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  • Venezuela y la Argentina: diferencias y similitudes de países con crisis económicas recurrentes y recorridos políticos opuestos

    » TN

    Fecha: 09/01/2026 06:12

    La Argentina y Venezuela atravesaron en las últimas décadas crisis económicas recurrentes, con inflación elevada, caída del poder adquisitivo y tensiones sociales persistentes. Sin embargo, las respuestas de política económica, la estructura productiva y el alineamiento geopolítico marcaron trayectorias muy diferentes. Mientras la Argentina de Javier Milei profundizó un giro hacia el ajuste fiscal, la apertura comercial y un fuerte alineamiento con Estados Unidos e Israel, Venezuela mantuvo un esquema de controles económicos, fuerte dependencia del petróleo y vínculos estratégicos con China, Rusia, Irán y Cuba. Leé también: Por qué Venezuela se volvió un tema clave en la agenda política argentina Las diferencias se reflejan en los datos duros. En inflación, actividad, comercio exterior y socios estratégicos, ambas economías muestran contrastes claros, aun cuando comparten dificultades estructurales y una historia reciente de desequilibrios macroeconómicos. Inflación alta, con magnitudes muy distintas La inflación es uno de los puntos de contacto más evidentes entre ambas economías, aunque la magnitud marca una diferencia central. En Venezuela, la suba de precios volvió a acelerarse en 2025 tras un período de relativa desaceleración. Según estimaciones privadas citadas por TN, la inflación de diciembre fue del 33% y el índice anual alcanzó el 660%, en un contexto en el que el Banco Central de Venezuela dejó de publicar datos oficiales en octubre de 2024. Bloomberg News calculó que la inflación interanual llegó al 556% a mediados de diciembre. En la Argentina la inflación continuó siendo elevada durante 2025 aunque mostró una disminución sostenida respecto de los años previos. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 2,5% en noviembre, con un incremento interanual de 31,4% en los últimos doce meses, mientras que el acumulado en los once meses del año alcanzó 27,9%. A lo largo de 2025, las variaciones mensuales se mantuvieron en torno de 1,5% y 2,5% en gran parte del año. Salarios, consumo y el impacto social Las diferencias se profundizan al observar el impacto social. El deterioro del ingreso real es un rasgo común, aunque con impactos distintos. En Venezuela, el salario mínimo permanece congelado en 130 bolívares desde 2022, lo que equivale a unos US$0,43 al tipo de cambio oficial, que deben cubrir una canasta que supera los US$500. En la Argentina, los salarios también perdieron poder adquisitivo, pero se mantienen en niveles muy superiores en dólares. El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) para enero se fijó en $341.000, unos US$230 al valor oficial del Banco Nación de este jueves. Aunque también se ubicó muy por debajo de la canasta básica para una familia integrada por dos adultos y dos chicos, que se ubicó en noviembre (último dato disponible) en $1.276.649 (US$860). Así, aunque los salarios perdieron poder adquisitivo durante 2025, se mantuvieron en niveles muy superiores a los venezolanos y dentro de un esquema de actualización para el sector formal vía negociaciones paritarias. Según el Indec, el índice de salarios acumuló una suba interanual del 43,1% en octubre, con incrementos tanto en el sector privado registrado como en el empleo público, aunque sin lograr recomponer plenamente el ingreso real frente a la inflación. En paralelo, la tasa de desocupación se ubicó en 6,6% en el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con el organismo estadístico, un nivel moderado en términos históricos y muy distante del esquema venezolano, donde el Estado actúa como principal sostén del empleo. El empleo público representa alrededor del 16% del total de ocupados argentinos. Según datos oficiales, el Gobierno recortó más de 60.000 puestos de trabajo en el Estado desde que asumió la gestión Milei, un fuerte cambio en la estrategia laboral oficial con el gobierno anterior. Leé también: Las claves de la economía de Venezuela en medio de la máxima tensión que dejó el operativo de Estados Unidos Mientras que de acuerdo con datos citados por EFE, en Venezuela más de 5,5 millones de empleados públicos y 4,5 millones de jubilados perciben ingresos atados al ingreso mínimo de US$0,43. Un economista consultado por la agencia sostuvo que llevar el salario mínimo a US$250 excedería con creces la totalidad de los ingresos por exportación petrolera y recaudación tributaria. Estructura productiva y dependencia externa Las diferencias se profundizan al analizar la estructura productiva. Venezuela depende casi exclusivamente del petróleo. La producción, que supo superar los 3 millones de barriles diarios, cayó por debajo del millón, según cifras citadas por agencias internacionales. La Cepal proyectó un crecimiento del PBI del 6,5% para 2026, vinculado a una eventual recuperación del crudo, aunque economistas advirtieron sobre la fragilidad de ese escenario. Hasta el operativo estadounidense que terminó con la detención de Nicolás Maduro y la intervención del Gobierno de Donald Trump en el país caribeño, China era el principal destino del petróleo venezolano, concentrando cerca del 55% del total de las exportaciones del crudo venezolano. Según estimaciones que el economista venezolano Hermes Pérez compartió con TN -no hay cifras oficiales de PDVSA desde 2016- las exportaciones totales de petróleo del país caribeño alcanzan los 746.566 barriles diarios, de los cuales, 407.302 se envían a China -como parte de un acuerdo para el pago de deuda-; 231.590 a Estados Unidos, vía Chevron; 85.110 a Europa, y 35.286 a Cuba. La Argentina, en cambio, exhibe una matriz productiva más diversificada aunque con fuerte dependencia del complejo agroexportador y un despliegue cada vez mayor de las importaciones de productos industrializados. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, la economía mostró un crecimiento interanual en 2025. En octubre (último dato disponible) la actividad creció 3,2% interanual, impulsada por sectores como pesca e intermediación financiera, aunque la industria manufacturera se contrajo y mostró una caída de -2,7% interanual. Al nivel de producto bruto, el Indec informó que el PBI creció 3,3% en el tercer trimestre de 2025 respecto del mismo período de 2024. Los datos confirmaron que la economía argentina transitó un año con crecimiento moderado, pero heterogéneo entre sectores. En cuanto al comercio internacional, según el Indec, en noviembre de 2025 las ventas externas totalizaron US$8096 millones, con un saldo comercial positivo de US$2498 millones. La explotación de Vaca Muerta y el complejo sojero siguen siendo ejes centrales de generación de divisas. Comercio exterior y socios estratégicos El alineamiento geopolítico también condiciona los flujos comerciales. Desde la llegada de Milei, la Argentina reorientó su política exterior con un alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel y una postura crítica frente a gobiernos como el venezolano. Venezuela, por su parte, profundizó sus vínculos con Rusia, China, Irán y Cuba, en un contexto de aislamiento financiero de los mercados occidentales. Aunque la Argentina redireccionó su geopolítica, Brasil y China continúan como socios comerciales clave, pero con un discurso oficial más crítico hacia Beijing. Datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC) indican que en noviembre pasado la Argentina exportó US$26,4 millones a Venezuela e importó apenas US$678.000, con un superávit de US$25,7 millones. En ese mismo mes, las exportaciones totales argentinas sumaron US$8096 millones y las importaciones US$5598 millones, según el Indec, lo que deja en evidencia el peso irrelevante del vínculo bilateral. Dos modelos, dos resultados divergentes Las trayectorias recientes muestran que, aun partiendo de crisis profundas, las decisiones de política económica y el posicionamiento internacional generan resultados distintos. Venezuela enfrenta una inflación descontrolada, salarios simbólicos y una fuerte crisis social. Según Ansa, el vocero de Unicef, Andrea Iacomini, estimó que en 2026 unos 7,9 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria. La Argentina, con costos sociales elevados, logró cierta estabilización macroeconómica y mantiene canales abiertos de financiamiento y comercio. Dos países latinoamericanos con problemas persistentes, pero con estrategias, aliados y perspectivas diferentes. Hoy, más que socios, funcionan como espejos de dos respuestas opuestas frente a crisis recurrentes.

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