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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 06/01/2026 20:59
La decisión del intendente Francisco Azcué de no renovar más de 130 contratos municipales en Concordia no puede leerse como un hecho aislado ni como una simple medida administrativa. Es la traducción local del ajuste que impulsa el Gobierno de Entre Ríos, con el aval político de una gestión municipal estrechamente alineada con Rogelio Frigerio y disciplinada a su agenda. Mientras desde la Casa Gris se habla de orden, eficiencia y reducción del gasto, en Concordia el discurso se convierte en despidos concretos, familias sin ingresos y trabajadores que se enteran de su cesantía cuando el sistema ya no les permite marcar tarjeta. Sin comunicados claros, sin cifras oficiales precisas y sin explicaciones públicas, el ajuste se ejecuta en silencio, como manda el manual. Los trabajadores despedidos de áreas sensibles Tránsito, Desarrollo Humano, Cultura, Comunicación, Descentralización Municipal, Comisiones Vecinales, CDI y programas territoriales difundieron una carta abierta demoledora, titulada El diablo vestido de cordero, que no solo interpela a Azcué, sino que desnuda el modelo político que eligió representar. Desde el municipio repiten la narrativa provincial: ordenamiento del Estado, uso responsable de los recursos, eficiencia. Pero la realidad muestra otra cosa: no sobran empleados, faltan políticas públicas. En una ciudad con altos niveles de desocupación y precariedad, el Estado municipal debería ser contención, no herramienta de ajuste para mostrarle obediencia a la Provincia. La carta recuerda, con precisión incómoda, las promesas de campaña de Azcué: seguridad laboral, salarios dignos, cuidado del trabajador municipal. No fueron frases al pasar: fueron compromisos asumidos en debates públicos, grabados y aún disponibles. Hoy, esas palabras chocan de frente con una gestión que aplica recortes sin anestesia, siguiendo el libreto del frigerismo. El texto también apunta a decisiones que exceden los despidos. El cierre parcial de Radio Ciudadana es leído como parte de una política de vaciamiento de lo público, de silenciamiento de voces y de preparación del terreno para eventuales privatizaciones. En la misma lógica aparece la posible concesión del servicio de recolección de residuos, una señal clara de hacia dónde va el modelo: Estado chico para los trabajadores, negocios grandes para privados. Mientras tanto, los impuestos suben, el vecino común ajusta y el costo de la austeridad nunca cae sobre los mismos sectores. Concordia paga lo que se decide en Paraná, y Azcué ejecuta sin cuestionar. No hay rebeldía municipal ni defensa del empleo local: hay alineamiento político. La carta de los despedidos deja una advertencia que incomoda tanto al intendente como a la Provincia: las decisiones políticas tienen consecuencias sociales, y las promesas incumplidas no se borran con discursos de eficiencia. En Concordia, el ajuste ya tiene nombre, apellido y padrino político. Fuente: DIARIO JUNIO
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