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» La Nacion
Fecha: 05/01/2026 20:53
Los hermanos Rodríguez se imponen en la interna chavista y concentran el poder en una transición tutelada por EE.UU. Delcy quedó al frente del Ejecutivo interino y Jorge tomó la Asamblea Nacional, en una transición inédita que dejó a Cabello y Padrino como grandes derrotados - 6 minutos de lectura' CÚCUTA. Los dos hermanos se miraron a los ojos, emocionados, sabedores de que acababan de entrar a la historia de su país por la puerta de atrás. El sueño de tantos años, imposible en tiempos normales, se estaba concretando: el monopolio de los principales poderes del Estado. Delcy Rodríguez juró, por Maduro y por Chávez, como presidenta encargada y Jorge Rodríguez lo había hecho horas antes como presidente de la Asamblea Nacional. Lo nunca visto en 27 años de chavismo. Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria. Vengo con dolor por el secuestro de los héroes que tenemos de rehenes en Estados Unidos, recitó Delcy, la gran protagonista del día, quien no quiso recargar su presencia y rehuyó de los maratones discursivos de sus predecesores. La nueva presidenta interina (Maduro continúa como presidente para el chavismo) se conformó así con un juramento lleno de adornos revolucionarios para ceder las grandes palabras a su hermano mayor. Estas son horas en los que llamamos a la unidad nacional, al respeto de lo nuestro, de la identidad venezolana. Estas son horas de encontrarnos, de arrimar el hombro, cualquier cosa que venga de afuera siempre será peor, arengó Jorge, cuyo principal objetivo era espantar los rumores que señalan a ambos como traidores de la causa revolucionaria. La transición teledirigida por Washington daba así sus primeros pasos, con el chavismo aferrado al poder y con la ametralladora incontenible de su retórica. Y sin olvidar, por supuesto, su principal seña de identidad, la represión: al menos 15 periodistas, 11 de medios internacionales, fueron detenidos por agentes chavistas. Además, el artículo incluido a última hora en el Decreto de Conmoción Externa, que ordena de manera inmediata la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de los Estados Unidos, ha despertado nuevas inquietudes a las organizaciones de derechos humanos. Este polémico decretado aparece firmado por Maduro el 3 de enero, otro ejemplo de la extravagancia chavista. Pero si alguien es capaz de satisfacer en Venezuela a Dios y al diablo, esos son los hermanos Rodríguez, que contaron con el respaldo del principal heredero del tirano decapitado. Nicolasito Maduro Guerra portó una gigantesca Biblia para que Delcy jurara sobre ella, como si fuera castigo merecido y tirón de orejas a la retransmisión en directo por redes sociales que en la tarde del domingo agitó a la revolución. El único hijo de Maduro, entre sollozos, había disparado sospechas como si de un ventilador se tratara: La historia dirá quiénes fueron los traidores, la historia lo develará. Lo veremos. Presentes en primera fila, estuvieron los dos grandes derrotados del 3 de enero, que de momento forman parte del gobierno de los Rodríguez: Diosdado Cabello, ministro de Interior y jefe de los radicales, y Vladimir Padrino López, cabecilla del generalato y ministro de Defensa. Aunque parezca un milagro político, siguen en sus cargos. La nueva configuración de la Asamblea Nacional La gran jornada para los hermanos Rodríguez comenzó en la mañana con la designación de Jorge como presidente del órgano legislativo. Como hombre de esta patria, mi función principal en los días por venir será recurrir a todos los procedimientos, las tribunas y los espacios para lograr traer de vuelta a Nicolás Maduro, mi hermano, mi presidente, prometió quien fuera su principal negociador, su verdadera mano izquierda. Ni siquiera hizo falta la votación. Los nuevos diputados de la Asamblea Nacional (AN) fueron elegidos en los comicios fraudulentos celebrados en el 2024, sin la presencia de la oposición democrática, que estaba encarcelada, escondida o exiliada. El chavismo repartió los escaños sobrantes entre colaboracionistas y ultramoderados, que forman parte de la oposición a la medida de la dictadura. La distribución de las 285 bancas, realizada a conveniencia por el Consejo Nacional Electoral (CNE) según las órdenes del Palacio de Miraflores, desnuda los afanes hegemónicos del chavismo: 256 para el oficialismo, 13 para Alianza Democrática (una mezcla de los famosos alacranes, contratados por el testaferro de Maduro, y de grupos impuestos por el TSJ), 12 para la coalición de Henrique Capriles y el exgobernador Manuel Rosales, 3 para Fuerza Vecinal y uno para Antonio Ecarri, que negoció durante días su pase al grupo de Capriles. El duerlo interno por el poder parlamentario se había prolongado durante horas. Cabello deseaba regresar al amparo de la AN, pero Washington lo hubiera interpretado como un desafío: el ministro de Interior, cuya recompensa es de 25 millones de dólares, ha quedado señalado como el siguiente capo del Cártel de los Soles. Otro sector del chavismo intentó reivindicar a Maduro imponiendo a su hijo al frente de la AN. Tampoco lo consiguieron. La patria está en buenas manos, papá. Y pronto nos abrazaremos en Venezuela, añadió Maduro Guerra. Y volvió a llorar. La homenajes iban y venían a la misma hora que Maduro y su mujer enfrentaban por primera vez a la Corte de Justicia neoyorquina, lo que aprovecharon las cámaras de la propaganda chavista para enfocar el escaño vacío de Cilia Adela Flores de Maduro, como rezaba un pequeño cartel en su homenaje. Mientas, otros diputados le daban el pésame a Juan Escalona, el famoso edecán militar, primero de Hugo Chávez y luego de Maduro. Tampoco estuvo en la fortaleza construida para el dictador en el interior de Fuerte Tiuna en la madrugada del sábado. Todos los presentes en la sesión parlamentaria ya sabían las nuevas condiciones y más les valía adaptarse a ella. La nueva líder de la revolución había tendido la mano a Estados Unidos tras el primer consejo de ministros, para que no se atragante desde el primer día una de las transiciones más sui generis de la historia. De momento, el gran sheriff de las Américas se muestra convencido. Ahora lo que hay que hacer es arreglar el petróleo, el país, y levantarlo. Después llegará el turno de las elecciones, avanzó Donald Trump, lo que confirma un escenario de entre uno y dos años para la primera parte de la transición. Estamos a cargo nosotros, aseguró.
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