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Parana » Lasexta
Fecha: 08/01/2026 01:05
Que Donald Trump diga que Estados Unidos podría comprar Groenlandia suena a idea de millonario jugando al 'Risk'. Pero la realidad es mucho más compleja: Groenlandia no es un simple territorio vacío; tiene historia, población y derechos propios, y su relación con Dinamarca está marcada por décadas de desigualdad, decisiones políticas controvertidas y heridas históricas. Muchos groenlandeses se sienten como ciudadanos de segunda. Dinamarca controla la defensa, las finanzas y la política exterior de la isla, y la sensación de marginación tiene raíces profundas: - Años 50: decenas de niños inuit fueron separados de sus familias y llevados a Dinamarca en un experimento educativo para formar la "élite de Groenlandia". - Años 60 y 70: miles de mujeres y niñas fueron esterilizadas forzosamente, con DIU colocados sin su consentimiento, reduciendo la población a la mitad. - Hasta hace apenas un año, el parlamento danés no contaba con traducción simultánea para los groenlandeses. A esto se suma la dependencia económica: Groenlandia buscó que China invirtiera en minería e infraestructuras para ganar autonomía, pero Copenhague lo bloqueó, reforzando la sensación de control externo. Trump y la fantasía de comprar territorios Trump se apoya en precedentes históricos: Estados Unidos ha comprado territorios antes, como Alaska a Rusia, Florida a España o las Islas Vírgenes a Dinamarca. Incluso en el siglo XIX se negociaron millones de kilómetros cuadrados alrededor del río Misisipi con Napoleón, que necesitaba financiar sus guerras. En todos esos casos, los ciudadanos no tenían voz: los territorios se trataban como activos de los gobiernos. Pero eso era otro tiempo, antes de la ONU y del Derecho Internacional moderno. Obstáculos legales y políticos Hoy, vender Groenlandia sería prácticamente imposible: - Se requeriría un referéndum en Groenlandia, y solo ellos pueden convocarlo. - La constitución danesa no permite vender parte de su territorio. Cambiarla implicaría votación en el parlamento y un referéndum nacional. Traducido a lenguaje simple: sería un suicidio político para cualquier gobierno danés. No es un juego de 'Risk' Trump puede soñar con estas compras como si fuera el siglo XIX, cuando los líderes negociaban directamente con reyes y gobiernos. Hoy, Groenlandia no se compra con billetes: sus habitantes tienen voz, hay leyes internacionales que protegen el territorio, y Dinamarca no puede ni pensarlo sin desatar un desastre político monumental. Para Groenlandia y Dinamarca, esta "idea histórica" es un recordatorio de siglos de desigualdad y de un territorio que no se negocia como si fuera un tablero de 'Risk'.
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