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» Clarin
Fecha: 10/01/2026 08:19
"Siempre habrá alguien que no pueda ver tu valor. No dejes que seas tú". Esa frase motivacional fue lo último que escribió la supermodelo Kristina Joksimovic, conocida por haber sido finalista en la edición del certamen de belleza "Miss Suiza", en un posteo de su cuenta de Instagram. Dos meses después hallaron su cuerpo desmembrado en su propia casa en Binningen, un municipio suizo del cantón de Basilea-Campiña. Kristina tenía 38 años y era madre de dos niñas: Vera Claire, que en el momento del atroz crimen tenía 3 años, y Kira Sophi, de dos. En 2003 había ganado el certamen regional Miss Nordwestschweiz (Miss Noroeste), y al ser coronada como reina de belleza clasificó para el certamen nacional Miss Suiza. En 2007 llegó a la última instancia del concurso, pero finalmente se consagró ganadora la modelo suiza Amanda Ammann, quien obtuvo el pase directo a la máxima competición internacional, Miss Universo. Sin desanimarse, Kristina capitalizó aquella experiencia y creó un emprendimiento de coaching de pasarela. Ese mismo año fundó la agencia de consultoría y coaching Catwalk Coach, en Basilea. Allí entrenó a candidatas como Dominique Rinderknecht, ganadora de Miss Suiza en 2013. Solía compartir su rutina diaria en el estudio, donde se desenvolvía como instructora de las postulantes suizas que soñaban con brillar en el mundo de la moda. En su perfil de Instagram, @catwalkcoach, que permanece abierto, pero inactivo desde el trágico fallecimiento, se definía como: "Experta en tacones altos, motivadora, emprendedora y mamá". Nada parecía indicar que algo estuviese mal en su vida familiar. Ni en su discurso ni en las fotos que compartía. Las postales eran las de escapadas románticas con su marido, Thomas, tardes en familia con las bebés con paisajes de ensueño, y videos de las sesiones de entrenamiento con modelos. "Por siempre en tus brazos", había escrito el 26 de junio de 2017, el día en que se casaron. Solía agregar el hashtag "#esposaorgullosa" cuando compartía salidas familiares, y definía a su marido como "el hombre que le robó el corazón". Lo único que llamaba la atención es que en casi todas las fotografías su esposo aparecía de espaldas, sin mostrar su rostro. Desde que anunció su casamiento, a él no se lo veía más que desde lejos o de perfil. El 25 de abril de 2020 nació la primogénita del matrimonio, Vera Claire, y 17 meses después llegó al mundo su hermanita, Kira Sophi, el el 30 de septiembre de 2021. El 13 de febrero de 2024 la imagen que tenían sus vecinos de la "familia perfecta" se rompió para siempre. Un día antes de San Valentín, Kristina fue asesinada con un nivel de violencia sin precedentes en Suiza. El caso generó tal conmoción por la escabrosidad de la escena del crimen, que hasta diciembre de 2025 se mantuvo bajo secreto de sumario. Y por eso recién ahora se conocen los impactantes detalles. La escena del horror: mutilación, productos químicos y un plan macabro El miércoles 10 de diciembre de 2025 la Fiscalía del Estado de Basilea-Campiña anunció que se concluyó la investigación penal y en los próximos meses se fijará la fecha del juicio contra el acusado, conocido solamente por su nombre de pila, Thomas, el marido de Kristina y padre de sus dos hijas. El modus operandi fue propio de una película de terror. La tarde del 12 de febrero la modelo suiza no fue a buscar a las niñas a la guardería, no respondía las llamadas, y ese comportamiento atípico preocupó a su madre. Tras 24 horas de desconocer su paradero, y que Thomas tampoco respondiera las autoridades visitaron la casa del matrimonio. Los atendió el hombre de 41 años sobresaltado y en aparente estado de shock. Primero les dijo que había encontrado a su esposa muerta en las escaleras de la casa, pero una hora más tarde se desdijo y confesó que había matado a su esposa. Sin embargo, dio una versión de los hechos que luego los forenses comprobaron que era absolutamente falsa. Aseguró que Kristina lo había apuñalado con un cuchillo, que él reaccionó en defensa propia sin pensar, la tomó del cuello y la estranguló. Esa cronología se desvaneció cuando revisaron la propiedad y llegaron al lavadero. Quedaron horrorizados: la modelo había sido decapitada, y su cuerpo había sido desmembrado en múltiples partes con una sierra de calar, diferentes navajas y tijeras de jardín. En la mesada del lavadero del elegante y moderno hogar en Binningen, un tranquilo suburbio a las afueras de Basilea, estaban ordenadas las herramientas ensangrentadas de manera meticulosa, propias de alguien con rasgos obsesivos, casi de precisión quirúrgica. Pero lamentablemente eso no es todo. Algunas partes del cuerpo fueron introducidas en una potente licuadora y luego las disolvió en una solución química. Los investigadores recolectaron muestras de colgajos de piel y trozos de hueso, que coincidieron con el ADN de la víctima. El informe médico de la autopsia indica, en palabras de los forenses, que Thomas "extrajo cuidadosamente" el útero de Kristina. Fue el único órgano que extirpó del torso de la modelo. Los peritos informáticos comprobaron que en simultáneo reprodujo video de YouTube en su celular sobre anatomía humana. Los restos del cuerpo de Kristina mostraban signos de traumatismo contundentes, sufridos antes de su muerte. Tenía cortes en la mejilla, debajo de la ceja y la nariz, así como varios hematomas en la parte inferior de la pierna derecha, el pie, los omóplatos y en la parte posterior de la cabeza. Un examen más detallado reveló también que tenía heridas que indicaban que le habían arrancado parte del cabello. Cada golpe y cicatriz remitían a los típicos indicios de una víctima de violencia de género que sufría agresiones físicas desde hace años. A mediados de 2023 ella le había contado a sus seguidores que tuvo una conmoción cerebral por una caída por falta de sueño en medio de la maternidad, y se mostró con seis puntos en la frente. Ahora aquella versión toma otro significado tras el homicidio. El marido de Kristina Joksimovic, un asesino con "alto nivel de energía criminal" En lo único que el acusado no mintió fue en la causa de muerte: asfixia mecánica provocada por estrangulamiento. Los expertos médicos no tuvieron dudas a la hora de concluir que el objetivo del homicida era la "destrucción y desaparición del cuerpo". El Tribunal Federal de Lausana también señaló que el acusado se había negado a darles acceso a su teléfono, que estaba encriptado y contenía más evidencia. Se ratificó que incluso tenía planes de esconder el teléfono de su esposa en un camión de reparto para engañar a sus seres queridos sobre su ubicación. Los fiscales lo calificaron de homicidio agravado por el vínculo -cuya pena es la reclusión permanente con una condena perpetua revisable luego de un mínimo de 15 años de prisión-; y argumentaron que tenía intenciones de ocultar el crimen de forma indefinida y mentirles a todos sobre un presunto abandono de Kristina. Thomas se declaró culpable de haber cometido el homicidio frente al Tribunal Federal de Lausana. Al reconstruir su perfil psicológico, la investigación develó que "tiene una tendencia a usar la violencia con rasgos sádicos sociopáticos". "Su enfoque planificado y sistemático durante varias horas para desmembrar e intentar deshacerse del cuerpo utilizando herramientas y productos químicos especiales, manipular los restos de la víctima, en conjunto a los signos de mutilación deliberada o degradación ritualizada del cuerpo, indican una unívoca premeditación y no una respuesta ante el pánico", detallaron los peritos. Los documentos judiciales destacan que el autor mostró un "nivel notablemente alto de energía criminal, falta de empatía y sangre fría después de matar a su esposa". El tribunal consideró que hay indicios concretos de que el asesino tiene "una enfermedad mental", y confirmó que las entrevistas a allegados a la pareja indicaron que Thomas tuvo actitudes violentas desde mucho antes del homicidio, e incluso en relaciones anteriores. La policía local también informó que fue llamada a la casa del matrimonio dos veces, por informes de violencia física. Otra fuente cercana a la pareja indicó que estaban en crisis desde hacía meses. Una amiga de Kristina testificó en el juicio y confirmó que ella quería separarse, pero estaba invadida por el miedo a que le hiciera algo a ella o a sus hijas. Thomas no solo era su esposo, sino también su socio empresario en la compañía de modelaje. Él declaró ante las autoridades que "sintió como si estuviera entrando en un túnel oscuro sin salida porque podía perder a sus hijas, su casa y su empresa". Los testimonios reflejaron una personalidad fría y manipuladora, lo que finalmente lo desenmascaró como un implacable asesino. Actualmente se encuentra recluido en una prisión, a la espera de oír su sentencia en el juicio. Tras conocerse tantos detalles del femicidio, toda la sociedad suiza quedó convulsionada. Muchas excompañeras de la modelo, incluida la Miss Suiza 2006, Christa Rigozzi, expresaron públicamente su dolor. "No tengo palabras, estoy devastada", manifestó en un posteo de Instagram. Muchos la recordaron como una mamá muy amorosa, y ella misma dejó tiernos escritos en sus redes sociales. "Estoy orgullosa de muchas cosas, pero nada superará ser madre", escribió justo antes de dar a luz a su segunda bebé. Esas palabras son el único registro público que le queda a sus hijas, que ya tienen 4 y 5 años, del amor incondicional que sentía por ellas, a quienes definía como "su mundo entero" y los "dos tesoros de su vida". Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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