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  • Cristina Kirchner pierde poder y se agudiza la interna en el Senado

    » La Nacion

    Fecha: 05/01/2026 11:14

    Cristina Kirchner pierde poder y se agudiza la interna en el Senado Por primera vez desde que asumió Milei, el bloque que conduce José Mayans no votó unido; el malestar por las designaciones en el Consejo de la Magistratura y en la AGN; el papel de los exgobernadores - 6 minutos de lectura' La crisis del peronismo es cada vez más aguda y eso se nota en el Senado, que se convirtió en los últimos días en escenario de la descarnada pérdida de poder de Cristina Kirchner, con gobernadores y legisladores nacionales rebelándose contra la conducción de la bancada que la expresidenta controla a través de la troika que integran José Mayans (Formosa), Anabel Fernández Sagasti (Mendoza) y Juliana Di Tullio (Buenos Aires). El ejemplo más notorio fue la sesión de la semana pasada en la que el Gobierno logró sancionar el Presupuesto 2026 con el voto de tres senadores del interbloque peronista. Fue la primera vez desde que Javier Milei llegó al poder que se rompió la unidad que hasta el momento Cristina Kirchner había logrado imponerle al PJ en el Senado. Pero el voto afirmativo a un proyecto del Gobierno de Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) es la punta del iceberg del creciente malestar contra la conducción de la expresidenta presa por corrupción, un enojo que se extiende entre los legisladores peronistas de manera lenta pero inexorable. El mal clima que impera en las huestes peronistas de la Cámara alta lo atestiguan un par de episodios que hicieron fuerte ruido interno, pero que fueron barridos bajo la alfombra para evitar alimentar el fuego de la crisis que vive el partido fundado hace casi 80 años por Juan Domingo Perón. El primero de ellos, y tal vez el que más tensó las relaciones al interior de la bancada, fue la frustrada votación de los representantes del Senado en la Auditoria General de la Nación (AGN) a finales de noviembre último. Mayans había sellado un acuerdo para que el PJ designara a dos de los tres auditores que debe designar la Cámara alta, quedando el restante para la UCR. Pero sin consultar con el bloque intentó ubicar en uno de esos sitiales a Carlos Gutiérrez Ortiz, uno de sus asesores de mayor confianza y a quien había designado como secretario cuando el senador por Formosa presidió la Comisión Mixta Revisora de Cuentas. La jugada de Mayans provocó la reacción de amplios sectores del bloque. Hicieron punta en el enojo los senadores de Convicción Federal, una escisión de la bancada enfrentada con Cristina Kirchner a la que pertenecen los tres legisladores que votaron el Presupuesto, que opusieron al exsenador por La Rioja Ricardo Guerra como alternativa al candidato impulsado por el formoseño. La polémica obligó a Mayans a cancelar su jugada. Sin los votos de los por entonces cuatro senadores de Convicción Federal, desde el 10 de diciembre son cinco, no pudo reunir el quórum para forzar una sesión autoconvocada para nombrar a los auditores. El otro episodio también pasó desapercibido, pero no por eso generó menos ruido interno. Fue la designación de la camporista Fernández Sagasti en el Consejo de la Magistratura en reemplazo de la chaqueña María Pilatti, a la que se le venció el mandato como senadora el pasado 10 de diciembre. Obtenida casi en secreto gracias a la colaboración de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que puso rápido su firma para autorizar el reemplazo, la designación de la mendocina no pasó desapercibida entre algunos de sus compañeros de bloque. El enojo contra la conducción de la bancada sigue, así, sumando críticas. Nadie nos dijo nada sobre la elección de Fernández Sagasti, se queja un senador. Mayans quiso poner a su secretario en la AGN, asegura otro miembro del interbloque kirchnerista. Los dos que hablan supieron ser gobernadores de sus distritos. En esos despachos destacan que Mayans dejó de responder al sector de los gobernadores y que hoy su única referencia es la expresidenta. Se peleó con Gildo Insfrán, dijo un senador a LA NACION. Otro sostiene que el distanciamiento tiene que ver con la posibilidad de que el eterno mandatario formoseño, que es suplente de Mayans, le reclame el escaño si la Corte le impide ir por una nueva reelección. Oportunidad perdida En algunos despachos peronistas creen que los exgobernadores se perdieron la oportunidad de utilizar la votación del Presupuesto para desmarcarse del kirchnerismo. Quedaron opacados y mezclados en el mismo barro con la (senadora por Tierra del Fuego, Cándida) López, gritando en el recinto que la manosearon los empleados del Senado, opinó un compañero de bloque en referencia a Sergio Uñac (San Juan), Juan Manzur (Tucumán) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). A pesar de que de manera periódica y recurrente se habla de un armado interno, por el momento los exgobernadores no piensan en dar ese paso. Consideran que del otro lado no hay nada racional que les permita dar el portazo. Saben que el kirchnerismo sigue siendo mayoría en el bloque, amén de que reconocen que no hay un dirigente con proyección nacional que reúna el consenso para enfrentar al kirchnerismo. Tampoco ven mucho futuro en el Gobierno. Consideran que el plan económico hace agua por todos lados y muestran cifras de la economía que pintan un panorama desalentador a futuro. La recaudación cae todos los meses por arriba del 10%, esto así no va a aguantar mucho, le dijo a este diario un exgobernador provincial que hoy ocupa un despacho en el Senado. Como si esto fuera poco, ven en Milei actitudes poco comunes. Lo explicó un senador, que le contó a este diario una larga anécdota registrada la última vez que casi todos los mandatarios provinciales fueron citados a la Casa Rosada. Según esta versión, ante cada reclamo de sus invitados -caída de la actividad y de la recaudación, pérdidas de empleo, deuda de la Nación con las provincias-, Milei respondía una y otra vez pidiendo que le aprobaran los proyectos que iba a mandar al Congreso y remataba cada intervención siempre con la misma frase, que repetía como si fuera un mantra: Si las aprueban, van a ver que en 20 años somos Alemania y en 30 Estados Unidos. Lejos de tranquilizarlos, paree que los gobernadores se fueron más preocupados de Balcarce 50.

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