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Concordia » El Heraldo
Fecha: 07/01/2026 21:01
El trabajo entra en una redefinición profunda De cara a 2026, el mercado laboral atraviesa una reconfiguración estructural que obliga a las organizaciones a revisar de manera integral cómo trabajan, cómo atraen talento, cómo lideran y cómo construyen vínculos con su capital humano. Se trata de cambios que exceden ampliamente una eventual reforma laboral y que combinan factores globales con dinámicas locales, dando lugar a un escenario donde la capacidad de adaptación será clave tanto para la sostenibilidad de las organizaciones como para la empleabilidad de las personas. En este contexto, la flexibilidad, la apertura a nuevos modelos y la actualización permanente de habilidades aparecen como condiciones indispensables para transitar un mundo del trabajo en transformación acelerada. Las ocho tendencias que marcarán el mundo laboral en 2026 1. Revisión de los modelos de liderazgo Mientras se consolida el rol del liderazgo como fuente de estabilidad, confianza y contención, se observa una menor predisposición especialmente entre las generaciones más jóvenes a asumir estructuras jerárquicas tradicionales. Esta tensión impulsa a repensar los esquemas de conducción, desarrollo profesional, incentivos y gestión de equipos. 2. Organizaciones más planas y estructuras simplificadas Las empresas avanzan hacia modelos con menos niveles jerárquicos, orientados a agilizar decisiones, reducir burocracia y optimizar costos. Este cambio exige nuevas formas de coordinación, mayor autonomía de los equipos y culturas laborales que fomenten el empoderamiento y el espíritu emprendedor. 3. El salario emocional gana protagonismo En un escenario económico restrictivo y con una creciente escasez de talento, las propuestas de valor se apoyan cada vez más en beneficios no monetarios: flexibilidad, posibilidades de desarrollo, buen clima laboral y experiencias de trabajo significativas. 4. Mayor búsqueda de estabilidad laboral Frente a la incertidumbre económica, muchos trabajadores comienzan a priorizar la seguridad y la permanencia por sobre los desafíos constantes. Esta tendencia podría derivar en decisiones de carrera más conservadoras y en una menor rotación laboral durante 2026. 5. Una mirada integral sobre la experiencia del empleado Las organizaciones amplían su enfoque más allá del ingreso del talento. La experiencia laboral pasa a contemplarse de punta a punta: selección, desarrollo, bienestar y también los procesos de salida, ya sea por renuncias o desvinculaciones. 6. Jornadas más fragmentadas y flexibles La flexibilidad se consolida como una demanda transversal. Algunas empresas comienzan a experimentar con esquemas de trabajo organizados en bloques más breves y focalizados, con el objetivo de mejorar la productividad, la concentración y el equilibrio entre vida personal y laboral. 7. Redefinición del éxito y la carrera profesional Las nuevas generaciones replantean qué significa progresar laboralmente. En algunos casos, se rechazan ascensos tradicionales en favor de mayor flexibilidad, bienestar y equilibrio. La noción clásica de carrera lineal pierde fuerza frente a trayectorias más diversas y personalizadas. 8. Inteligencia Artificial y una nueva brecha de habilidades El avance acelerado de la Inteligencia Artificial incrementa la demanda de nuevas competencias, pero también expone riesgos de desigualdad en el acceso al conocimiento y a la capacitación. Sin estrategias inclusivas, la implementación de estas tecnologías podría profundizar la escasez de talento y generar nuevas brechas laborales. Un desafío compartido Hacia 2026, las organizaciones deberán encontrar un delicado equilibrio entre eficiencia, flexibilidad y construcción de cultura. Para los trabajadores, el desafío será adaptarse a entornos más dinámicos, con liderazgos distintos y recorridos profesionales menos lineales, bajo una premisa que ya se volvió central: aprender de manera continua para sostener la empleabilidad. El diferencial ya no estará únicamente en atraer talento, sino en cómo se logra gestionarlo, desarrollarlo y acompañarlo en estructuras cada vez más flexibles y atravesadas por transformaciones profundas, donde las conexiones humanas vuelven a ocupar un lugar central en el crecimiento real del mundo del trabajo.
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