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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/01/2026 02:47
Así como el año pasado Argentina habría registrado el segundo mayor nivel de exportaciones de su historia, en la evolución del comercio exterior en 2026 serán determinantes la entrada en vigor del acuerdo comercial con Estados Unidos, el avance de proyectos energéticos y mineros y la evolución de los precios internacionales, en un contexto internacional en el que se acentuarán tendencias como el friendshoring y el nearshoring, esto es, el intercambio con países políticamente alineados o geográficamente cercanos. El aún no difundido acuerdo comercial con EEUU es parte de esa lógica, así como la reciente imposición de cuotas al ingreso de carne argentina por parte de China muestra que, aunque en el intercambio con Argentina acumula desde 2008 un superávit comercial de casi USD 100.000 millones (hito que superará en los primeros meses de este año), el país asiático aplica un criterio de protección de su producción interna (en este caso, de sus ganaderos) que lo aleja de la condición de mercado seguro para las ventas argentinas. Si el gobierno de Javier Milei aplicara la misma lógica, las exportaciones chinas a Argentina se verían fuertemente limitadas: según el más reciente relevamiento de la Fundación Observatorio Pyme, 37% de las pyme fabriles argentinas se considera golpeada por las importaciones y más del 73% de las mismas considera a China su principal amenaza importadora. Redondeando: 4 de cada 10 pyme industriales considera que las importaciones amenazan su existencia y 3 de esas 4 considera que ese riesgo existencial proviene del gigante asiático. ¿Atraso cambiario? Los datos de exportaciones de 2025 fueron mejores de lo que se desprendería de las críticas al llamado atraso cambiario, que el Gobierno decidió no ahondar al decidir que a partir de enero el techo de la banda cambiaria se ajustará por inflación. El tipo de cambio real actual, que de ese modo se congelaría, es superior al de casi cualquier momento de 2025, lo que en principio debería ensanchar el superávit comercial de este año. Según un estudio de Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) y presidente de la International Chamber of Commerce en la Argentina, si bien los datos de diciembre se conocerán recién en la segunda mitad de enero, las exportaciones argentinas habrían sido el año pasado las segundas más altas de la historia: USD 86.500 millones, gracias a un aumento del 28% de las cantidades exportadas en un contexto adverso de precios de exportación, pues estos cayeron 3% en promedio. Se trata de un resultado más que respetable si se tiene en cuenta que Argentina -aunque el gobierno de Milei disminuyó o eliminó algunas retenciones- sigue siendo uno de los pocos países del mundo que aplica derechos de exportación y además demora la devolución del IVA y otros impuestos (Ingresos Brutos, impuesto al cheque, tasas municipales) que penalizan en especial a las exportaciones de cadenas de producción largas y mayor valor agregado. En definitiva, un país que todavía exporta impuestos. El estudio de Elizondo recuerda que el récord exportador hasta ahora fue en 2022: USD 88.447 millones, pero con precios mucho más altos. El índice de términos de intercambio que publica trimestralmente el Indec (base 2004 =100) muestra que entre 1999 y 2002 el valor osciló entre 79 y 86 y subió casi constantemente durante los gobiernos kirchneristas: tuvo una leve recaída en 2005, hizo un pico de 144,8 en 2012, volvió a caer en los años siguientes, aunque manteniéndose en un rango de 125 a 135, y registró un segundo pico en 2022, con un valor de 144. Este último dato, al ser un promedio anual, incluso subestima el efecto sobre el valor exportado ese año, en que los precios de los alimentos llegaron a niveles altísimos inmediatamente después de la invasión de Rusia a Ucrania (fines de febrero de ese año), justo en medio de la etapa dorada de las ventas de productos primarios y agroindustriales de la Argentina. El récord exportador hasta ahora fue en 2022: USD 88.447 millones, pero con precios mucho más altos (Elizondo) En la primera década de este siglo jugó a favor el efecto Real: la devaluación de la moneda brasileña en enero de 1999 fue un golpe mortal para el régimen de convertibilidad, con el que la Argentina había crecido hasta agosto de 1998, pero luego, a partir de 2003/2004, la reversión del proceso, con la fuerte apreciación el Real, sumó esteroides a la mejora de términos de intercambio, pues implicó un fortísimo aumento del PBI en dólares de Brasil, socio mayor del Mercosur, y tuvo un fenomenal efecto de tracción sobre las exportaciones y la economía argentina en general. La estimación de Elizondo sobre el resultado final de 2025 es prudente: tiene en cuenta el adelanto de exportaciones agroindustriales de principios de octubre, durante las 72 horas de retenciones cero, y asume ventas por USD 7.000 millones en diciembre, nivel superado en todos los meses del año, desde abril, e incluso en diciembre de 2024. De resultas, el superávit de 2025 sería de USD 10.300 millones. Participación en el comercio mundial Aún así, Argentina no logró evitar que su comercio exterior siga siendo una parte insignificante del comercial mundial de bienes y servicios, cerca del 0,3%. Pese a tendencias proteccionistas y conflictos comerciales, la Unctad, una agencia de Naciones Unidas estimó que en 2025 el comercio mundial de bienes y servicios creció el 7 por ciento. El este de Asia, África y los flujos Sur-Sur fueron sus principales motores geográficos y la industria manufacturera, en especial la electrónica, su gran impulsor tecnológico, adelantándose a Energía y Automotores, que se rezagaron. Otra constatación que surge de los datos mundiales es que los desequilibrios comerciales siguen siendo elevados y la fragmentación geopolítica está remodelando los flujos. De hecho, Julieta Zelicovich (Conicet y Universidad Nacional de Rosario) y Nicolás Sidicaro (UBA y UNSAM) desarrollaron Índices de Exposición al Riesgo Geoeconómico por Producto (IEGP) combinando variables económicas y políticas para evaluar la vulnerabilidad de la canasta exportadora argentina ante escenarios de disrupción geopolítica e identificar productos estratégicos cuya concentración de mercado y dependencia de socios con alto riesgo geoeconómico exponen a la Argentina a posibles shocks externos, en un entorno global crecientemente inestable El riesgo geoeconómico de las exportaciones argentinas: 26 productos muestran cierta vulnerabilidad y 6 presentan un alto riesgo geoeconómico (CERA) Ese riesgo es más relevante en productos que por sí solos explican más del 1% de las exportaciones del país y cuya demanda se concentra en pocos mercados lo que los vuelve particularmente vulnerables ante escenarios de fragmentación geoeconómica o disrupción geopolítica, destacan los investigadores, y precisan que 14 productos de la canasta exportadora argentina explican el 33,9% del total. Son por eso, explican, los principales vectores de riesgo geoeconómico, en tanto dependen de un número reducido de socios comerciales y son sensibles a variaciones en la demanda o a decisiones políticas unilaterales. Allí incluyen, entre otras, las ventas de gas natural, soja, vehículos, hormonas, trigo, cebada, aceites (soja, girasol), carbonato de litio y oro en bruto Cómo impactará todo esto en la Argentina lo dirá el tiempo, aunque se pueden enumerar algunas pistas, a saber: - En 2026, como se mencionó, se acentuarán tendencias como el friendshoring y el nearshoring. - Una manifestación de esa tendencia será el inicio del acuerdo comercial con EEUU, que en materia de exportación incluirá la cuadruplicación o quintuplicación de la cuota de carne (hoy 20.000 toneladas anuales) que la Argentina puede colocar en ese mercado pagando el arancel mínimo. - La potencia exportadora de Vaca Muerta se podría atenuar con precios energéticos en baja, tendencia que en principio acentuaría la operación que llevó a cabo EEUU en Venezuela, extrayendo a Nicolás Maduro para juzgarlo en Nueva York, y la afirmación de Donald Trump de que Washington gestionará (run) por un tiempo Venezuela. Las consecuencias en el mediano plazo serán mayor producción y oferta de petróleo y menor dependencia de América de Medio Oriente. El precio ya venía bajando con la Revolución del No Convencional en EEUU: más presión a la baja. Y más derecha en LatinoAmérica, por lo tanto más cohesión con EEUU y menos con China, destacó Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, cuyo recorrido profesional incluye haber trabajado en la industria petrolera venezolana. - El valor de las exportaciones mineras dependerá del precio del oro y la plata, que apalancaron los resultados de 2025, y del aumento de la producción de litio. Los proyectos de cobre, cuyo precio voló a fines de 2025, generarán exportación no antes de 2028 (este año sí empezaría a acelerar el ingreso de divisas de las inversiones enmarcadas en el RIGI, que fija un plazo de dos años para integrar el capital comprometido). - Así las cosas, el campo y la agroindustria seguirán siendo los principales aportantes de exportación y divisas de la economía argentina.
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