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Parana » Analisis Litoral
Fecha: 04/01/2026 19:25
Mientras las escuelas entrerrianas acumulan problemas estructurales, salarios que corren detrás de la inflación, edificios deteriorados y una formación docente que muchas veces depende más del esfuerzo individual que de una política sostenida, la conducción de AGMER vuelve a elegir otro camino: el de la militancia ideológica internacional, ajena y hasta ofensiva a su función principal. Este 3 de enero de 2026, la comisión directiva central del gremio docente emitió un comunicado en el que denuncia una supuesta intromisión de Estados Unidos en América Latina, repudia un ataque imperialista a Caracas y habla del secuestro del presidente de Venezuela, en una defensa implícita y sin matices del régimen de Nicolás Maduro, un gobierno señalado internacionalmente por violaciones sistemáticas a los derechos humanos, persecución política, censura y represión. La pregunta es inevitable: ¿qué tiene que ver todo esto con la educación entrerriana? Ideología antes que escuela AGMER no es un partido político ni una organización de geopolítica internacional. Es o debería ser un gremio docente, con responsabilidades concretas y urgentes: - discutir salarios dignos, - exigir condiciones edilicias seguras, - promover capacitaciones reales y de calidad, - defender a los docentes sin someter a las familias y a los alumnos a extorsiones recurrentes. Sin embargo, una vez más, el sindicato parece cómodo en el rol de tribuna ideológica, repitiendo consignas de manual, citando la Doctrina Monroe y hablando de patios traseros, mientras evita cualquier autocrítica sobre su propio accionar local. Resulta, como mínimo, vergonzoso que quienes tienen influencia directa en la formación de niños y adolescentes naturalicen o justifiquen regímenes autoritarios, (con mas de 900 detenidos políticos incluso niños ) cerrando los ojos frente a la realidad venezolana: éxodo masivo, presos políticos, pobreza estructural y un Estado capturado por una élite gobernante. Febrero: la vieja historia El contraste es aún más irritante cuando se recuerda el patrón repetido año tras año: silencio durante meses, y cuando llega febrero, paro, presión y conflicto, con la educación como rehén y las familias atrapadas en disputas que podrían y deberían haberse trabajado antes. ¿Por qué no hay comunicados encendidos en octubre o noviembre reclamando presupuesto educativo? ¿Por qué no hay el mismo énfasis discursivo para exigir planes de infraestructura, conectividad, formación continua o evaluaciones serias del sistema? La respuesta parece clara: la ideología rinde más que la gestión. Un llamado de atención No se trata de censurar ideas, sino de ubicar prioridades. Cuando un gremio docente se pronuncia con fervor para defender a un dictador extranjero, pero no logra resolver ni anticipar los problemas básicos de la educación provincial, algo está profundamente mal. AGMER debería preguntarse si representa a los docentes entrerrianos o a una agenda política que nada tiene que ver con el aula, el pizarrón y el futuro de los chicos. Porque educar no es adoctrinar, defender derechos no es justificar autoritarismos, y la escuela no puede seguir siendo rehén de quienes confunden sindicalismo con militancia partidaria.
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