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» Clarin
Fecha: 06/01/2026 13:56
Juan José Aranguren, exCEO de Shell y exministro de Energía, aseguró que la situación de Venezuela no representa una amenaza para el desarrollo de Vaca Muerta ni para el petróleo argentino. Según explicó, el mercado se rige fundamentalmente por la oferta y la demanda, más que por conflictos geopolíticos. Además que Venezuela tiene un petróleo pesado diferente al que se obtiene del yacimiento neuquino. No complica en absoluto el desarrollo de Vaca Muerta. La Argentina tiene sus propios desafíos internos, afirmó el exfuncionario esta mañana en declaraciones con Radio Mitre. El mercado no se ajusta tanto por cuestiones políticas, sino por la oferta y demanda. Esto ocurrió en los últimos años. Tuvimos eventos importantes, como un bombardeo a facilidades nucleares subterráneas en Irán (productor importante) en mayo, y continúan la invasión de Rusia en Ucrania y los conflictos en Gaza, describió. Y agregó: El mercado global está sobreofertado. En otras épocas habría reaccionado al alza por conflictos geopolíticos, pero se mantiene en valores relativamente bajos porque se ralentizó el crecimiento de China y aparecieron otras formas de energía que como las renovables. Y comparó la diferencia entre el crudo venezolano y el argentino. El petróleo venezolano es pesado y necesita ser diluido para su transporte y refinación, explicó, y agregó que el precio del Brent cotiza actualmente a US$ 40 por barril (en torno a los US$ 60, menos el descuento de US$ 20), mientras que, en cambio, el petróleo de Vaca Muerta está entre US$ 58 y US$ 60 por barril, por lo que no existe competencia directa entre ambos productos. Además, repasó los números del sector. La Argentina produce 850.000 barriles diarios: 550.000 se destinan al mercado interno y 300.000 se exportan. El objetivo es llegar a producir alrededor de 1,5 millones de barriles por día, precisó. Cada 100.000 barriles que exportamos al precio actual, la Argentina tiene una factura de exportación de US$ 2.500 millones, lo cual es importante para que podamos mejorar la balanza comercial energética y contribuir a la estabilidad macroeconómica del país. Tenemos que ser eficientes en costos y mantener una política energética que permita aumentar las exportaciones en beneficio del país, apuntó. Sobre su relación con el actual Gobierno, Aranguren reconoció que conoce a Horacio Marín, CEO de YPF, de su época en otra compañía. Dirijo una maestría en un Instituto Tecnológico de Buenos Aires en Desarrollo Energético Sustentable. Visitamos las instalaciones de YPF, se están haciendo las cosas muy bien y la política energética argentina, a partir de una reformulación de la Ley de Hidrocarburos establecida por la Ley de Bases, está generando la posibilidad de que transformemos nuestros recursos en reservas. Y la evolución en exportaciones permitirá consolidar la salud de nuestra macroeconomía local, opinó. La producción de petróleo de Venezuela Aranguren recordó que, desde comienzos del siglo XXI, la producción petrolera venezolana se desplomó de manera significativa. Con la irrupción de Chávez se expropiaron estructuras petroleras y la producción cayó en forma estrepitosa. Al inicio de los años 2000, el país producía alrededor de 3,5 millones de barriles diarios. Hoy apenas alcanza el millón de barriles por día, comparó. Y reforzó que este deterioro se dio tras la expropiación de estructuras del sector durante el chavismo y la falta de inversión sostenida en la industria. En ese contexto, aclaró que como en el caso de la Argentina el petróleo venezolano pertenece a los venezolanos y que ningún país se queda con ese recurso. En todo caso, se dará libertad para que las empresas que produzcan en Venezuela puedan vender libremente el petróleo que producen, adelantó. De hecho, todavía en Venezuela está produciendo petróleo una empresa americana, Chevron, que no se fue y siguió procesando a menor nivel, en asociación con PDVSA, la petrolera estatal, que define los destinos de exportación y muchas veces vende crudo a precios que no reflejan valores de mercado, como ocurre con Cuba o China, graficó. Todas las compañías que están trabajando que no son locales, como Chevron o Repsol y alguna otra más chica, tienen asociaciones con PDVSA, y deciden a quién venderle o facilitarle crudo a precios que no necesariamente son de mercado, insistió. Entonces, en el corto plazo, si en Venezuela se vuelve a invertir, porque las condiciones cambian y se puede lograr un restablecimiento de la producción, no va a ocurrir en un año o dos, sino en el largo plazo. Por lo general, cuando los precios son muy bajos, las empresas pierden rentabilidad y, por lo tanto, cierran producción hasta que se restablezca una ecuación de equilibrio que permita obtener rentabilidad en la inversión, cerró. NE Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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