Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Sin pistas sobre Venezuela, la cautela es ahora amiga de Milei

    » Clarin

    Fecha: 06/01/2026 22:05

    El gobierno de Javier Milei ha transitado desde la euforia al silencio en la grave crisis que perdura en Venezuela después de la captura que Estados Unidos dispuso el fin de semana pasado del dictador Nicolás Maduro. Se conserva el discurso oficial de respaldo a Donald Trump. Hasta ahi. Las restantes consideraciones que al comienzo de aquel episodio lanzó el líder libertario fueron replegadas en pocas horas. Milei abogó tras la captura de Maduro por la posibilidad de la asunción de Edmundo González Urrutia. El dirigente opositor que ganó las elecciones de julio de 2024 nunca reconocidas por el régimen chavista. Vale recordarlo: fue candidato por la proscripción de María Corina Machado, la mujer que ganó hace pocas semanas en Noruega el Premio Nobel de la Paz. Las permanentes oscilaciones de Trump acerca de cómo seguirá el nuevo proceso venezolano recién abierto indujeron al Presidente a resguardarse ahora en la moderación. La Argentina reiteró en las Naciones Unidas (ONU) y en la Organización de Estados Americanos (OEA) el respaldo al operativo militar de Washington. Pero sus representantes diplomáticos prefirieron no avanzar un paso más. Francisco Tropepi y Carlos Cherniak solo se animaron a reclamar la liberación del gendarme Nahuel Gallo, secuestrado por el régimen chavista en diciembre de 2024. No hicieron mención a los centenares de detenidos políticos que permanecen en Caracas. Porque no tienen pistas sobre esa situación provenientes de Estados Unidos. El Gobierno niega ahora haber referido a González Urrutia. El archivo lo desaira. El sábado por la mañana, en declaraciones a la señal LN+, además de recalcar que la captura de Maduro era una excelente noticia para el mundo libre, estimó que es hora de que todo se recomponga en Venezuela y asuma su verdadero presidente que es Edmundo González Urrutia. Ni bien Trump y otros portavoces de Washington enfilaron la proa hacia otro lado sobrevino la enmienda libertaria. Han quedado hasta ahora tres cosas en claro en la crisis de Caracas. El interés del líder republicano por capturar a Maduro, un hombre que sin conciencia de lo que hacía lo venía desafiando mientras fuerzas militares y navales de Estados Unidos realizaban un gigantesco operativo en el mar Caribe, que todavía permanece. La voluntad de correr ahora a la oposición venezolana y ensayar una transición con el régimen chavista, encabezado por la ex vicepresidenta Delcy Rodríguez. La necesidad de reparar de inmediato la deteriorada infraestructura de Venezuela para mejorar la producción de petróleo. Bajísima en relación con sus estándares posibles. Esos objetivos quedaron ilustrados por sus palabras. Las reflejó textualmente el semanario británico The Economist. El negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso. Un fracaso total durante mucho tiempo, declaró. Vamos a obligar a nuestras gigantescas compañías petroleras estadounidenses a gastar miles de millones de dólares, reparar la infraestructura deteriorada y empezar a generar ingresos para el país, precisó. Trump no habló de un retorno a la democracia, tampoco refirió por ahora a la chance de un llamado a elecciones ni mencionó expresamente a los detenidos políticos. Solo permitió la asunción de Rodríguez, una mujer que reúne varios apodos: la tigresa; la señora del oro negro, la dulce. El mundo petrolero sostiene que conoce, y mucho, del negocio de los hidrocarburos. En las últimas horas terminó recibiendo también el apoyo de Vladimir Putin. El líder republicano tampoco parece inmutarse por el nuevo sistema que viene diseñando aquella mujer, hija de un guerrillero marxista de la década del 60. Es hermana de Jorge Rodríguez, titular de la Asamblea Nacional. Siempre cortejó a los sectores empresariales a los cuales Maduro acostumbraba a desdeñar. Tuvo una influencia decisiva para promover algunas políticas económicas ortodoxas cuando la inflación se iba de control. Rodríguez posee laderos que representan la vigencia del chavismo en estado puro. Uno es Vladimiro Padrino López, general del Ejército, el primero que reclamó la libertad de Maduro. Otro Diosdado Cabello, el hombre que maneja el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Fue quien el lunes por la noche salió a patrullar las calles de Caracas cuando un episodio confuso alrededor del Palacio Miraflores encendió las alarmas. El Secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la permanencia de esos funcionarios (cuya captura también prometía millones de dólares de recompensa) con el argumento de que hubiera resultado peligroso extender el operativo del sábado contra ellos. Con esa cúpula Trump piensa ordenar, bajo la repetida amenaza de que deben cumplir indicaciones, el proceso de transición en Venezuela. Ese sistema chavista no previó ni intervino durante la operación de Washington en Caracas que concluyó con la detención de Maduro. Sólo resistió la guardia presidencial integrada por 32 militares cubanos, que fueron muertos. Llamativo aquel desentendimiento que, de acuerdo con expertos, podría explicarse en el desgaste interno que habría sufrido el dictador por el pésimo manejo que hizo de la derrota electoral del 2024. Milei se habría dado cuenta en estas horas que resulta muy clara la determinación con que su amigo Trump inició le irrupción en Venezuela. Aunque suena mucho más incierto su próximo desarrollo. De allí el silencio oficial. También los movimientos diplomáticos y el bajo perfil del canciller. Pablo Quirno, ex segundo de Luis Caputo en Economía, llegó donde llegó con otro objetivo. Representar un puente permanente con Washington para avanzar con el salvataje financiero y la estabilización del plan. Quirno atendió los últimos días las demandas de una región que quedó dividida por la intervención de Washington en Venezuela. Trabaja en ese bloque de derecha pro Trump que persigue el Presidente. Pero el juego político se abre con una celeridad que en poco tiempo requerirá de definiciones argentinas. Los principales países de Europa (Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Gran Bretaña) recordaron a Washington, en un comunicado, que la seguridad en el Artico debe lograrse colectivamente por los socios de la OTAN, incluido EE.UU., respetando la soberanía e integridad territorial. El texto tuvo el aval de Giorgia Meloni, también amiga de Milei, que apoyó la captura de Maduro. Aunque su pertenencia europea le impone límites. La advertencia provino por la repetida ofensiva de Trump contra Groenlandia, Una isla que pertenece a Dinamarca. Rica en tierras raras. A la cual el líder republicano quiere anexar a EE.UU. por razones de seguridad. Dice que está rodeada por buques chinos y rusos. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por