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  • El impactante relato de un preso político colombiano que compartió celda con el gendarme Nahuel Gallo

    » TN

    Fecha: 07/01/2026 14:15

    Iván Colmenares, un joven colombiano que estuvo preso en Venezuela durante un año, habló con TN y contó detalles de la convivencia que mantuvo con el gendarme argentino Nahuel Gallo. El preso político brindó un testimonio clave sobre las condiciones de detención en El Rodeo I, ahora rebautizado como CESMAS (Servicio Especial de Máxima Seguridad). Leé también: Máxima tensión: fuerzas de EE.UU. incautaron un buque petrolero de Rusia que intentaba eludir el bloqueo Colmenares, quien fue acusado de terrorismo y conspiración cargos que el régimen de Nicolás Maduro suele aplicar a extranjeros para utilizarlos como presión política, compartió meses de encierro con Gallo, a quien todos conocían por su segundo nombre: Agustín. Según su relato, el contacto con el gendarme argentino comenzó a finales de 2024. Yo llegué al Rodeo el 25 de noviembre y Agustín llegó el 13 de diciembre. Recuerdo que lo pusieron en la celda de al lado, detalló. Desde el primer momento, el panorama fue desolador. Colmenares describió el lugar como una obra teatral judicial donde no existen abogados ni garantías. Entrás en un limbo jurídico. Te inventan una causa, te ponen a firmar documentos bajo coacción y te dicen que eres un terrorista, explicó. La obsesión por su hijo y la incomunicación total Uno de los puntos más conmovedores de la entrevista fue la preocupación constante de Gallo por su familia en Argentina. Según el exdetenido, el gendarme vivía una tortura psicológica adicional: no recordaba los números de teléfono de memoria, lo que le impedía contactarse con los suyos durante las breves y escasas oportunidades que les daban. Él hablaba muchísimo de su hijo, de su crecimiento. Me daba mucha rabia porque le estaban robando ese tiempo, esos lazos que se crean entre un padre y un hijo, contó Iván. Además, confirmó que pasaron siete meses sin que sus familias supieran si estaban vivos o muertos. Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros; para un intercambio de intereses políticos o económicos, dijo Colmenares. Al ser consultado sobre el trato recibido por parte de los agentes de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) y los custodios de El Rodeo, Colmenares no dudó: Nos encapuchaban, nos esposaban y nos pegaban con los rifles en los traslados. Usaban gas lacrimógeno y gas pimienta dentro de las celdas si no hacíamos lo que querían. Colmenares, quien logró su libertad, pero no olvida a quienes quedaron atrás, aseguró que en ese centro de detención hay personas de más de 35 nacionalidades diferentes en la misma situación. Leé también: Habló la esposa de Nahuel Gallo, el gendarme detenido en Venezuela: El todavía no está conmigo Hago un llamado a los gobiernos y entidades diplomáticas. Nahuel y los demás no son terroristas, son personas inocentes que están viviendo el flagelo del secuestro y la desaparición forzada, concluyó.

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