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Gualeguaychu » El Argentino
Fecha: 07/01/2026 19:18
En la madrugada del 3 de enero, la vivienda de Sandra, donde reside junto a su hijo Tomás, de 18 años, fue blanco de un violento episodio de hostigamiento. Un grupo de jóvenes, aún no identificados, llegó hasta el domicilio en un vehículo gris, descendió y comenzó a golpear reiteradamente la puerta mientras gritaba insultos discriminatorios: el pendejo autista, autista de mierda. El hecho fue denunciado por Sandra, madre de Tomás, quien tiene trastorno del espectro autista (TEA). La mujer relató que el ataque tuvo un claro tono intimidatorio y que, si bien realizó la denuncia correspondiente, necesita identificar a los responsables para que la causa pueda avanzar. Se escuchó bien clarito. Esa madrugada estaban mis sobrinos en casa junto a mi hijo. Lamentablemente no llegaron a filmar, pero cuando bajamos solo vimos cómo se escapaban en un Peugeot gris. Quedaron marcadas las zapatillas por los golpes que dieron a la puerta, relató Sandra a EL ARGENTINO. En la vivienda también se encontraban los primos de Tomás, que habían viajado para acompañarlo durante las fiestas. El joven estudia Ingeniería Eléctrica en la Universidad Nacional de Hurlingham y había regresado a Gualeguaychú para pasar el receso junto a su familia. Tomás presenta hipersensibilidad auditiva severa y utiliza auriculares especiales para bloquear ruidos intensos. Imagínense lo que significa para él un estruendo así. No tolera explosiones, caños de escape ni ruidos fuertes, explicó su madre. Esto ocurrió cerca de las 4.30 de la madrugada. Mis sobrinos, que estaban en el primer piso, sintieron como si fueran tiros y gritos. No entendían nada, porque estábamos todos durmiendo, agregó. Desde ese momento, Sandra inició una recorrida por el vecindario en busca de cámaras de seguridad que hayan registrado el episodio. Fui a hacer la denuncia como corresponde, porque no vamos a dejar pasar esto. Pero desde la Policía me dicen que necesito identificar la patente del vehículo, un Peugeot gris bastante nuevo, señaló. En ese camino logró acceder a un testimonio clave: Un vecino revisó su cámara y me dijo que era un Peugeot 307 gris. Se ve que da la vuelta en U, pasa nuevamente por mi casa, frena, bajan dos chicos y patean la puerta. Ahí se escuchan bien clarito los insultos que mi sobrino oyó desde arriba. Hasta el momento no se logró identificar a los agresores ni precisar la patente del vehículo. Hay sospechas, pero nada concreto. Por eso pido colaboración. A nadie le es grato recibir un agravio así en su propia casa, y menos cuando se trata de un ataque tan cruel, expresó Sandra. Según los registros obtenidos, una persona conducía el auto y dos jóvenes descendieron para cometer el ataque. Sandra tiene 53 años, es el sostén económico de su hogar y además integra el grupo TGD Padres TEA Gualeguaychú. Somos gente humilde. Mi hijo sabe que en la vida hay que estudiar y trabajar. Hacemos un gran sacrificio para que él pueda seguir estudiando en Buenos Aires, y lo está logrando, remarcó. Sobre los agresores, afirmó: Estos chicos se portaron muy mal. Los perdono, porque vaya a saber qué enseñanza recibieron. Un acto así habla de una pobreza de sentimientos y de valores. Finalmente, vinculó el hecho con un contexto social más amplio: Incluso pensé que, como leí un fragmento de un discurso en la marcha del 30 de diciembre, capaz que por eso vienen a molestar a mi hijo. Es preocupante.
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