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  • Conquista China: en la cuna de la soja, una empresa argentina proyecta triplicar la venta de semillas

    » La Nacion

    Fecha: 09/01/2026 13:08

    Se trata de GDM, que prevé vender en el gigante asiático entre 80.000 y 100.000 bolsas de la oleaginosa en la campaña 2026, frente a las 25.000 de su primer año comercial - 8 minutos de lectura' Hace dos años, una empresa argentina logró un hecho inédito en el mercado chino: registrar variedades de soja como compañía extranjera. La soja es originaria de China. Hoy, ese paso inicial empieza a reflejarse en más superficie sembrada y en una hoja de ruta para seguir creciendo en uno de los mercados más grandes del mundo. En la próxima campaña, la firma proyecta triplicar y eventualmente cuadruplicar el volumen de semillas respecto de su primer año comercial y avanzar de manera gradual en uno de los mercados más grandes del mundo. Se trata de GDM, nacida hace 43 años en el partido bonaerense de Chacabuco, que en 2024 consiguió el registro de sus primeras variedades de soja en China y en 2025 dio el primer paso comercial con ventas de semilla a producción bajo la marca Jin Dou Mao. En su primer año de ventas colocó unas 25.000 bolsas, equivalentes a 12.500 hectáreas. Para la campaña 2026, la compañía ya tiene previstas entre 80.000 y 100.000 bolsas, lo que llevaría la superficie sembrada con su genética a entre 40.000 y 50.000 hectáreas. Realmente fue un hito para nosotros cuando exploramos China, porque entendimos que teníamos mucho para agregar en términos de rendimiento con nuestra genética, dijo Fernán Díaz Saubidet, responsable de Nuevos Negocios de la compañía, a LA NACIOIN. Tenemos variedades que están ganando a los chequeos comerciales del mercado en un 15% o 20%, y además con un muy buen paquete sanitario, agregó. Detrás de ese avance hay un camino que empezó varios años antes. La empresa comenzó a probar su genética en China en 2018, evaluando el comportamiento de los materiales en distintas regiones productivas del país. Ese trabajo previo permitió que, en 2024, la semilla comenzara a sembrarse en China, a partir del registro de las primeras variedades. El registro obtenido ese año convirtió a la firma en la primera empresa extranjera en lograr la aprobación de variedades de soja en el país asiático. A partir de ese hito, comenzó el trabajo de armado del mercado y del canal de distribución, en colaboración con semilleros multiplicadores chinos, que son los encargados de producir y comercializar la semilla dentro del país. En 2025 se dio el primer año comercial pleno, con el lanzamiento de la marca Jin Dou Mao, un nombre pensado específicamente para el mercado chino. No se trata de una traducción literal de Don Mario, sino de una denominación que busca transmitir el concepto de soja de alto valor para el productor local. Ese año se iniciaron las ventas de semilla con destino a producción y se profundizaron las actividades comerciales. Durante 2024 y 2025 hicimos jornadas demostrativas con distribuidores y agricultores, mostrando los materiales y su comportamiento en campo, explicó Díaz Saubidet. Según detalló, esa performance pudo comprobarse durante la campaña en condiciones reales de producción. Lo vimos en el campo, con muy buena respuesta del cultivo y con una resistencia al vuelco que muchas veces termina siendo un problema en algunas zonas, señaló. El mercado de soja en China ronda las 10 millones de hectáreas, con un nivel de legalidad estimado en torno al 60%, es decir, superficie que reconoce la propiedad intelectual de las variedades. Desde el punto de vista productivo, se trata de un mercado con características propias. El Estado está siempre muy presente, explicó el directivo. Tanto en lo que es el registro de las variedades en una primera etapa como después en el control y la fiscalización de las empresas que venden semillas, añadió. El mercado se divide en tres grandes regiones en función del grupo de madurez de las variedades que se siembran y se comercializan en cada zona. En el norte predominan los grupos 000 a 2, que concentran unas 5,7 millones de hectáreas; en la región central se siembran principalmente grupos 3 a 5, sobre una superficie cercana a 2,3 millones de hectáreas; mientras que en el sur prevalecen los grupos 6 a 9, que abarcan alrededor de 2 millones de hectáreas. Para tener una referencia, en la Argentina lo más al sur sería el sur de la provincia de Buenos Aires, donde se siembra un grupo 2, y lo más al norte, como Salta, un grupo 8, explicó Díaz Saubidet. Nosotros empezamos en el norte de China, con grupos triple cero a dos, que son ciclos muy distintos a los argentinos y más parecidos a los del norte de Estados Unidos, Canadá o Europa. En cuanto al uso del grano, el directivo explicó que la soja china tiene un perfil distinto al del comercio internacional. En general, la soja que se produce en China está destinada principalmente al consumo humano, señaló. Hay un mercado de alta proteína, pero también uno de alto contenido de aceite. Ese esquema convive con políticas de incentivo. Existen subsidios vinculados al cultivo, a la rotación y al tipo de soja, explicó. Hay distintos niveles de apoyo: a nivel nacional, provincial y municipal. Pese a ese entramado de regulaciones, el interés por la genética fue creciendo. Con la performance de nuestro producto estamos viendo una muy buena adopción y mucho interés de parte de los productores, indicó. Uno de los principales desafíos del desembarco es el modelo de negocio. A diferencia de lo que ocurre históricamente en China, donde los semilleros suelen comprar los derechos de una variedad y explotarla durante largos períodos, la empresa decidió avanzar con un esquema de licenciamiento. Nosotros vamos con un modelo más parecido al que usamos en la Argentina o Brasil, donde licenciamos la genética y cobramos royalties por bolsa vendida, explicó Díaz Saubidet. Implementar ese modelo en China es un desafío, porque es distinto al que tradicionalmente existió en el mercado, evalúó. En ese esquema, los semilleros multiplicadores chinos producen y comercializan la semilla bajo la marca Jin Dou Mao, mientras la empresa mantiene el control de la genética y del posicionamiento del producto. A esa complejidad se suma el tamaño promedio del productor. En el norte del país, un agricultor maneja en promedio unas diez hectáreas; en la región central, alrededor de una hectárea; y en el sur, incluso menos. Eso genera una complejidad muy importante desde el punto de vista del desarrollo del canal comercial, explicó. Cómo llegás a ese productor, cómo posicionás la variedad y cómo lográs que la elija, es parte central del desafío, agregó. La semilla que se vende en China se produce dentro del país. Son variedades registradas en China, que se multiplican y se comercializan allí por semilleros chinos, explicó. Si bien algunos cruzamientos se realizan fuera del país, la evaluación y selección de líneas se hace localmente, en función de su adaptación. Con ese esquema, la empresa se fijó una meta de mediano plazo. Apuntamos a tener entre un 5% y un 10% de participación del mercado chino en 2030, indicó Díaz Saubidet. Sobre una superficie legal estimada en 6 millones de hectáreas, eso implicaría entre 600.000 y 1.200.000 bolsas por campaña. En paralelo, la estrategia contempla el lanzamiento de genética con biotecnología desarrollada en China en 2027. A más largo plazo, no se descarta ampliar el proyecto. A más largo plazo, el proyecto podría ampliarse a otros cultivos. "Esto también va a permitir explorar otros cultivos. Con el desarrollo que tenemos en maíz, a futuro posiblemente nos interese avanzar con ese negocio en China y en otros países de la región, señaló. En esa línea, agregó que el trigo también aparece como una alternativa a evaluar, en un país que es uno de los principales productores mundiales de ambos granos. Más allá de los números, el desembarco tiene un peso estratégico para la compañía. Hace años nos propusimos ser una empresa reconocida en todos los países donde la soja es un cultivo relevante, y China tiene un sentido estratégico muy fuerte dentro de esa visión, afirmó. Además de China, la firma también observa otros mercados, aunque por ahora sin planes concretos de desembarco. En ese marco, Saubidet mencionó a India como un mercado que la empresa sigue de cerca, aunque con cautela. Es un país que monitoreamos, pero todavía no tenemos un plan de trabajo concreto, indicó, al señalar que se trata de un mercado complejo por cuestiones de propiedad intelectual y por su estructura productiva atomizada. Y concluyó: Ver el logo de Don Mario en China, con caracteres chinos, en días de campo con agricultores, es algo muy impactante. La soja es originaria de China, y volver a China con una soja que agrega rendimiento es un hito muy relevante para nosotros.

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