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Parana » AIM Digital
Fecha: 05/01/2026 08:43
El cambio de estrategia de Donald Trump en la negociación con el chavismo en Venezuela dejó al presidente Javier Milei en una posición incómoda en el plano internacional. Mientras el mandatario argentino había reclamado públicamente que el poder quedara en manos de la oposición venezolana, la Casa Blanca avanzó en un esquema de transición negociada con sectores del propio oficialismo chavista. Tras la captura de Nicolás Maduro, el Gobierno argentino buscó posicionarse como el principal respaldo internacional de una salida encabezada por Edmundo González Urrutia y Corina Machado. Incluso, Milei se mostró junto a González Urrutia en el balcón de la Casa Rosada como gesto político explícito. El comunicado que quedó desfasado Minutos después del anuncio de Trump sobre la situación en Venezuela, la Cancillería argentina difundió un comunicado en el que recomendaba a Estados Unidos que avalara un gobierno encabezado por González Urrutia y destacaba el liderazgo de Machado en la defensa de la democracia venezolana. Sin embargo, el giro de Washington fue inmediato. Trump descartó de plano a Machado, afirmó que no era bienvenida en su país y evitó toda mención a González Urrutia. En cambio, confirmó que su administración, junto al secretario de Estado Marco Rubio, inició conversaciones con Delcy Rodríguez, figura central del chavismo, para encarar el proceso de transición. Prioridades de Estados Unidos Rubio fue aún más explícito al señalar que Estados Unidos no evalúa, por el momento, la convocatoria a nuevas elecciones en Venezuela. Es muy prematuro, sostuvo, y remarcó que la prioridad de Washington no es la arquitectura democrática del país caribeño sino la seguridad y prosperidad estadounidense. La definición dejó expuesto el contraste entre la retórica ideológica de Milei y el pragmatismo geopolítico de la Casa Blanca, que optó por negociar directamente con sectores del poder real en Caracas. Un antecedente que profundiza el desaire El distanciamiento no es nuevo. Trump ya había dejado en soledad a Milei cuando el presidente argentino viajó a Oslo para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a Machado, en un desplazamiento que terminó sin réditos políticos ni resultados concretos. Ahora, el giro estadounidense refuerza la percepción de que la estrategia argentina quedó desalineada de las decisiones centrales de Washington. Dudas sobre el vínculo bilateral El episodio reavivó interrogantes en la diplomacia local sobre el verdadero nivel de interlocución entre la Casa Rosada y la Casa Blanca. La imposibilidad de anticipar un movimiento geopolítico de esta magnitud expuso los límites de la relación política que Milei asegura tener con Trump. Mientras Estados Unidos redefine su hoja de ruta en Venezuela con un enfoque transaccional, el Gobierno argentino quedó atado a una apuesta que fue rápidamente descartada, perdiendo margen de influencia en uno de los principales conflictos regionales del momento.
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