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Fecha: 09/01/2026 22:13
El próximo estándar de conectividad inalámbrica ya tiene nombre y una particularidad que lo distingue de sus antecesores. Wi-Fi 8, denominación comercial del proyecto IEEE 802.11bn, no fue concebido para ofrecer más velocidad máxima, sino para mejorar la estabilidad de las conexiones en escenarios donde el Wi-Fi actual suele fallar. En desarrollo dentro del IEEE y todavía sin ratificación definitiva, el estándar apunta a resolver problemas concretos: microcortes al moverse entre puntos de acceso, latencia inestable y degradación del servicio en redes con alta densidad de dispositivos. Leé también: Los siete errores más comunes al navegar por internet que ponen en riesgo tu privacidad y datos personales Un Wi-Fi pensado para el mundo real Wi-Fi 8 es identificado dentro de la industria como un estándar de Ultra High Reliability (fiabilidad ultra alta). En lugar de priorizar picos de velocidad en condiciones ideales, busca ofrecer conexiones más predecibles, con menor latencia sostenida y menos interrupciones, incluso en escenarios complejos. El problema que intenta atacar no es nuevo. En edificios densos, oficinas, hospitales, aeropuertos o campus educativos, las redes suelen degradarse aunque el nivel de señal sea alto. Interferencias, congestión, roaming constante entre puntos de acceso y microcortes afectan aplicaciones sensibles como videollamadas, realidad aumentada, gaming online o sistemas industriales. Las principales ventajas de Wi-Fi 8 - Coordinación entre puntos de acceso Uno de los pilares técnicos de Wi-Fi 8 es la coordinación avanzada entre múltiples puntos de acceso. En lugar de operar de forma aislada, los routers y access points podrán intercambiar información para tomar decisiones conjuntas sobre cómo y cuándo transmitir. Este enfoque permite reducir interferencias, optimizar el uso del espectro y asignar mejor los recursos disponibles. En la práctica, se traduce en menos caídas de conexión y en transiciones más suaves cuando un usuario se desplaza dentro de un mismo entorno. Leé también: Adiós a los cortes de Internet: el truco para usar tu notebook como router y tener WiFi - Menor latencia y roaming más fluido Otra de las metas centrales del estándar es mejorar el comportamiento de la red durante el movimiento. Wi-Fi 8 apunta a que el traspaso de un dispositivo entre distintos puntos de acceso sea casi imperceptible para el usuario. Este punto es clave para aplicaciones en tiempo real, donde una interrupción de pocos milisegundos puede afectar la experiencia. La mejora no se limita a valores mínimos de latencia, sino a su estabilidad bajo carga, un aspecto históricamente difícil de garantizar en redes Wi-Fi. - Más confiabilidad, no más velocidad A diferencia de Wi-Fi 6 o Wi-Fi 7, el nuevo estándar no promete un salto significativo en velocidad máxima teórica. Las bandas de 2.4, 5 y 6 GHz se mantienen, al igual que la compatibilidad con tecnologías recientes como Multi-Link Operation. El avance está en otro lado. Los borradores del estándar trabajan con objetivos concretos de mejora en confiabilidad, eficiencia en condiciones adversas y reducción de pérdidas de paquetes, especialmente cuando la señal es débil o la red está congestionada. Cuándo llegará Wi-Fi 8 El proceso de estandarización todavía está en curso. La finalización de la especificación IEEE 802.11bn se proyecta hacia 2028, y recién después comenzarán las certificaciones de la Wi-Fi Alliance y la llegada de los primeros dispositivos comerciales. En una primera etapa, su adopción estará orientada a entornos empresariales, industriales y de misión crítica. Para el usuario doméstico, Wi-Fi 6 y Wi-Fi 7 seguirán siendo suficientes durante varios años. Leé también: El truco para seguir teniendo Internet en tu casa cuando se corta la luz Un cambio silencioso, pero clave Wi-Fi 8 no busca impresionar con cifras de marketing. Su apuesta es menos visible, pero más ambiciosa: que la conexión funcione bien todo el tiempo, incluso cuando el entorno no acompaña. En un contexto cada vez más dependiente de la conectividad inalámbrica, esa promesa puede resultar más relevante que cualquier récord de velocidad.
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