enamoran y se crean una burbuja donde solo existe la pareja. Dejan de ver a sus amigos, dejan de pasar tiempo con su familia, dejan sus actividades y en esa burbuja pierden perspectiva. No tienen a nadie que les diga cuando algo no está bien. Peligro inminente: las 5 señales de alerta Primera señal: el aislamiento. Si la persona con la que estás saliendo, de forma sutil o directa, empieza a distanciarte de tu familia y amigos... Huye, corre, dice el experto, para quien esta es la señal número uno de una relación tóxica o manipuladora. La cosa puede ser sutil: No te dice directamente que no veas a tus hijos, pero cada vez que planeas verlos tiene un problema, se siente mal, necesita tu atención, te hace sentir culpable por pasar tiempo con otros. Una relación sana suma, no resta -sostiene MAP- Si alguien necesita aislarte para tenerte, no es amor, es control. Segunda señal: el apuro financiero. Cuidado cuando la persona que acabas de conocer empieza a tener urgencias financieras en las que intenta involucrarte. Cuidado con las propuestas de inversiones o compras conjuntas. Cuidar el dinero y el patrimonio no es tacañería sino responsabilidad. La regla aquí es simple -dice MAP-. Al menos durante el primer año, las finanzas deben mantenerse completamente separadas. No prestas dinero significativo, no juntas cuentas, no haces inversiones conjuntas, no cambias beneficiarios en seguros o testamentos. Así de simple y así de claro. Tercera señal: lo que cuenta es el comportamiento, no el discurso. Dice que te respeta, pero no respeta tus límites. Dice que te ama, pero no está dispuesto a hacer sacrificios por ti, ejemplifica Puig. Las palabras son baratas, las acciones revelan el carácter verdadero, advierte. Cuarta señal: el historial relacional problemático. MAP aconseja prestar mucha atención a las relaciones anteriores. No porque esté mal que las haya tenido sino por cómo las evoca. Si todos sus ex son locos, si todas sus relaciones terminaron mal, si habla con desprecio de sus parejas anteriores, si siempre es la víctima, ten cuidado, porque si todos los demás fueron el problema, tarde o temprano el problema serás tú. Quinta señal: cambios bruscos en el comportamiento. Al principio, era atento, cariñoso, paciente, y de repente empieza a ser irritable, demandante, crítico. Para Puig eso es una bandera roja gigante, porque algunas personas muestran su mejor cara al principio para engancharte y una vez que sienten que te tienen emerge el comportamiento real. La familia, campo de batalla. Sobre este tema MAP plantea la necesidad de equilibrio porque aquí hay verdades de ambos lados. Los hijos, que muchas veces cuestionan la nueva relación, pueden estar reaccionando desde un lugar genuino de protección. No quieren ver sufrir al padre o madre, y tal vez perciben cosas que el adulto mayor enamorado no ve. Entonces, no siempre el rechazo de los hijos a la nueva pareja es egoísmo. Pero -sigue diciendo Puig- también he visto hijos adultos que reaccionan desde el egoísmo puro. Están preocupados por su herencia. Les molesta que papá o mamá tenga vida propia. No pueden aceptar que alguien tome el lugar del (progenitor) fallecido y sabotean activamente cualquier relación nueva. Consejo: sabiduría y equilibrio, en términos generales. Y en concreto, 4 sugerencias. Primero: no ignorar las preocupaciones de la familia. Si múltiples personas que te aman están expresando reparos sobre tu nueva pareja, al menos dales el beneficio de la duda. Segundo, ponerles límites a los hijos. Tienen derecho a expresar preocupaciones, pero no a controlar tu vida. Tienen derecho a formarse una opinión sobre tu nueva pareja, pero no a ser irrespetuosos u hostiles, y definitivamente no tienen derecho a darte ultimátums tipo: o ella -o él- o nosotros. Tercero: nunca permitas que tu nueva pareja te distancie de tus hijos. MAP es tajante: línea roja absoluta. La persona que intenta enfrentarte con tus hijos, la persona que te hace elegir, no te conviene. Los hijos son para siempre. Una pareja nueva puede ser temporal, afirma. Cuarto: sé transparente sobre tus planes financieros. Conversaciones francas sobre testamentos, herencias y planes financieros pueden calmar muchas tensiones. Una vez más, recomienda prudencia y reflexión antes de tomar decisiones en este campo. Los fantasmas invisibles, salud mental y adicciones MAP admite que estos problemas pueden presentarse en todas las edades, pero aclara que en adultos mayores a veces están tan profundamente arraigados y tan bien escondidos que no los ves hasta que ya estás muy involucrado. Y hace un llamado al realismo: No puedes salvar a nadie, no puedes curar la depresión de alguien con tu amor. No puedes convertir a un alcohólico en sobrio solo porque eres una buena influencia. Y definitivamente no puedes cambiar patrones de comportamiento que llevan décadas establecidos. Aclara que una excepción puede ser el caso de la persona que está activamente trabajando en su recuperación y es honesta sobre sus problemas porque la diferencia es enorme entre alguien que reconoce su problema y está en tratamiento versus alguien que lo niega. En este último caso, avisa, estarás entrando en una relación con sus demonios y esos demonios se convertirán en tus demonios, su adicción será tu pesadilla, su depresión drenará tu energía. Sugiere entonces observar comportamientos, preguntar abiertamente sobre consumos, terapias, medicación. Una persona sana no se ofende, contesta honestamente. Cómo proteger tu patrimonio sin ofender Mantener tu independencia financiera no es falta de confianza, es inteligencia. Y si alguien se ofende porque quieres finanzas separadas, esa ofensa es una señal de alerta en sí misma, dice MAP. Y formular 5 consejos prácticos. Primero, Hablar con franqueza sobre el tema; no esperar conflictos. La alarma debe sonar si la otra persona no quiere hablar de dinero o es evasiva sobre su situación financiera personal. Segundo: aunque suene poco romántico, Puig señala la necesidad de establecer acuerdos claros sobre gastos compartidos, para evitar peleas futuras. Tercero: hay que firmar un contrato de cohabitación, si llegan a vivir juntos. Sí -dice-, un documento legal que especifica qué pertenece a quién, cómo se dividen gastos, qué pasa con las propiedades si la relación termina o si uno fallece, etc. Cuarto: Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia, des acceso completo a tus cuentas bancarias a alguien que no sea absolutamente de confianza comprobada por años. Quinto: Cuando estás enamorado, tu juicio está nublado, observa Puig, por lo que sugiere consultar con los hijos o con un asesor financiero de confianza, antes de hacer cambios importantes. Esto puede salvarte de errores devastadores, y si tu nueva pareja realmente te ama, no tendrá prisa por acceder a tu dinero, asegura. Todo lo que hay que saber sobre la convivencia antes de dar ese paso Vivir juntos después de los 60 es completamente diferente a hacerlo en la juventud, advierte. Son años de vivir de una manera y adaptarse a algo nuevo no es sencillo. Antes de tomar la decisión, hay que aclarar varias cosas. ¿Por qué vivir juntos? La soledad no es una buena razón para la convivencia, dice. Tampoco el creer que es el siguiente paso natural. Y si es por presión de la otra parte, no conviene dar el paso. La única buena razón para vivir juntos es porque ambos genuinamente quieren compartir sus vidas diarias, están dispuestos a hacer compromisos y la relación ha demostrado ser sólida a través del tiempo y diferentes circunstancias. Y aun así, hay cosas prácticas que deben discutir. Enumera: ¿Quién limpia? ¿Quién cocina? ¿Cómo se dividen las tareas? Horarios y rutinas. Orden. Silencio. Espacio personal, incluso viviendo juntos, sugiere. Tener un rincón y un tiempo para estar solo o sola y evitar una convivencia sofocante. Hasta la frecuencia de visita de hijos y nietos debe ser establecida. MAP hace otra pregunta que se suele eludir: ¿Están ambos dispuestos a cuidarse mutuamente si uno enferma o tienen expectativas diferentes? Y también: Si van a vivir juntos, ¿de quién será la casa? Él recomienda mantener ambas propiedades al menos por un año, uno se muda con el otro, pero conserva su propiedad, aunque sea rentándola. Los amigos cercanos, sistema de alerta temprana MAP observa que muchas personas en nuevas relaciones se distancian de sus amigos, ya sea porque la nueva pareja consume todo su tiempo o porque no quieren escuchar opiniones que cuestionen su relación. Eso es privarse de opiniones sensatas. Si tus amigos expresan preocupaciones sobre tu nueva pareja, no los descartes como envidiosos o entrometidos. Tal vez están notando cosas, señales, inconsistencias. Comunicación sana La comunicación después de los sesenta tiene que ser más directa, más honesta. No tienes tiempo para juegos, ni energía para adivinar qué piensa o siente la otra persona, dice Puig. En estas relaciones se necesita claridad, honestidad, franqueza, poder hablar de cosas incómodas, expresar molestia sin agresión, pero con firmeza y escuchar de verdad. Ver cómo maneja la otra persona los conflictos es revelador, señala. En una discusión, ¿habla con calma o se descontrola?, ¿escucha o impone su punto de vista?, ¿reconoce errores?, etcétera. Las personas que no pueden comunicarse sanamente en los pequeños conflictos, menos podrán hacerlo en las grandes crisis, sentencia. Para Puig, lo más importante de todo es dejar sentado que el amor después de los sesenta no debe llenarte porque estás vacío, debe complementarte porque ya estás completo. Deja sentada una gran verdad: Cuando buscas amor porque estás solo, desesperado, vacío, aceptarás cualquier cosa. Tolerarás lo intolerable. Ignorarás señales de alerta. Te aferrarás a personas equivocadas. Cualquier compañía no es mejor que ninguna. A la inversa, si se entra al amor desde un lugar de plenitud, habiendo ya hecho el trabajo de conocerte, aceptarte, sanar tus heridas, construir una vida que tiene significado incluso sin pareja, todo cambia: ya no necesitas alguien para completarte, quieres alguien para compartir tu vida completa. La elección de la pareja será muy distinta, no es el primero o la primera que llega, no hay elecciones apresuradas, los estándares están claros. Y, lo más importante, dice MAP, estás dispuesto a estar solo antes que mal acompañado. La soledad duele. Pero es un dolor limpio que puedes manejar, sostiene, mientras que una mala relación es un veneno lento que destruye tu paz, tu salud, tu patrimonio, tus relaciones familiares, tu dignidad. Por ello recomienda, antes de abrirse a una nueva relación, sanar los dolores pasados, construir una vida que disfrutes, cultivar amistades, aficiones, tener una rutina satisfactoria. Esto vuelve a la persona menos vulnerable a individuos manipuladores o tóxicos. No estás desesperado, dice MAP. Además, atraes a personas más sanas porque las personas sanas se sienten atraídas a personas completas, no a personas necesitadas. Y si el amor llega, lo experimentas de una forma mucho más madura, profunda y satisfactoria, porque no está basado en la necesidad, sino en la elección consciente. Y si no llega, sigues estando bien, porque tienes una vida plena que vale más que cualquier relación mediocre o destructiva. El paso a paso de cómo manejar el amor después de los sesenta de forma inteligente y segura Map vuelca todas sus advertencias en una suerte de manual de procedimientos. Este es el resumen: Paso uno: trabaja en ti mismo primero. Si acabas de salir de una relación, dale tiempo al duelo. No saltes inmediatamente a otra relación. Los expertos recomiendan al menos un año. Durante este tiempo, construye tu red de apoyo. Fortalece las relaciones con tus hijos, con tus amigos. Únete a grupos de adultos mayores, toma clases, haz voluntariado. Crea una vida social activa que no dependa de tener pareja. Trabaja en tu salud física y emocional. Come bien, haz ejercicio, ve al médico regularmente. Terapia si la necesitas. Paso dos: cuando estés listo para conocer gente nueva, hazlo de forma segura. Si usas aplicaciones de citas, ten cuidado. Nunca des información financiera o personal sensible. Las primeras reuniones deben ser en lugares públicos. Cuéntale a alguien de confianza adónde vas y con quién. Investiga a la persona. Verifica información básica. Paso tres: establece límites claros desde el principio, sobre el ritmo de la relación, sobre tus finanzas, tu tiempo con familia y amigos, tu privacidad. Si la persona no respeta tus límites, no te conviene. Paso cuatro: tómate tu tiempo para conocer realmente a la persona, en situaciones reales. Pasa tiempo en actividades cotidianas, observa cómo maneja el estrés, la frustración, los imprevistos. Observa especialmente cómo trata a otras personas: meseros, personal de limpieza, personas en situación vulnerable... Cómo alguien trata a quienes no pueden darles nada revela su verdadero carácter. Paso cinco: desde el comienzo hay que hablar de cosas importantes: valores, expectativas, finanzas, salud, familia. Las incompatibilidades es mejor descubrirlas temprano. Paso seis: involucra a tu familia y amigos en el proceso, deja que conozcan a tu nueva pareja, escucha sus observaciones. No te aisles en una burbuja romántica. Paso siete: antes de dar cualquier paso importante -mudanza, finanzas, testamento-, consulta con profesionales, que pueden ayudarte a ver cosas que el enamoramiento está ocultando y a estructurar acuerdos que protejan a ambos. Paso ocho: confía en tu instinto. Si algo se siente mal... Finalmente, y quizás para equilibrar tantas prevenciones, Puig aclara que el amor verdadero después de los sesenta existe. Asegura que conoció parejas que se encontraron en esta etapa de la vida y construyeron relaciones hermosas, respetuosas, llenas de compañerismo y cariño genuino. El amor maduro -sostiene- es diferente al amor joven, pero es más profundo porque está basado en elección consciente, no en hormonas descontroladas. Es más estable porque está construido sobre bases sólidas de respeto mutuo y comunicación honesta. Es más significativo porque ambos saben que el tiempo es precioso y eligen conscientemente invertirlo juntos. En el amor maduro no hay juegos, no hay manipulación, no hay prisas; hay paciencia, comprensión, aceptación. Hay espacio para que cada uno sea quien es. Apoyo en los momentos difíciles y celebración en los alegres. Hay compañía sin pérdida de individualidad. Hay intimidad sin posesividad. Un amor que solo puede florecer cuando ambas personas llegan completas, sanas, honestas, cuando no están buscando llenar vacíos, sino compartir plenitudes. MAP apunta claramente a la autoestima cuando dice: Después de todo lo que has sobrevivido, mereces amor verdadero o nada. No mereces migajas, ni una relación que te quite más de lo que te da. Y si el amor merecido no llega, eso no desmerece el valor de una persona que existe en sí mismo. Si ese alguien no aparece, sigues mereciendo una vida hermosa, plena, con significado, porque tu valor no está determinado por si tienes pareja o no. Tu valor está en quien eres, en lo que has vivido, en la sabiduría acumulada, en el amor que das a tu familia y amigos, en la diferencia que haces en el mundo. La decisión de estar solo, debe ser celebrada, si es elección. Si tienes que elegir entre una mala relación y estar solo, elige siempre estar solo, porque en la soledad consciente hay dignidad. En quedarse con alguien por miedo a estar solo, hay pérdida de uno mismo. Por lo tanto, la cuestión no es si enamorarse o no después de los sesenta, sostiene Mario Alonso Puig, sino preguntarse: ¿Estoy preparado para hacerlo bien? ¿Tengo la sabiduría para protegerme, la fortaleza para establecer límites, la paciencia para ir despacio, la claridad para ver las alertas y el amor propio para irme si es necesario? Si puedes responder sí a todas estas preguntas, entonces estás listo.
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