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» La Nacion
Fecha: 09/01/2026 13:08
Este marisco contiene un aporte nutricional potente que combina alto contenido proteico, bajo aporte calórico y minerales esenciales difíciles de encontrar en otras fuentes animales - 4 minutos de lectura' De sabor delicado y textura firme, los langostinos no solo se ganan un lugar en las mesas por su versatilidad culinaria. En los últimos años, este crustáceo decápodo que habita tanto aguas costeras como profundidades marinas empezó a destacarse también en el mundo de la nutrición. ¿La razón? Un perfil nutricional potente, que combina alto contenido proteico, bajo aporte calórico y minerales esenciales difíciles de encontrar en otras fuentes animales. El langostino se perfila como un alimento funcional: tiene más proteínas que muchos pescados, casi no contiene hidratos, y aporta nutrientes clave para el sistema inmune, la salud cerebral y el metabolismo energético. Algunas especies se encuentran en aguas costeras poco profundas y otras en ambientes marinos más profundos. Tienen un exoesqueleto delgado y sus cuerpos están divididos en tres segmentos principales: la cabeza, el tórax y el abdomen. Al igual que los camarones, se capturan en estado salvaje, se crían, se venden y se sirven en todo el mundo, apreciados por la calidad de su carne. Beneficios Aunque hay quienes dicen que son un poco más dulces y carnosos que los camarones, la dieta y el hábitat de la especie tienen una influencia mucho mayor en el sabor y la textura. El langostino es muy magro, alto en selenio y B12, indica César Casavola (M.N. 62047), Presidente de la Sociedad Argentina de Médicos Nutricionistas (SAMENUT). Cada 100 gramos de langostino crudo o cocido sin grasa añadida se obtienen aproximadamente entre 70 y 100 calorías, 2024 gramos de proteína, menos de dos gramos de grasa total, y prácticamente cero gramos de hidratos de carbono". 1. Altos en proteína El langostino se sitúa como uno de los productos del mar con mayor concentración proteica. Mientras que la merluza ronda los 18 gramos de proteína cada 100, el langostino suele superar los 24 gramos cada 100, señala Casavola. Además, son proteínas de alta calidad y biodisponibilidad, agrega Milagros Sympson, nutricionista (M.N. 12067), que contienen todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí mismo. Los alimentos con alta densidad proteica, como lo son los langostinos, favorecen la recuperación y mantenimiento muscular, dice. 2. Podrían favorecer la salud cerebral El impacto en el cerebro proviene de la combinación de tres nutrientes clave, indica Sympson. El primero, la vitamina B12, de la cual el langostino es una excelente fuente. Su rol es crucial en la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso central. Es esencial para proteger las neuronas y prevenir el deterioro cognitivo. Por otro lado, es fuente de Omega-3, un componente estructural de cerebro que, en niveles adecuados, se asocian con una mejor función cognitiva y un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, señala la nutricionista. En tercer lugar, finaliza Sympson, este crustáceo contiene cantidades significativas de fósforo, que contribuye a la comunicación cerebral y al mantenimiento de las funciones cerebrales normales. 3. Buena fuente de selenio y zinc El langostino es una de las mejores fuentes de estos dos minerales (más que el pulpo o calamar), conocidos como los ´motores´ del sistema inmunológico, porque ayudan a producir glóbulos blancos y, en consecuencia, a proteger las células de las infecciones, detalla Sympson. Consumo y recomendaciones Al elegir langostinos frescos, la carne debe verse translúcida y firme, sin olor fuerte a amoníaco ni decoloraciones, señala Casavola. Los supermercados generalmente tienen cadena de frío y procesos de seguridad alimentaria estandarizados, pero una pescadería de confianza es una buena opción. En productos congelados, siempre es clave revisar la fecha de congelación y vencimiento, que el envase esté íntegro, sin cristales de hielo excesivos (por posible descongelado-recongelado); mantenerlos a menos de 4 °C, y consumirlos dentro de uno y dos días; o congelados si el consumo va a demorar más. Una vez cocidos, explica, se conservan en heladera tres y cuatro días en recipiente hermético. A la hora de cocinarlos, los métodos de cocción que mejor preservan nutrientes son, según Casavola, los siguientes: - Hervido corto - Al vapor - A la plancha - Salteado rápido con poco aceite Freírlos rebozados eleva mucho las calorías y puede reducir la calidad de las grasas, mientras que cocer excesivamente puede endurecer la proteína y degradar parte de vitaminas termosensibles", plantea. Personas con antecedentes de gota o hiperuricemia, o que deban controlar con rigor sodio y colesterol, deberían consumirlos con especial moderación y bajo recomendación profesional individualizada, ya que los mariscos concentran purinas, sodio y colesterol dietario, enfatiza Casavola. Los langostinos pueden producir reacciones de anafilaxia en personas sensibles y la cocción no evita esta posible reacción alérgica.
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