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  • Tesoros reales. Las fabulosas joyas que reinas y princesas lucieron en 2025

    » La Nacion

    Fecha: 05/01/2026 03:24

    Tiaras olvidadas por décadas, diamantes imponentes y collares con historia. En el último año, las monarcas y sus herederas nos deslumbraron con algunas piezas de sus magníficos cofres Algunas, muy conocidas por ser las favoritas de las Casas Reales de Europa. Otras, rescatadas del olvido y devueltas a su antiguo esplendor después de décadas sin ver la luz. Las joyas que reinas y princesas lucieron en 2025 no sólo son ricas en diamantes, esmeraldas y rubíes, también guardan historias, representan valores o transmiten un mensaje. La princesa Kate, por ejemplo, rindió tributo a Diana de Gales (la madre de su marido, el príncipe William) al elegir la tiara Cambridge Lovers Knot, que llevó Lady Di en más de una ocasión, aunque fuera tan pesada que le causaba dolores de cabeza. Y en diciembre, Kate optó por la tiara Oriental Circlet, la menos conocida de las grandes alhajas del cofre real británico (Isabel II la llevó sólo una vez en su largo reinado), que había estado sospechada de atraer la mala suerte y fue sometida a una transformación. En cuanto a la reina Máxima, presentó tres de las armas pesadas de la colección Orange-Nassau, tiaras realmente espectaculares, como la Dutch Sapphire, con 33 zafiros de Ceilán y 655 diamantes, que era la favorita de su suegra, la reina Beatriz. Una mención especial merece la diadema de oro y camafeos que Mary de Dinamarca escogió de las vitrinas del Museo Amalienborg. Se trata de una joya de líneas simples, pero de gran valor histórico, que ninguna reina danesa había elegido en los últimos 140 años. Las royals más jóvenes también sorprendieron con sus tiaras y collares. La princesa Amalia de Países Bajos, cuyo protagonismo en los eventos oficiales de la Corona fue en ascenso en el último año, brilló con el parure Mellerio de tiara, pendientes y broche de grandes rubíes y diamantes de finales del siglo XIX, y Alexandra de Hannover, hija de Carolina de Mónaco, fue el centro de las miradas con el collar Pluie de Cartier, una cascada de 492 diamantes, durante el último Baile de la Rosa monegasco. PARURE DUTCH SAPPHIRE: De estilo gótico, la tiara que forma parte del conjunto Dutch Sapphire es una de las joyas más impactantes del cofre real Orange-Nassau. Creada en el siglo XIX con 33 zafiros de Ceilán y 655 diamantes, era la favorita de la reina Beatriz, suegra de Máxima, y fue la misma que la actual reina llevó el día de la investidura de su marido, el rey Guillermo Alejandro, en 2013. Este año, la monarca de Países Bajos la eligió para la gala del ascenso al trono de los nuevos Grandes Duques de Luxemburgo, junto con antiguos pendientes con zafiros y un broche en forma de moño con un gran zafiro de Ceilán que también integran el parure. TIARA ANTIGUA DE PERLAS: Encargada en 1900 por la reina Guillermina y diseñada basándose en la tiara que llevó su abuela, la reina Anna Pavlovna, esta pieza combina diamantes con siete grandes perlas en forma de gota, cuatro de las cuales pertenecieron a la princesa Amalia de Solms-Braunfels (casada con Federico Enrique de Orange-Nassau, abuela del rey William III de Inglaterra y figura clave del siglo XVII). Máxima la lleva con frecuencia incluso, sin las perlas y en mayo pasado la lució para el banquete anual del cuerpo diplomático, en el Palacio Real de Ámsterdam. TIARA WURTEMBERG: El origen de esta pieza, que combina volutas y flores de lis ornadas con diamantes y 35 perlas naturales, se remonta a 1839, aunque la versión actual que la reina Beatriz llevó el día de su boda con Claus von Amsberg y también en el banquete previo a su abdicación es el resultado del rediseño que se le hizo a la joya en 1897. En abril pasado, cuando los reyes de Países Bajos celebraron un banquete de estado en el Palacio Real de Ámsterdam para agasajar al sultán de Omán, Máxima acompañó la tiara Wurtemberg con pendientes de perlas en forma de gota, del mismo juego, y un collar de perlas de cinco vueltas, además de la insignia de la Orden de Omán. TIARA ORIENTAL CIRCLET: La pieza que coronó a Kate en su última gala en Windsor, en honor al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, en diciembre, es una de las más imponentes y menos vistas del cofre real de Inglaterra: Isabel II la llevó una sola vez en público, en 2005. También conocida como tiara oriental de la reina Victoria, la alhaja está inspirada en la India: consta de flores de loto y once arcos mongoles (originalmente eran 17). Fue creada por el joyero Garrard en 1853 con 2600 diamantes y ópalos, aunque estas últimas gemas fueron reemplazadas en 1902 a pedido de la reina Alexandra, quien creía que los ópalos atraían la mala suerte. En su lugar, se colocaron rubíes birmanos. COLLAR JAPONÉS DE CUATRO FILAS Y PENDIENTES COLLINGWOOD: El collar de perlas japonesas con un cierre central de diamantes fue un regalo del gobierno de Japón a la reina Isabel II, y la princesa de Gales lo llevó en varias oportunidades en 2025, como en el funeral de la duquesa Katharine de Kent. Para la Corona está asociado al luto (aunque no exclusivamente): Kate lo usó también en los funerales de Felipe de Edimburgo y de Isabel y, antes que ella, la princesa Diana lo eligió para los funerales de Grace de Mónaco y de Gianni Versace. En marzo pasado, en el Día de la Commonwealth, Kate acompañó el collar con los pendientes Collingwood, de diamantes redondos y perlas en forma de lágrima. Fueron un regalo que recibió Diana antes de su boda con el entonces príncipe Carlos. TIARA CAMBRIDGE LOVERS KNOT: La princesa de Gales la eligió para la gala de agasajo al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en Windsor. Fue creada en 1913 por el joyero Garrard por encargo de la reina Mary, y su diseño es de 19 arcos de diamantes coronados con lazos y 19 perlas barrocas que oscilan con el movimiento. Solía usarla la princesa Diana, aunque su peso le provocaba dolores de cabeza. Desde la muerte de Lady Di, en 1997, hasta 2015, cuando la recuperó Kate, nadie había vuelto a llevarla. BROCHE SHAMROCK: Es un prendedor en forma de trébol (símbolo de San Patricio) de oro, con una esmeralda central. Fue diseñado por Cartier y pertenece a la Guardia Irlandesa, que se lo presta a la princesa de Gales cuando ella, que es coronel en jefe de ese cuerpo, pasa revista a las tropas para el Día de San Patricio (santo patrón de Irlanda). El 17 de marzo pasado, Kate acompañó esa joya con los pendientes de turmalina, amatista y diamantes diseñados por Kiki McDonough para celebrar el nacimiento de la princesa Charlotte, en 2015. COLLAR VINTAGE DE PERLAS DE CINCO VUELTAS: Pertenece al cofre personal de la princesa y fue diseñado en los años 80 por la joyera Susan Caplan, con perlas cultivadas artificialmente y un broche de cristales Swarovski. La mujer del príncipe William lo lució por primera vez en el Día del Recuerdo del Holocausto, en enero de 2025, y desde entonces lo llevó en varias ocasiones, como en junio pasado, para la ceremonia de la Orden de la Jarretera, cuando lo complementó con otra pieza de Caplan: pendientes de perlas en forma de roseta. PARURE DE ESMERALDAS: Es un conjunto de joyas del cofre real danés destinado exclusivamente al uso de las reinas, y Mary lo eligió para su primer banquete de Año Nuevo como soberana. El parure consta de una tiara, un collar, pendientes y un broche realizados en plata y oro con lazos de diamantes que abrazan las espectaculares esmeraldas que la Corona danesa recibió de regalo en el siglo XVIII. TIARA PERSONAL DE MARY: No pertenece al cofre real, ya que la Reina la compró de forma particular en una subasta por algo más de 8000 euros. Se trata de una pieza eduardiana de más de 120 años, con diamantes de talla antigua, rubíes circulares y espinelas (gemas similares a los rubíes) engastados en oro y plata, con una estructura liviana que permite transformarla en collar. De hecho, la primera vez que la lució, en 2015, la llevó como gargantilla. La última vez que la lució fue en Latvia, en octubre, en un banquete de Estado. BROCHE PEARL POIRÉ: Para la celebración del 80º aniversario de la liberación de Dinamarca, la reina Mary escogió un broche que es parte del conjunto de joyas Pearl Poiré, llamado así porque las perlas de la tiara y el collar rodeadas de diamantes tienen forma de pera. El prendedor fue un regalo de bodas que el zar ruso Alexander III le hizo a la reina Luisa en 1869. DIADEMA DE ORO Y CAMAFEOS: Para su visita de Estado a Finlandia junto al rey Federico, en marzo, Mary de Dinamarca rescató de las vitrinas del Museo Amalienborg esta diadema de oro y camafeos que nadie había usado en más de 140 años. La joya creada a principios del siglo XIX posee una estructura simple de oro sobre la cual se montaron once gemas que el rey Christian VIII eligió para su flamante mujer, Carolina Amalia, durante su luna de miel en Roma, Nápoles y Pompeya, y que hizo tallar por artesanos italianos. TIARA RUSA: Esta joya que se destaca en el cofre de los Borbones está inspirada en los tocados tradicionales rusos estilo kokoshnik y fue encargada en 1886 al joyero español Francisco Marzo por la regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, segunda esposa de Alfonso XII y madre del rey Alfonso XIII, siguiendo un estilo que estuvo de moda en las cortes europeas de finales del siglo XIX. Combina platino, diamantes y perlas, y la reina Letizia la llevó sobre su melena peinada con ondas sueltas en ocasión de la cena de gala en honor al sultán de Omán celebrada en el Palacio Real de Madrid, en noviembre pasado. TIARA CARTIER: Diseñada en 1907 por Cartier en estilo art déco, con una flor de lis central, es un emblema de la continuidad de la monarquía española: perteneció a la reina Victoria Eugenia, mujer de Alfonso XIII, luego pasó a manos de su hija Cristina, más tarde a las del conde de Barcelona y posteriormente a las del rey Juan Carlos, quien se la entregó a su mujer, la reina Sofía. Hoy la joya está a disposición de la reina Letizia, quien la recuperó después de que estuviera siete años sin usarse para lucirla en la visita de Estado del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, en noviembre. Originalmente, tenía esmeraldas de la emperatriz Eugenia de Montijo, pero esas gemas fueron reemplazadas por perlas. COLLAR DE PERLAS RUSAS: Se considera que esta gargantilla de 37 perlas naturales de gran tamaño y broche de diamante es la joya más antigua que posee hoy la familia real española y que probablemente también sea la de mayor valor histórico. En 1846, el rey Francisco de Asís de Borbón se la regaló a su prima y prometida, la reina Isabel II de España (una monarca que heredó el trono antes de cumplir los 3 años). Al morir Isabel, esta pieza, junto con otras alhajas, iba a ser subastada, pero Alfonso XIII la recuperó. Desde entonces, el collar forma parte de las joyas de pasar, una colección que está reservada a las reinas de España. Letizia lo llevó en enero de 2025 en la ceremonia de la Pascua Militar. TIARA NINE PRONG: Formada por 580 diamantes dispuestos en motivos de follaje, arabescos y volutas con nueve pináculos, tiene su origen en un antiguo peine de diamantes que perteneció a la reina Luisa de Suecia en el siglo XIX y que más tarde se transformó en una tiara de base rígida. La actual monarca, la reina Silvia, la lució por primera vez en 1976 y la consideró tan pesada e incómoda que pidió que se la ajustaran. Desde entonces, la llevó en más de cien ocasiones, como en la última ceremonia de los Premios Nobel, el 10 de diciembre pasado. TIARA BADEN FRINGE: Inspirada en los kokoshniks rusos con su característica estructura de flecos verticales de diamantes, esta pieza ingresó en el joyero real sueco en 1881, cuando la reina Victoria de Baden la lució en su boda con el futuro rey Gustavo V. La tiara, que también se transforma en collar, sólo puede ser usada por las princesas herederas del trono de Suecia, como la princesa Victoria, quien la lució en la última entrega de los Premios Nobel. TIARA AQUAMARINE KOKOSHNIK: No hay registros de cómo llegó a la familia real a principios del siglo XX y, además, estuvo desaparecida por décadas, al punto de sospecharse que había sido vendida en secreto. Esta tiara es la debilidad de la princesa Magdalena, a quien le fascinan sus siete imponentes aguamarinas, montadas sobre una celosía de diamantes de estilo kokoshnik. La menor de los tres hijos de los reyes de Suecia lució la joya en la gala de los Premios Nobel, en diciembre pasado. TIARA VESTEY: La joya que llevó la princesa Elisabeth de Bélgica en la proclamación del gran duque Guillermo de Luxemburgo fue el regalo que sus padres, los reyes Felipe y Matilde, le hicieron en 2019 cuando alcanzó la mayoría de edad. No formaba parte del cofre real, sino que fue adquirida por los monarcas: su dueña anterior era Lady Evelyn Brodstone, casada con el primer barón Vestey. Presenta festones entrelazados y arcos de diamantes, y puede desarmarse para usarse como pulsera o como gargantilla. TIARA, PENDIENTES Y BROCHE MELLERIO DE RUBÍES: La princesa Amalia, que en 2025 tuvo un creciente rol protagónico en algunos de los eventos oficiales de la Corona, asistió en abril al banquete en honor del sultán de Omán, Haitham bin Tarik, con un vestido de Safiyaa en un tono lavanda que contrastaba con el rojo de sus piedras preciosas. La heredera del trono de Países Bajos lució un conjunto de tiara, pendientes y broche de rubíes de gran tamaño rodeados de diamantes que fue un regalo del rey Guillermo III para su mujer, la reina Emma, en 1888. TIARA ESPUMA DE DIAMANTES: Fue diseñada por Lorenz Bäumer para la princesa Charlene de Mónaco, quien participó activamente en el proceso creativo. La pieza, con 60 quilates de diamantes montados sobre oro blanco y un diamante central de 8 quilates, representa una ola, en homenaje al pasado de la mujer del príncipe Alberto como nadadora olímpica. La última vez que Charlene lució esta tiara fue el 19 de noviembre pasado, en la celebración del Día Nacional de Mónaco. COLLAR PLUIE DE CARTIER: En el Baile de la Rosa 2025, la princesa Alexandra de Hannover hija de Carolina de Mónaco y de Ernst de Hannover deslumbró con el collar Pluie de Cartier: una cascada de 492 diamantes montados sobre oro blanco. La pieza, valorada en 354 mil euros, es moderna y recuerda la elegancia de Grace Kelly, abuela de la princesa. Fotos: Getty Images

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