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  • La cláusula secreta en el contrato de Michael Jordan que marcó un antes y un después en la historia de la NBA

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 06/01/2026 03:34

    Michael Jordan es una leyenda viviente de la NBA y el deporte mundial. A pesar de que ya pasaron más de dos décadas desde el último de sus dos retiros, y que hoy disfruta los días junto a su esposa Yvette Prieto recorriendo el mundo mientras sigue de cerca sus negocios, su imagen como ícono está más presente que nunca. Cada vez son más las cuentas en las redes sociales donde se pueden ver jugadas o grandes momentos en la gloriosa carrera de Su Majestad y el impacto que provocó en la mejor liga de básquet del planeta. Es cierto que la serie documental The Last Dance, que vio la luz en medio de la pandemia, ayudó a que los que no conocían su forma de ver el juego, quedaran enamorados por su ser competitivo. Ese que exprimía a sus compañeros, que los desafiaba. El mismo que se nutría del comentario de un rival para motivarse y convertirse en el dueño del partido. Pero si de pasión por el juego hablamos, una reciente aparición de Su Majestad descubrió lo que era un secreto a voces en su paso por los Chicago Bulls. Según cuenta la leyenda, Jordan era un personaje que jugaba al básquet, o a cualquier otro deporte, todo el tiempo. Él mismo lo contó y las imágenes de los capítulos en el documental fueron un fiel reflejo de su necesidad de competir, ya sea en unas Finales de NBA, en una partida de póker con su amigo Magic Johnson o en una vuelta de 18 hoyos con sus compañeros de equipo. En ese sentido, fue que el icónico número 23 reveló la cláusula secreta que tenía en su época como la figura central de la competición. En una charla con el periodista Mike Tirico durante uno de los especiales MJ: Insights to Excellence (Perspectivas hacia la excelencia) que se emiten durante las emisiones de la NBA por la cadena NBC, Jordan lo explicó. ¿Cómo alimentaste eso en tu carrera?, fue la consulta del presentador a MJ. Fue la base de mi carrera. Mi amor por el juego, dentro de mi contrato, que, ya sabes, estoy bastante seguro de que la mayoría de los contratos ahora... De hecho, estoy seguro ahora, ya no tienen esa cláusula en el contrato donde.., respondió. Acto seguido, Tirico lo interrumpió. ¿Tenías una cláusula en tu contrato?", a lo que MJ contestó: Cláusula de amor por el juego. Si yo estaba manejando contigo por la calle y veía un partido de baloncesto al lado del camino, podía ir a jugar en ese partido de baloncesto. Y si me lesionaba, mi contrato seguía estando garantizado. Amaba tanto el juego que nunca dejaría que alguien me quitara la oportunidad de jugar. En contraste con ahora, que ya no lo tienes. Probablemente los jugadores no juegan. Ahora reciben atención individual con su entrenador, explicó Jordan sobre el apartado que tenía en su vínculo con la franquicia de Chicago en la que logró sus seis títulos en la NBA (1991-1992-1993-1996-1997-1998). En mi caso, para mi beneficio era ve a jugar baloncesto, hombre. Eso es lo que hacías. Eso es con lo que creciste. Larry Bird, él se pasó todo un verano trabajando en su mano izquierda, ¿cierto? Lo hizo jugando baloncesto, completó en su explicación y comparó el momento actual de los jugadores. Claro, la profesionalización llevó a que las estrellas de hoy tengan entrenadores personales o mismo dentro del equipo para desarrollar su juego. Para tener una demostración de por qué Jordan estableció esa cláusula en su contrato hay que viajar, por ejemplo, hasta la temporada 85-86 del número 23 en los Bulls, su segunda en la liga de baloncesto estadounidense. El 29 de octubre, recién en el tercer partido de la campaña, sufrió una dura lesión, tal vez la más grave de toda su carrera. Así lo relató en la famosa serie: Jugaba contra Golden State, me lanzaron un globo (pase flotado) y aterricé con el pie entero, sin balance. Cuando hicieron la tomografía, era una clara fractura y estaba terminado, dijo sobre lo que parecía ser el final de su participación tras haber sido elegido el Novato del Año en la NBA. Una fractura traumática del hueso escafoides o también conocido como hueso navicular, un pequeño elemento óseo que se sitúa en la zona tarsiana de los pies, fue el diagnóstico que sacudió el presente arrollador de Jordan. Según los primeros reportes, iba a estar unas seis semanas fuera del equipo, pero ese tiempo se extendió. El doctor John Hefferon, médico de los Bulls entre 1984 y 1996, dio detalles de lo que sucedió con la lesión de la principal arma anotadora de Chicago. Es una zona del cuerpo que a veces no sana muy rápido porque no irriga mucha sangre. Puede tardar en sanar entre seis a 12 semanas, o incluso más. Y en ocasiones, esa fractura nunca se suelda, analizó el profesional de la salud. Esa referencia provocó que la gerencia de la franquicia, a cargo del propietario Jerry Reinsdorf y el gerente general Jerry Krause, tomen la decisión de no arriesgar el estado físico de la esperanza ganadora de los Bulls. La idea era que el escolta se pierda toda la temporada, pero el jugador creía que podía regresar para el final de la fase regular. ¿Adivinen qué sucedió? Jordan comenzó a padecer el tiempo sin competencia. Estaba devastado porque jamás me lesionaba. Quedé enyesado, no podía hacer nada. Estaba ansioso. Seguro que estaba irritable para muchas personas, rememoró Su Majestad. Era imposible dejarlo en el banco. Mi esposo y yo le decíamos: Michael, no estás listo. Y él nos decía: Ustedes no saben. Yo sé cuando mi cuerpo está listo, explicó Dolores Jordan, su madre, sobre el sentimiento que tenía su hijo frente a la primera lesión de su carrera. Cansado de ver perder a Chicago sin poder ayudar a sus compañeros, Michael tomó una drástica decisión. Dejó la Ciudad del Viento y volvió al lugar donde terminó de forjar su capacidad competitiva y pulir sus destrezas como jugador. Estaba desesperado por hacer algo, entonces los Bulls me dejaron ir a la universidad. Empecé a ir al gimnasio, a practicar tiros. Y luego comencé a jugar uno contra uno, dos contra dos, tres vs tres. Luego, 5 contra 5 y los Bulls no se enteraron de nada, dijo entre risas en la serie que repasó su vida y la de otras figuras del equipo que ganó seis títulos de la NBA en la década del 90. Cláusula de amor por el juego. Ese fue el secreto que Jordan reveló. Pero más allá de ser un elemento en un contrato de papel, fue una forma de vivir el deporte para uno de los más grandes atletas que conoció el mundo.

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