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» La Nacion
Fecha: 09/01/2026 13:37
Unión Europea-Mercosur: cómo se destrabó el acuerdo y qué chances tiene de ser ratificado para empezar a regir Francia votó en contra con otros cuatro países, pero no logró la minoría necesaria para un veto; fue decisivo el giro de Meloni; todo indica que los eurodiputados avalarán el pacto comercial, pero podría demorarse el acuerdo global - 7 minutos de lectura' PARIS. Después de 25 años de arduas negociaciones, una mayoría calificada de estados europeos aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur, a pesar del voto en contra de Francia, principal país agrícola del bloque, y de la cólera de los agricultores europeos. Gracias a esa luz verde, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podría viajar a partir del lunes a Paraguay para firmar el tratado comercial con América Latina. A pesar de las importantes concesiones consentidas por Bruselas en las últimas semanas, Francia votó en contra del acuerdo, como lo había anunciado Emmanuel Macron. Austria, Hungría, Polonia e Irlanda siguieron la posición de París, pero no alcanzaron una minoría de bloqueo que podría haber hecho fracasar la votación. Para eso se requerían cuatro Estados que representaran al menos el 35% de la población de la UE. Es la primera vez que Francia queda en minoría en el Consejo Europeo, el organismo que reúne a los jefes de Estado y de gobierno del bloque. Un nuevo golpe duro para el presidente Macron, que enfrenta una profunda crisis política en su país y que sufre la presión de los sindicatos de agricultores desde hace varios días. El rol de Italia El apoyo de Italia, que se había opuesto hasta último momento, fue decisivo para obtener la mayoría calificada necesaria. Francia, en todo caso, pretende continuar la batalla en el Parlamento Europeo. Podría acudir incluso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para verificar la conformidad del controvertido tratado con el derecho de la UE, especialmente sobre el método de ratificación elegido por Bruselas. Es una opción ya apoyada por unos 150 eurodiputados de cinco grupos políticos que reúnen a 21 nacionalidades diferentes, que presentaron el año pasado una resolución solicitando un dictamen jurídico del Tribunal sobre el acuerdo UE-Mercosur. Los demandantes consideran que la Comisión Europea excedió su mandato dividiendo el acuerdo entre sus partes comerciales y políticas, para eludir la aprobación de los Parlamentos nacionales durante el proceso de ratificación. Esta propuesta de remisión a los jueces europeos, que debía figurar en el orden del día del Parlamento en noviembre pasado, fue rechazada por razones de procedimiento. Pero la Eurocámara tendrá que adoptarla o rechazarla en una próxima sesión plenaria, afirmó el politólogo Dominique Reynié. Los eurodiputados examinarán la ratificación del tratado en las próximas semanas, un ejercicio que podría ser ajustado en el hemiciclo, donde pesarán las consideraciones nacionales. Cómo votarán los eurodipuatados La votación en el Parlamento Europeo se realiza por mayoría simple: más del 50% de los votos emitidos. Aunque Francia y algunos otros países se oponen firmemente al acuerdo, el número de eurodiputados hostiles no parece suficiente para alcanzar esa mayoría. En octubre de 2025, una votación simbólica mostró una división ajustada (269 en contra, 259 a favor), pero desde entonces, varios Estados miembros clave, como Italia, se han unido al bando de los partidarios, lo que reduce las posibilidades de un rechazo. Los eurodiputados opuestos al acuerdo podrían intentar presentar mociones o recursos, pero tienen pocas posibilidades de bloquear definitivamente el proceso, salvo que se genere una coalición muy amplia e inesperada. Negociado desde 1999, el acuerdo crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, entre la Unión Europea, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, es decir, más de 700 millones de consumidores. Para sus detractores, va a trastocar la agricultura europea con productos más baratos y no necesariamente respetuosos de las normas ambientales de la UE, debido a la falta de controles suficientes. Para sus partidarios, como Alemania y España, permitirá, por el contrario, relanzar una economía europea en dificultades, sacudida por la competencia china y los aranceles en Estados Unidos. Al eliminar gran parte de los aranceles, el acuerdo favorece las exportaciones europeas de automóviles, máquinas, vinos o quesos. Esta luz verde es una señal importante en este período de tensiones comerciales, celebró el ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, en un comunicado. Mientras otros se cierran y adoptan una política comercial cada vez más agresiva, nosotros apostamos por nuevas asociaciones, declaró el vicecanciller alemán. Dijo que lo hacían para estimular el crecimiento y el comercio en Europa. En sentido contrario, el acuerdo facilita la entrada en Europa de carne de res, aves, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanos, con cuotas de productos exentos de impuestos que alarman a los sectores afectados. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha dado un argumento adicional a los partidarios del acuerdo. La UE debe diversificar sus asociaciones comerciales, insiste la Comisión. Con la esperanza de apaciguar a los agricultores, Bruselas ha encadenado concesiones en los últimos meses, incluyendo garantías reforzadas para proteger los productos sensibles o un gesto presupuestario en la futura política agrícola común (PAC) de la UE. Pero nada ha funcionado, y la ira agrícola ha resurgido con más fuerza. En todo caso, si bien el capítulo comercial del tratado podría regir rápidamente, falta un camino por recorrer para una entrada en vigor completa y definitiva del acuerdo global -incluyendo los componentes no comerciales-. Para eso, se requerirá la aprobación del Parlamento Europeo (votación prevista para enero o febrero de 2026) y la ratificación por parte de todos los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE. Este proceso podría extenderse hasta finales de 2026, o incluso más, dependiendo de la rapidez de las ratificaciones nacionales. No obstante, desde la firma, el componente comercial del acuerdo -acuerdo provisorio- podría entrar en vigor de manera provisional, sin esperar la ratificación completa por parte del Parlamento Europeo. Esto significa que algunas reducciones arancelarias podrían aplicarse rápidamente, siempre que al menos un país del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) haya ratificado el tratado. Qué puede hacer Francia ¿Acaso Francia y los otros países que votaron en contra pueden negarse a recibir los productos provenientes del Mercosur? Los países miembros de la UE se comprometen a respetar las reglas y las concesiones arancelarias negociadas. Esto significa que, en principio, esos países no pueden rechazar unilateralmente los productos agrícolas del Mercosur si estos cumplen con las normas y los cupos previstos por el acuerdo. Pero los acuerdos comerciales suelen prever cláusulas de salvaguardia que permiten a un país suspender temporalmente ciertas concesiones. Por ejemplo, en caso de una afluencia masiva de productos que amenacen un sector local. Francia podría, por ejemplo, bajo condiciones estrictas, activar esos mecanismos si demuestra un perjuicio económico grave. Los países que no aprobaron el tratado -y la propia UE- pueden rechazar productos agrícolas si no cumplen con las normas sanitarias, fitosanitarias o ambientales de la UE. Si un producto contiene pesticidas prohibidos o no respeta las reglas de bienestar animal, puede ser bloqueado en la importación. Pero la política comercial es una competencia exclusiva de la UE. Por lo tanto, Francia, Austria, Hungría, Polonia e Irlanda no pueden actuar solas para rechazar productos cubiertos por el acuerdo, salvo que obtengan el apoyo de la Comisión Europea y de los demás Estados miembros. Una decisión unilateral sería contraria al derecho de la UE. Por el contrario, podrían intentar influir en la implementación del acuerdo, planteando objeciones políticas o movilizando la opinión pública. Solicitando, por ejemplo, a la Comisión Europea revisar ciertos aspectos del acuerdo o reforzar los controles sobre las importaciones. La ira de los campesinos Los agricultores europeos, por su parte, continúan la movilización. La Federación Nacional Francesa de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (Fnsea) denunció hoy la aprobación del tratado, afirmando que provoca la ira total de los campesinos. Es una traición a la soberanía agrícola europea, añadió el sindicato. Anunció una consulta, este viernes por la noche, para decidir las futuras acciones sindicales conjuntas.
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