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  • Rutas de la muerte: la desidia del Gobierno entrerriano y un mapa que se sigue llenando de víctimas - Confirmado

    Paraná » Confirmado.ar

    Fecha: 07/01/2026 21:55

    Cinco muertos por vez, una y otra vez, en los mismos caminos. Mientras las estadísticas se acumulan y las familias entierran a sus muertos, el Gobierno de Entre Ríos sigue mirando para otro lado. La tragedia de Chajarí no fue un accidente: fue otra consecuencia de años de abandono, falta de decisiones políticas y rutas convertidas en trampas mortales. - Por AF La provincia de Entre Ríos vuelve a vestirse de luto. La tragedia ocurrida en Chajarí, sobre la Ruta Nacional 14, que terminó con cinco personas muertas, no es una fatalidad ni un hecho aislado. Es un capítulo más de una historia repetida, previsible y evitable, escrita con sangre sobre el asfalto mientras el Estado provincial acumula excusas y omisiones. En apenas los primeros siete días de 2026, 13 personas murieron en siniestros viales en Entre Ríos. Una muerte cada 12 horas. No se trata de una estadística fría: es el resultado directo de rutas deterioradas, señalización inexistente, controles ausentes y una gestión que nunca priorizó seriamente la seguridad vial. El repaso de los siniestros con cinco víctimas fatales a lo largo de los últimos años expone un patrón escalofriante. Ruta 14, Ruta 18, Ruta 20, Ruta 11, enlaces y caminos provinciales que se repiten como escenarios de muerte. Los nombres cambian, los kilómetros varían, pero el denominador común es siempre el mismo: infraestructura deficiente y un Estado que llega tarde, cuando llega. Desde 1997 hasta hoy, familias enteras, bebés, niños y jóvenes murieron en choques frontales, despistes e incendios de vehículos en rutas que ya habían sido señaladas como peligrosas. Vecinos que denuncian baches, deformaciones del asfalto y falta de señalización desde hace años. Informes que duermen en cajones. Promesas de obras que jamás se concretan o quedan a mitad de camino. La imprudencia humana existe y es real, pero usarla como único argumento es una forma cómoda y cínica de correr al Estado de su responsabilidad. Cuando una ruta obliga a invadir carriles por deformaciones, cuando no hay iluminación ni cartelería, cuando los controles son esporádicos o inexistentes, la tragedia deja de ser un error humano para convertirse en una consecuencia directa de la inacción política. El caso de Los Conquistadores, donde 15 personas murieron carbonizadas en un cruce que debía tener una rotonda cuya plata se había robado, es la síntesis brutal de décadas de abandono y corrupción. Y no fue una excepción: fue una advertencia que nunca se escuchó. Entre Ríos no tiene un problema de mala suerte. Tiene un problema de gestión, de prioridades y de decisión política. Mientras el Gobierno provincial discute discursos y administra parches, las rutas siguen cobrando vidas. Cada nuevo siniestro grave confirma lo que ya se sabe: no es que no se pueda evitar, es que no se quiere hacer lo necesario. El mapa del dolor se sigue ampliando. Y cada cruz al costado de la ruta es también una marca indeleble de la responsabilidad de un Estado que eligió no actuar. - Periodista de investigación.

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