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» Clarin
Fecha: 05/01/2026 06:34
Volvió de Europa en octubre, se instaló en Buenos Aires en silencio y hace veinte días que desembarcó en Punta del Este, donde en los años 2000 llegó a ser, por sus fiestas vip, eventos multiestelares, repleto de celebrities, el relacionista público por excelencia. Después de muchos años de ostracismo, Gaby Álvarez, de a poco, volvió a levantar el perfil y recibió a Clarín en Casa Suaya, un hotel boutique y resort donde realizó la primera fiesta con su sello luego de 181 años. Lookeado bien a su estilo, con sombrero y pantalón negros, camisa y zapatos blancos, y un pañuelo al cuello, Álvarez luce atento a cada detalle en la previa de un evento que marca su regreso a la península, donde fue amo y señor de la movida. Mira su indumentaria para que esté todo impecable para las fotos. Dice que no es obsesivo, sí cuidadoso. "Viene para estar cerca de mamá, tiene 88 años", explica su regreso. Vivió en México, Miami, Nueva York, Madrid e Ibiza, adonde volverá en el verano europeo, siempre vinculado a las relaciones públicas. "Con el paso de los años, fui cambiando de negocios, ahora estoy más inmerso en el real state. Trabajo con gente muy poderosa en Europa y Estados Unidos a partir de relaciones forjadas aquí, en Punta, hace muchos años". Desliza que "las relaciones son clave en mi vida, pero reconozco que a esta altura del partido, a mis 48 años, estoy más fóbico, algo solitario, le escapo a los eventos multitudinarios, no me gusta acostarme tarde, prefiero levantarme más temprano, e ir a nadar, correr, hacer actividad física". "Ya no le encuentro el atractivo a las noches largas, son otros tiempos -comenta sereno-. Hoy prefiero lo pequeño, lo intimista, lo exclusivo. Esto de hoy (viernes), es más una reunión, un evento social y un reencuentro con amigos del mundo del cine, el modelaje, la música y empresarios de distintos rubros". Se sorprende con la ciudad con la que se reencontró, "Es una Punta del Este espectacular, de avanzada, con crecimiento en todos lados, especialmente en José Ignacio, donde hay una enorme cantidad de proyectos inmobiliarios y gastronómicos. También me sorprende el volumen de turismo, parece que ésta es de las temporadas más exitosas, muy por encima de la época en la que yo era habitué". Su vuelta paulatina, su presencia, parecen provocar cierto nerviosismo en el mercado relacionista esteño. "Yo vengo a ocupar el lugar que tenía, no tengo la intención de sacarle el trabajo a nadie. Lo que hagan los otros... bien, los aplaudo, pero yo vuelvo por lo que tuve durante varios años y me vi obligado a dejar, a retirarme por un accidente, fue algo involuntario... Ahora los clientes tendrán otra opción", sonríe con suficiencia y toca un tema espinoso, al que volverá a referirse luego. "Yo estuve 25 años haciendo temporada en Punta del Este deslomándome, ganándome un lugar y sin poder compartir una Navidad o un Año Nuevo con mi mamá, pero son los sacrificios que había que hacer", dice quien empezó su recorrido a los 18, de la mano de Javier Lúquez, considerado el RRPP número uno en los años noventa. Casado hace quince años, Álvarez realizó dos bodas "por amor, una en Tulum y la otra en Nueva York" con la diseñadora de moda Lucrecia Gamundi, a quien la define como "la mujer más importante de mi vida después de mi mamá". "Ella estuvo siempre al pie del cañón, en los momentos más difíciles también. Me ayudó a bajar los decibeles, mirame, yo hoy estoy más tranquilo, ¿o no? Veo la vida de otra manera, con otra cabeza, con un ritmo más pausado, que me ayuda a pensar mejor. Antes era el vértigo propio de la edad, pero no me arrepiento de nada, eh". La charla con Clarín se realiza en unos pitucos camastros con reposeras, frente a una pileta y en medio de un ámbito bucólico, mientras se trabaja -más allá- en la puesta a punto para recibir a los invitados, entre los que estarán Sebastián Ortega, Benjamín Vicuña, Luciana Salazar, Daniela Urzi, Ramiro Marra, Florencia Raggi y Nicolás Repetto, quien sorprenderá con la presentación en vivo de su primer disco, al frente de su banda La Juanita. Hay un tema inevitable, que sobrevuela la conversación con Clarín del que Álvarez -admite- habló poco y nada. Prefirió la introspección, el perfil bajo, pero no gambeteó la pregunta, que fue respetuosa. En 2008 Álvarez protagonizó un trágico accidente que marcó su vida: el 23 de enero, junto a su por entonces asistente Ariel Coelho de Oliveira, quien manejaba el vehículo por la ruta 10, rumbo a José Ignacio, atropelló a una pareja de argentinos, la publicista Gloria Pérez del Cerro y Fernando Agustín Cichiari, quienes fallecieron por el impacto. Por el hecho, el relacionista público fue condenado por homicidio culposo a dos años y seis meses de prisión en el penal de Las Rosas. Confiesa que "en este ámbito" no esperaba tocar el tema, pero contesta mirando a la cara. "Fue una fatalidad, una tragedia accidental. Y es al día de hoy que yo no manejé un auto en mi vida, de hecho no sé manejar, tampoco me interesa. Se han dicho muchas cosas, como que yo conducía, blablabla, pero yo jamás manejé. Fue tremendo, una marca imborrable que me acompañará toda la vida y que a mí me arruinó en todo sentido. Aquel Gaby Álvarez no existe más, en prisión aprendí y supe dar una vuelta de página interior que prefiero guardarme para mí". Reconoce que después de ese cimbronazo emocional, se conectó de otra manera con el día a día. "Empecé a bajar decibeles, a progresar como persona, a tener siempre el respaldo de la familia, de los amigos y de las marcas más importantes, nunca me dieron la espalda, siempre confiaron en mí personal y laboralmente. Inclusive, tiempo después, me propusieron trabajo empresas automotoras relevantes pero lo rechacé, sentí que no correspondía, que no era necesario tener exhibiendo un montón de autos con lo que me había pasado". Hace una pausa, suspira y retoma. "Fue una experiencia dura de la que he aprendido mucho. Al día de hoy sigo lamentando muchísimo la pérdida de dos vidas jóvenes y no me cansé de pedir disculpas a los familiares de la víctimas. El dolor lo llevo adentro mío de por vida... Yo pagué, pagué con la cárcel por un accidente en el que no manejé. Es raro, pero ya está, pasaron muchos años, no hay enojos, ni rencores con nadie. Sólo digo que fue raro". La charla se interrumpe. Un colaborador le hace una consulta que tiene que ver con el inminente evento y Gaby da una indicación mirando su reloj. Luego asoma la ex modelo y actual DJ Daniela Urzi, que lo saluda con un puño deseándole "merd" para su primera reunión -como prefiere decir- en Punta. Sale del tema que se venía hablando. "De aquí me voy a Buenos Aires y luego a Europa, que tengo mucho trabajo. La idea es ir volviendo de a poco a Punta, que siento que fui muy bienvenido". Vuelve el tema del accidente y al encierro que debió atravesar. "Fueron dos años y cuatro meses a los que me sentenciaron, pero por buena conducta me liberaron a los dos años y dos meses. Cumplí con la ley hasta el último día". Hay una nueva pausa y con respeto y cortesía desliza: "Fue muy directa la pregunta tuya... Nunca hablé de este tema en una nota. No tengo nada que ocultar, eh, pero no me había pasado antes", tira. Confiesa que sí le importa lo que piensa su entorno sobre lo ocurrido, pero a la vez hace saber que "nunca nadie me dijo en la calle o en algún evento nada malo sobre ese accidente. Jamás. Pero sé que alguien lo puede pensar, o expresar, y me dolería que se crea ese tipo de versiones equivocadamente, porque yo tengo mamá, hermanos, sobrinos, que pueden salir afectados". Remarca que a él nada lo afecta. "Soy dueño de una gran fortaleza y pude recuperarme de semejante piña. Como me dijo un amigo antes de que llegaran ustedes: 'Es muy difícil llevar siempre el cinturón del campeón'. Así lo creo yo y eso me permite andar sereno por la vida". En tren de sueños, dice que le encantaría, en unos años, "cuando esté más grandecito, vivir en una casa pero en una isla, con mi mujer Lucrecia, solos, rodeado de perros. Es mi mayor deseo, ojalá pueda concretarlo. ¿Hijos? No quisimos, fue una elección de pareja y por cosas que pasaron en la vida". EMJ Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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