Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Guillermo Francos en Punta del Este: de "los dedos verdes" de Toviggino al "hablemos de otra cosa" sobre Caputo

    » Clarin

    Fecha: 09/01/2026 06:51

    "¿Ese no es Guillermo Francos?", pregunta el fotógrafo al cronista en un semáforo rojo. Frente al auto detenido, un señor cruza la calle con una tabla de surf en una mano y su hijo de diez años en la otra. Las dudas se disipan rápidamente. Bajamos el vidrio del lado del conductor y empezamos a los gritos. "¡Guillermo, Guillermo!". A metros de ingresar al balneario Parada 8, en La Brava, el hombre se da vuelta, saluda y levanta el pulgar una, dos y tres veces. Los bocinazos se hacen escuchar, el auto obstaculiza el paso. El ex jefe de Gabinete sigue con el pulgar en alza creyendo que se trata de un par de acólitos de la Libertad Avanza... y vuelve a saludar. Dejamos el auto con balizas, el cronista mete un pique corto, se presenta y amable Francos responde que se va a mojar las rodillas mientras acompaña a su hijo "a barrenar" las olas. "Espérenme un poco, nos vemos en un rato", deja abierto un posible diálogo. Minutos después, desde la orilla y advirtiendo que el viento se estaba tornando molesto, hace a la distancia un gesto de "cafecito" y con el dedo le señala a Clarín el bar Roll and Rock. Pasada la una de la tarde, Francos pide un café doble expreso y su hijo una gaseosa. No quieren almorzar. "Nos levantamos casi a las doce y acabamos de desayunar". Habla de su hijo: "Sí, me da bola, claro, es un compañerazo el muchachito... Está un poco con la fiebre del Ipad, lógico, pero tenemos una hermosa relación", dice sobre Maxi, el menor de sus seis hijos. "Llegamos ayer, alquilamos un departamento y la mamá nos mandó al mar", comenta con humor. "Ahora que podemos viajar -guiña un ojo, como si formara aún parte del Gobierno-, que el presidente lo autorizó, venimos de estar en Washington, donde tengo otro hijo, y en Nueva York, y desembarcamos en Punta del Este el miércoles y nos quedaremos una semana", describe el ex funcionario que renunció a la jefatura de Gabinete y, a primera impresión, se ve diez años más joven. ¿Será por la malla celeste, la chomba y las ojotas? "¿Se me ve más joven? Dejamos el fragor del día a día, bajamos cinco cambios y ahora estamos tranquilos... No es fácil el ocio después de tantos años de estrés en la política, eh. Uno es un animal político, a veces el día se hace largo, pero es cierto, se siente el alivio de andar suelto de equipaje", sonríe. "Una pena que no me haya tocado estando en funciones una Cámara de Diputados tan favorable y una de Senadores tan importante como la que tienen LLA, pero claramente le está yendo bien al Gobierno. Obtuvo la Ley de Presupuesto, que es fundamental, y seguramente conseguirá la reforma de la Ley de Trabajo, que también será vital para avanzar en inversiones". Rápidamente Francos se pone a tono y parece el funcionario de confianza que estuvo junto a Javier Milei. "¿Por qué renunciaste? Son procesos y circunstancias, sin rencores. ¿Si hubiera seguido? Yo sigo, desde afuera, pero sigo... Para mí el servicio público y la política son parte de mi vida. No es lo mismo, obviamente, pero uno se desarrolla y trabaja desde donde le toca. Antes me tocó estar de ese lado y ahora estoy de éste". Su caballerosidad permite insistir: ¿No funcionaba en el Gobierno el lema 'equipo que gana no se toca'? "No es que caí yo porque sí. Milei necesitaba reacomodar un equipo en el que había diferencias de opinión y yo por ahí era un obstáculo. Le dije al presidente que si yo era un obstáculo daba un paso al costado. Yo formé parte del Gobierno y no me voy a poner a hablar más de nadie". Aparecen algunos nombres en danza. "Con Adorni me fui bien. Fue un vocero del presidente, hombre de mucha confianza de Karina Milei y si lo quisieron para jefe de Gabinete, supongo que confían en él. ¿Justo en mi puesto? Por ahí las dificultades que se generaban conmigo, con Adorni no se producen, no sé, yo estoy afuera. Lo único claro es que el presidente en algún momento me necesitó y después de una elección muy buena como la de octubre consideró que yo no era tan significativo". Se le consulta si cree que fue una elección de Milei o si el presidente fue presionado para invitar a retirarte. "Un equipo se conforma con equilibrio". Se tira un nombre a la marchanta: ¿Con Santiago Caputo hubo diferencias? "Mejor pasemos de tema, hablemos de otra cosa", responde lacónico, Comenta que desde afuera se ve "un apoyo importante al Presidente después de las elecciones de octubre pasado". Y agrega: "Hablo con argumentos, porque lo percibo en la calle, yo ando, camino y la gente se me acerca y me lo dice. Me pasó en Buenos Aires, me pasó en el exterior y muchas argentinos me pedían sacarse fotos. ¿Si me putean en la calle? Nunca una puteadita, pero nunca eh. ¿Sabés qué me decían? Gracias por estar cambiando el país. Y yo lo sentí como un reconocimiento muy grande". Hace una pausa, habla con su hijo, que está cómodo escuchando a su papá. Sin sentirse incómodo, busca salir del tema político, pese a la insistencia de su interlocutor. "Yo tengo mis actividades también, son privadas y nunca hablé, pero yo soy emprendedor, ¿sabías? Tengo una granja de gallinas ponedoras de huevos en Roque Pérez con un socio que sabe del tema y se encarga, pero yo voy, trato de dar una mano, sin molestar demasiado". Sorprende la actividad de la cual no se sabía demasiado. "Nos encargamos de abastecer al mercado y bueno, nos va ahí -hace el gesto ondulante-, viste que el huevo tiene ciclos en los que a veces está muy mal, otras muy bien y ahora está en una etapa de descenso, porque, como todo en Argentina, cuando un sector funciona, todo el mundo se pone a producir y la cosa empieza a tambalear". Cuenta que la empresa avícola la tiene desde 2011 y ahora, fuera del gabinete, dice que se ocupa un poco más:. "En estos catorce años estuvo mi socio al frente y es un especialista. Tenemos unas 300 mil gallinas que ponen un huevo por día". Hace saber que le llegan ofertas de distintos empresarios que le abren sus puertas para trabajar en el sector privado. "También a veces se me pasa por la cabeza escribir sobre mi historia en la política y todo lo que viví. Yo estuve al lado de tipos muy particulares: Francisco Manrique, con quien empecé a trabajar. Después estuve con Domingo Cavallo, luego con Eduardo Eurnekian, Gustavo Béliz y, finalmente, Javier Milei, a quien conocí en la Corporación América". El tema político se retoma. "Milei es un bocho, cuando lo conocí era un analista económico experto en fusiones, que analizaba las empresas... Un bocho, un tipo fuera de lo común, muy inteligente. Te lo digo porque así lo pienso y estoy convencido de que Milei es un distinto, un tipo con una gran cabeza, diferente, con una personalidad fuerte, que tiene su estilo. Es un rupturista, pero lo importante es que hay que fijarse en los resultados". Emerge en la charla veraniega el nombre de Cristina Fernández de Kirchner. "El gobierno de Milei no se atribuye que esté presa, lo que sí se atribuye es que en su gobierno se haya podido condenar por un hecho de corrupción, bah, por varios hechos como los que sucedieron en el gobierno de Cristina. Lo que Milei nunca impidió es el trabajo de la Justicia, a la que dejó que actuara libremente. ¿Si es una medalla que se cuelga el Gobierno? Creo que la medalla que podría colgarse es que las instituciones funcionan de manera independiente". No habla para nada de su reciente y ardua tarea en la jefatura de Gabinete con nostalgia, al contrario, apela al oficio. "Yo pasé por otros momentos similares, esto es así, es la política, hoy estás, mañana no. Era presidente del Banco Provincia durante el gobierno de Daniel Scioli, hasta que un día se terminó, me fui, fin de ciclo. Me fui a la actividad privada y fundé el primer banco digital de la Argentina y estando fuera de la política. En aquella época, 2013 o 2014, no había billeteras virtuales ni nada de eso. "Pa, ¿vamos a barrenar olas?", asoma en la charla el pequeño Max. Vamos llegando al final. "No soy habitué de Punta del Este, vengo muy cada tanto, pero me gusta y me propuse descansar si vos me dejás", sonríe. En el epílogo aparece un breve ping-pong. "¿Toviggino? El que me dijo que tenía los dientes amarillos ahora se demostró que tiene los dedos verdes. Se manejó con una impunidad ridícula. Hay que ser un poco más serio para ser delincuente -ironiza-, no podés hacer las locuras que hicieron estos tipos. ¿Si terminan en cana? Estafaron a la AFA". Se le pregunta por la noticia de la captura de Maduro. "Me pareció bárbaro, espectacular, porque estamos hablando de la captura de un dictador sanguinario. Los argentinos lo sufrimos con el gendarme Nahuel Gallo, que aún está retenido. Que haya caído Maduro con el método que cayó me parece excepcional". Se levanta y rumbea para el mar. "¿Cuando hablaste con Milei por última vez? Lo llamé para fin de año y hablamos de todo menos de política. ¿Si me extraña? No sé, preguntale a él, pero recibí palabras de afecto". ¿Y si te escribe la semana próxima y te ofrece otro rol? "Estoy abierto, por supuesto, para sentarme a conversar y escuchar qué me propone. Todavía tengo mucho para ofrecer en la vida política". PS Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por