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Crespo » Paralelo 32
Fecha: 06/01/2026 12:34
Un hecho insólito ocurrido un 6 de enero de la década del 70 quedó grabado para siempre en la memoria popular de los crespenses. Era la noche del 6 de enero, Noche de Reyes Magos. Corría la década del 70 y en Crespo, sobre calle Moreno, a pocos metros de San Martín, el bar de la familia Greco era punto de encuentro obligado durante los veranos. Mesas en la vereda, risas, vino, cerveza y largas charlas marcaban el pulso de aquellas noches cálidas. Cuando el bar ya estaba cerrando y la mayoría de los parroquianos se había retirado, quedaba una mesa ocupada por Oscar Paúl (el Chancho), Juan Carlos Brambilla (Cachi), Rubén el Cabezón Zapata y algunos jóvenes más, integrantes de la Juventud Peronista, que venían de una reunión política. En una mesa vecina, un hombre solo tomaba vino en silencio. No era de Crespo. Lo invitaron a compartir la mesa y, entre tragos, llegó la pregunta inevitable: ¿De dónde es usted? Ando con el circo Hermanos Díaz, llegamos hoy respondió. ¿Y qué hace en el circo? Soy el cuidador de los animales. La charla siguió y la respuesta encendió la chispa de la historia: Tenemos leones, jirafas, cebras, ponis y un camello. Ahí fue cuando alguien recordó que era Noche de Reyes Magos. La idea surgió casi sola: salir a dar serenata por Crespo con un camello, como en el relato bíblico. Convencieron al cuidador asegurándole con total seriedad que Cachi era el hijo del intendente, y que lograrían una exención de tasas municipales por el gesto solidario de llevar alegría a los chicos de la ciudad. El circo estaba instalado frente a la comisaría. El dueño, entusiasmado con la propuesta, autorizó la salida del animal. Y así comenzó una de las noches más insólitas que recuerda Crespo. Con guitarra en mano Brambilla era cantor y folklorista y un balde que El Chancho encontró para darle agua al camello, arrancaron las serenatas. La primera parada fue en la casa de Pipie Spoturno, quien los recibió con bebidas que terminaron en el mismo balde del que también tomó el camello. La serenata terminó abruptamente cuando el animal comenzó a orinar sin pausa, inundando la vereda y amenazando con entrar a la cocina. Escoba en mano, Pipie trataba de contener el desastre mientras gritaba: ¡Hagan parar de miar a ese animal! Siguieron camino. Hubo otra presentación fallida en la casa del intendente Hamad Hamdan, quien se ofendió cuando uno de los improvisados Reyes Magos apareció con una sábana en la cabeza imitando saludos árabes y los echó sin miramientos. La caravana crecía: autos, motos, bicicletas y vecinos curiosos acompañaban a los Reyes Magos por la ciudad. En avenida Independencia, el camello metió la cabeza por la ventana de una casa. La dueña despertó sobresaltada: ¡Viejo, hay un camello en la ventana! Dejá de comer tanto de noche respondió el marido, hasta que abrió los ojos y lo vio. ¡Serenata! ¡Somos los Reyes Magos! gritaron, mientras sonaba la Zamba de la Candelaria. La noche terminó con el cuidador dormido en la calle, el camello caminando con dificultad claramente afectado por las mezclas y un circo que al día siguiente tuvo que suspender la función porque el domador y el camello dormían a patas extendidas. El episodio llegó a los diarios provinciales. Un medio de Concordia tituló: Insólito: En Crespo se dio serenata con un camello en la noche de Reyes Magos. Al otro día, el dueño del circo fue a la Municipalidad a reclamar la prometida exención. Allí se enteró de la verdad: el intendente era soltero y no tenía hijos. En la actualidad, los protagonistas ocuparon lugares destacados en la vida política, social y deportiva de Crespo. Pero para muchos vecinos, siempre serán recordados por aquella madrugada en la que los Reyes Magos llegaron a la ciudad con guitarra, serenata y un camello borracho. Con información del libro de Orlando Britos Anécdotas del por acá
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