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Parana » Adn21
Fecha: 06/01/2026 15:40
A inicios de 2026, la Argentina de Javier Milei ha dejado de ser un experimento de laboratorio para convertirse en el socio estratégico predilecto de la administración Trump en el Hemisferio Sur. Lo que en 2024 parecía una expresión de deseos ideológica, hoy se traduce en una arquitectura financiera y comercial que sostiene el programa económico del Palacio de Hacienda. Sin embargo, este alineamiento incondicional como lo describen los despachos oficiales plantea un interrogante central: ¿es una plataforma de despegue genuina o una dependencia que condiciona el futuro soberano? El Ancla Política y el Respaldo del Tesoro La columna vertebral de la estabilidad actual no es solo el equilibrio fiscal, sino el respaldo explícito del Tesoro estadounidense bajo la tutela de Scott Bessent. La intervención directa mediante la compra de pesos y la promesa de un auxilio financiero inédito han funcionado como un escudo frente a las corridas cambiarias. El gobierno utiliza este ancla política para disciplinar a los mercados: la cercanía con Trump garantiza que, ante cualquier bache de liquidez para los vencimientos de deuda de 2026, Washington estará allí. El Acuerdo Comercial y el RIGI como Motores El recientemente anunciado acuerdo bilateral abre puertas que estuvieron cerradas por décadas. La eliminación progresiva del impuesto estadístico y el reconocimiento de certificaciones de la FDA y estándares de seguridad de EE. UU. no son solo tecnicismos; son la alfombra roja para que el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) traccione capitales masivos hacia sectores estratégicos como el litio, las tierras raras y Vaca Muerta. Para Milei, este es el motor que permitirá cumplir su ambiciosa meta de un crecimiento del PBI de entre el 7% y el 10% para finales de este año. Argentina se posiciona así como el proveedor confiable de recursos críticos que Estados Unidos necesita para reducir su dependencia de China. Los Riesgos de la Apuesta Total No obstante, el panorama no carece de sombras. La economía argentina ha quedado estrechamente ligada a la suerte política de Donald Trump. Los informes del Congreso estadounidense ya advierten sobre la fragilidad de este esquema si el escenario político en Washington cambiara, o si la extorsión política de condicionar la ayuda económica a los resultados electorales locales de Milei se vuelve la norma. Además, el costo geopolítico es alto. Al liderar un bloque conservador y confrontar activamente contra organismos regionales de integración, Argentina corre el riesgo de aislarse de sus socios comerciales históricos en el Mercosur y de cerrar puertas en el eje BRICS+, que hoy representa una porción vital del consumo de materias primas globales. Conclusión El alineamiento Milei-Trump ha logrado lo que parecía imposible: estabilizar las expectativas en un año electoral crítico y proyectar una inflación cercana al 0% para el segundo semestre de 2026. Argentina ha canjeado autonomía geopolítica por oxígeno financiero y acceso a mercados. El éxito de esta apuesta dependerá de si el país logra transformar esta lluvia de dólares en una infraestructura productiva real antes de que los vientos políticos en el Norte vuelvan a cambiar de dirección.
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