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Concordia » Diario Junio
Fecha: 07/01/2026 20:18
Azcué: lo que en campaña era «inadmisible», en el poder es una práctica común En 2023, cuando todavía caminaba la ciudad en campaña para ser intendente, Francisco Azcué denunciaba con énfasis lo que definía como una práctica autoritaria de la gestión de Enrique Cresto: persecución y hostigamiento a empleados municipales por pensar distinto, militar en otros espacios o no alinearse políticamente. Hablaba públicamente de aprietes, se aferró al caso particular de una trabajadora y lo enarboló como propia, denunció amenazas laborales y el uso del Estado como herramienta de disciplinamiento político. Ese discurso le sirvió para construir una identidad política: la del dirigente que venía a terminar con viejas prácticas, a garantizar la libertad de pensamiento y a desterrar el miedo dentro del Municipio. Hoy, ya instalado en el sillón de Zorraquín, la realidad muestra exactamente lo contrario. Desde el inicio de su gestión, unos 200 trabajadores municipales quedaron afuera. A los 130 contratos caídos el 31 de diciembre se suman otros casos que hoy no ocupan titulares, pero ocurrieron desde el comienzo del mandato, y aquellos que ni siquiera figuraban en los papeles: como los trabajadores de la Planta de Reciclado N° 2, en la zona sur, desalojados a fines de mayo por orden directa del intendente. Sin sumarios, sin evaluaciones públicas de desempeño y sin explicaciones formales, no hubo transparencia, ni criterios objetivos, ni derecho a réplica. Tampoco piedad. En los pasillos municipales se respira miedo y el mensaje fue claro desde el primer día: alineamiento o exclusión. Una lógica que Azcué repudiaba cuando era opositor, pero que ahora parece aplicar sin pudor. La excusa del ordenamiento o la priorización de recursos no resiste análisis cuando se observa que la motosierra no pasó por todos lados, sino que se detuvo de manera selectiva sobre determinados trabajadores. A este cuadro se insiste con el cierre de Radio Ciudadana, el único medio público del que el propio Azcué se valió en más de una oportunidad durante la campaña para hacer promesas y posicionarse políticamente, pero del que se quejó apenas llegó al poder. Cuando no pudo torcer a los periodistas con medidas improvisadas para condicionar contenidos, la solución fue simple y conocida: cerrar el medio, dejar trabajadores en la calle y apagar el micrófono. Exactamente lo que decía combatir cuando denunciaba prácticas antidemocráticas de la gestión anterior. Hostigamiento y persecución a empleados municipales por no acompañar al oficialismo, criticaba Azcué en 2023. «Es una situación sumamente grave que atenta contra la democracia, contra la libertad y contra la dignidad de las personas, y tiene que ver con este hostigamiento y estas persecuciones que sufren empleados municipales por no acompañar al oficialismo. Una serie de medidas que se van tomando en distintas áreas y que implican presión, maltrato y acciones concretas que atentan contra la libertad de las personas y la democracia, denunciaba Azcué ese mismo año, tras publicar un video junto a una enfermera despedida según afirmaba por militar en su espacio político. Nosotros eso no lo vamos a permitir. Pasa todo el tiempo y, más allá de quién esté gobernando, no se puede permitir en ninguna parte. ¿Quiénes se creen que son para obligar a una persona a pensar de una determinada manera o a expresar determinadas ideas? Realmente eso no se puede permitir, afirmaba entonces La doble vara del poder ¿La vara cambió? ¿Hubo vara alguna vez?. Lo que en 2023 era persecución, hoy se llama reorganización; lo que antes era hostigamiento; hoy se justifica como priorizar los recursos del Estado; y lo que ayer era autoritarismo, hoy se ejerce con sin miramientos desde el despacho principal.
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