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» Clarin
Fecha: 09/01/2026 11:18
A un año del lanzamiento de los pagos en dólares con tarjeta de débito para la compra de bienes y servicios en la Argentina, los resultados muestran que crecen en turismo, pero no despegan en los consumos diarios. Su alcance es limitado y evidencia que el bimonetarismo sigue siendo más una aspiración que una realidad. Aunque prosperaron otras iniciativas como la apertura de medios de pagos en el transporte público para terminar con el monopolio de la SUBE, la interoperabilidad de las transacciones y las propinas digitales, esta no tuvo avances notorios. Según los últimos datos del Banco Central, entre febrero y noviembre de 2025, el 99% del monto total operado en pagos en dólares con débito por US$ 31 millones correspondió a gastos de viajes en destinos extranjeros, como pasajes, alojamientos y otros servicios. La modalidad venía siendo fuerte en compras de viajes al exterior desde antes, con transferencias, depósitos y efectivo que ya aceptan prácticamente todas las agencias, como reconoció Luis Caputo en 2024. Despegar fue una de las primeras que se lanzó: progresivamente, aceptó cash en sus sucursales, transferencias y financiamiento propio a través de distintas herramientas. El pago en dólares les ahorra a los clientes el impuesto que se aplica al abonar en pesos con el dólar tarjeta, el tipo de cambio más alto del mercado y que surge de agregarle al dólar oficial del Banco Nación un recargo del 30% por anticipo de Ganancias, por lo que cotiza a $ 1.930,5 al momento de esta publicación. Así, las transacciones en dólares ya les representan a las aerolíneas 70% de sus ventas de pasajes al exterior desde la Argentina, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). En cambio, el uso diario de pagos en dólares con débito en comercios es marginal. No tuvo éxito todavía, pese a que la normativa lo avala en diversos rubros y varios negocios de alimentos, ropa y farmacias exhiben carteles en sus líneas de caja que informan la posibilidad de abonar con este método de pago. Descontando el caso de los inmuebles, donde todas las operaciones se hacen en moneda estadounidense, en los demás bienes durables tampoco tuvo gran aceptación. Según los concesionarios, hoy, la mayoría de los autos se abonan en pesos, especialmente los nacionales, pick-ups y de entrada de gama; mientras que los importados y los de gama alta se compran en dólar billete. Admiten que estos últimos se dan en baja proporción y compiten con los créditos a tasa 0. En la venta de materiales para la construcción y artículos para el hogar, ya había marcas que tomaban dólares de cara chica o manchados como Patagonia Flooring. Aunque con esta alternativa la empresa de pisos y revestimientos de madera sedujo a buena parte de su clientela, el interés bajó tras el último blanqueo y aún es incipiente en el caso de los pagos con débito. Tampoco prendieron en casas de electrodomésticos y electrónica. Entre otras cadenas, Frávega y Megatone.net los sumaron, pero este sector también compite con las cuotas, clave para impulsar el consumo. Cerca del 45% de las ventas de la industria se financian, según la consultora Vectorial. Así, pese al bimonetarismo que el Gobierno impulsa, por el lado de los usuarios, los dólares se prefieren para pagos puntuales y ahorro más que para gastos cotidianos; mientras que, al ser de adhesión voluntaria, los comercios prefieren operar en pesos y evitar generalizar el sistema de cobro en sus puntos de venta, con los procesos que eso implica. De cara a 2026, el Banco Central avanza en la implementación de nuevas soluciones como la emisión de cheques electrónicos (echeq) en moneda extranjera. SN Sobre la firma Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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