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» La Nacion
Fecha: 06/01/2026 16:05
En vivo se siente distinto: el streaming llegó a Pinamar y activó un fenómeno joven que desbordó la playa PINAMAR (De una enviada especial). El movimiento empezó temprano y fue creciendo con el correr de las horas. Primero llegaron grupos pequeños, que se acercaron con curiosidad, miraron unos minutos y se quedaron. Después se sumaron otros, que preguntaban si ya estaba saliendo al aire o cuánto faltaba. Con el avance de la mañana, la escena se volvió compacta: personas de pie durante horas, celulares en alto, brazos extendidos buscando un ángulo, carteles escritos a mano que aparecían y desaparecían entre las cabezas. La llegada de LUZU TV a Pinamar dejó de ser un simple traslado de estudio para convertirse en un fenómeno joven que reconfiguró la dinámica de la playa. El set montado en Playa Boutique funcionó como un imán. Frente al vidrio del estudio, la gente se acomodó como pudo sobre la arena. Nadie se sentó demasiado tiempo. Nadie miró el mar. La atención estuvo puesta en un solo punto: una transmisión en vivo que, fuera de la pantalla, se volvió experiencia colectiva. La postal fue distinta a la del turismo tradicional. No hubo reposeras alineadas ni cuerpos recostados tomando sol. Hubo movimiento constante, idas y vueltas, gente que llegaba, se abría paso, levantaba el teléfono, lo bajaba, volvía a levantarlo. Algunos grabaron durante toda la transmisión; otros solo en momentos puntuales. Hubo aplausos espontáneos, gritos que se activaban al mismo tiempo y silencios breves, casi respetuosos, cuando algo de lo que se decía generaba atención plena. La franja etaria fue amplia y visible en los gestos. Adolescentes desde los 16 años se mezclaron con jóvenes de veintitantos y treintañeros que miraban con una sonrisa sostenida. También hubo adultos que rondaban los 40 y hasta los 45 años, algunos acompañando a hijos o sobrinos, otros participando con el mismo entusiasmo. Grupos de amigos, parejas, familias completas y personas que llegaron solas coincidieron en el mismo lugar. Algunos habían viajado especialmente a Pinamar por esta razón; otros se enteraron esa misma mañana y se acercaron al ver la concentración. Salimos de Tandil a las cinco de la mañana para llegar, contó a LA NACION Sofía Martínez, de 22 años, que se acomodaba entre la gente para no perder la vista del estudio. Queríamos estar sí o sí. Los seguimos hace años, dijo. A su lado, Lucía Tedesco, de 21, agregó: Verlos acá, tan cerca, cambia todo. En la pantalla es una cosa, pero en vivo se siente distinto. El pico de convocatoria se dio con Nadie Dice Nada, el programa principal de la grilla, que lleva cinco años al aire por YouTube. La emisión habitual se transformó en un evento presencial que desbordó el perímetro del set. Cada aparición frente al vidrio provocó una reacción inmediata: gritos, aplausos, celulares que se elevaban casi al mismo tiempo, gente que se empujaba suavemente para quedar más cerca. Algunos lloraron sin disimulo. Otros se abrazaron. Hubo carteles levantados durante minutos enteros, aunque el cansancio obligara a bajarlos y volverlos a subir. En la primera fila, varios jóvenes se turnaban para grabar: cuando uno bajaba el teléfono, otro lo levantaba. Nadie quería perderse nada. Yo los sigo desde la pandemia, contó a LA NACION Tomás Ríos, de 27 años, que llegó solo y esperó más de dos horas frente al set. En ese momento estaba bastante mal, encerrado, sin laburo. Ellos eran compañía. Hoy verlos en vivo tiene otro valor, explicó, todavía con los ojos húmedos. Esa referencia se repitió en distintos testimonios. Para mí eran rutina. Me levantaba y los ponía, detalló Valentina Palacio, de 19 años, que viajó desde el conurbano bonaerense con un grupo de amigas. En mi casa fue así durante meses. Por eso hoy estar acá emociona, agregó a LA NACION. Cuando la transmisión avanzaba, el clima no se relajaba. El sol pegaba fuerte y la gente se cubría como podía: gorras, lentes oscuros, botellas de agua que pasaban de mano en mano. Nadie parecía dispuesto a irse. Cada pausa generaba expectativa. Cada movimiento detrás del vidrio activaba una reacción afuera. Tras el cierre del programa, la escena no se desarmó de inmediato. Los integrantes del equipo se acercaron a saludar y el contacto directo con el público prolongó la concentración durante varios minutos más. Hubo pedidos de fotos, saludos rápidos, palabras dichas al pasar. Algunos se quedaron quietos, mirando, como si no quisieran que terminara. Otros se alejaron despacio, revisando los videos recién grabados. Yo no los conocía tanto, vine porque vi mucha gente junta y me quedé, contó a este medio Mariana, de 38 años, que estaba de vacaciones con su familia. Me sorprendió la cantidad de jóvenes y la energía. No es algo que uno vea todos los días en la playa, señaló. La presencia de LUZU TV generó circulación constante de público durante franjas horarias poco habituales para el turismo de playa y activó el movimiento en los alrededores. La arena dejó de ser un espacio de descanso para convertirse en un punto de encuentro atravesado por el streaming, las redes sociales y la presencialidad. El estudio funciona este verano en Playa Boutique, en la intersección de Avenida del Mar y Guerrero, una zona de alto tránsito turístico, cercana al muelle y rodeada de locales gastronómicos y otros paradores. Durante todo el día, el stand permanece abierto para quienes quieran acercarse, aun fuera del horario de transmisión, lo que sostiene el flujo de gente más allá del vivo. La programación estival comenzó el lunes y se extenderá hasta el 30 de enero, de lunes a viernes. La grilla arranca a las 8 con FM Luzu, continúa con Antes que nadie y, entre las 10 y las 12.30, se emite Nadie Dice Nada. Por la tarde siguen Patria y familia, Se fue larga y un nuevo bloque de FM Luzu. El mar y la playa funcionan como telón de fondo permanente de las transmisiones. El desembarco del canal se da en un contexto de crecimiento del streaming en la Argentina, con audiencias jóvenes que combinan consumo digital y presencia física. Más allá de premios o métricas, lo que se vio en Pinamar fue una comunidad que se mueve, se organiza y se encuentra alrededor de un formato que ya no se limita a la pantalla.
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