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» Clarin
Fecha: 04/01/2026 18:44
Ignacio "Nacho" Leiva había decidido un comienzo de año diferente. El 30 de diciembre dejó su trabajo de diez años en una empresa de productos veterinarios para apostar a un proyecto gastronómico. Y para recibir el Año Nuevo de la mejor manera viajó desde su casa en General Villegas (Buenos Aires) hasta San Martín de los Andes (Neuquén), en compañía de su pareja y amigos. La noche del 31, a pocos días de su cumpleaños, asistió a una fiesta al aire libre. El año cambió y su vida también, aunque no de la forma en que estaba esperando. Entre las 3 y las 3.30 de la madrugada del 1° de enero, "Nacho" festejaba la llegada del 2026 en una ronda de baile con amigos en una fiesta llamada "Cherry- Edición Picheo 808", que se estaba realizando en unas carpas dentro del establecimiento Santa Clara, en San Martín de los Andes. De un momento a otro, se oyó algo parecido a una explosión. Nadie entendía lo que había pasado, hasta que la pareja y los amigos de "Nacho" se dieron cuenta de que él tenía la cara ensangrentada. Le había impactado un petardo en la cara, puntualmente en el ojo izquierdo. La alegría de recibir un nuevo año entre amigos se tornó para él en una película de terror. Con las manos tapándose la cara lastimada y entre la agitación de una fiesta que seguía, "Nacho" comenzó a gritar por ayuda. Mientras lo hacía, se daba cuenta de que, aunque ahí había más de 1.400 personas rodeándolo solo podía confiar en los suyos, que fueron los que lo sacaron de la carpa en una búsqueda desesperada por dar con una ambulancia que lo atendiera urgentemente. "Él cuando ingresó a la fiesta había visto una sola ambulancia y atinó a salir corriendo para donde estaba. Pero cuando llegó no la encontró y desesperados salieron corriendo para la ruta (la 40), la cruzaron y ahí encontraron una ambulancia que estaba porque había otro accidentado. Cuando vieron a mi hermano, se dieron cuenta que tenía más gravedad, entonces lo subieron y lo llevaron al hospital de San Martín", dice Josefina Leiva, hermana de "Nacho", en conversación con Clarín. El hombre fue atendido ahí, pero por la gravedad de la lesión en el ojo fue trasladado al Hospital Universitario Austral, en Pilar, y tuvo que pagar todos los costos él. Finalmente, lo operaron el sábado con la intención de salvar el órgano y dejarlo estéticamente mejor. Le hicieron una reconstrucción, pero la vista de ese ojo la perdió definitivamente. La fiesta no se detuvo con lo que le pasó a Ignacio, sino después, cuando tiraron pirotecnia por segunda vez. Josefina cuenta que los organizadores jamás les dieron la identidad de la persona que dañó a "Nacho". "Sabemos por gente que estuvo al lado de mi hermano que la seguridad privada había sacado a una persona que era a la que acusaban de haber tirado el petardo. Comunicaron por altavoz que, si seguían tirando petardos, iban a tener que suspender la fiesta, pero siguió a pesar de lo que había pasado con Ignacio. Volvieron a tirar otro petardo y ahí decidieron suspenderla", comenta. Esa misma noche se hizo una denuncia penal y civil mientras "Nacho" estaba internado en el hospital de San Martín de los Andes. En la Comisaría 43° El Arenal le tomaron declaración a él, a su pareja y a sus amigos. Sin embargo, Josefina aclara que la Policía local "dijo que no se había puesto a investigar porque no estaban al tanto de la gravedad" de las heridas sufridas y que empezaron a hacerlo cuando la familia hizo público lo que le había pasado a "Nacho". La bronca con los organizadores de la fiesta Josefina cuenta que los organizadores del evento tampoco se mostraron a disposición de la familia, y que los comunicados que hicieron por redes sociales destacan hechos que no fueron ciertos. "Primero negaron que mi hermano estuviera en la fiesta, lo pusieron en duda. Después cuando nosotros empezamos a hacer público esto y a pedirle ayuda a la gente, ellos se hicieron cargo. Hicieron un comunicado en donde decían que lamentaban haber terminado la fiesta una hora antes. A mí me parece lamentable que un chico de 34 años haya perdido un ojo. Después hicieron otro comunicado que es escaso, que dice que Nacho fue atendido inmediatamente y no fue así, que ellos estuvieron con mi hermano y no fue así, que nos brindan ayuda y no fue así", apunta. Entre todos sus dichos, la organización se defendió argumentando, entre otras cosas, que el evento "contaba con dispositivo de seguridad y prevención previamente establecido, incluyendo presencia policial, seguridad privada, ambulancia privada en el predio y aviso previo a las instalaciones hospitalarias locales, tal como lo exigen los protocolos para este tipo de encuentros". Por estas horas, la familia de "Nacho" recibió mensajes de gente que estuvo en las carpas esa noche. Todos remarcaron los problemas de seguridad que presentó la organización y que se entraba sin gran control: "En una cancha de fútbol, cuando vas a ingresar te revisan persona por persona, y me vas a decir que en una fiesta no vas a poder tomar esa precaución. Mucha gente nos escribió y nos decía 'yo fui a la fiesta, a mí no me revisaron, había menores, era todo un descontrol'". Los días anteriores a la noche del 31, en el Instagram oficial de Cherry se vendía la fiesta -en su cuarto aniversario- como una experiencia en carpa que consistía en un montaje de una carpa centralizada, dos laterales y un espacio central a cielo abierto de 240 metros cuadrados. La familia está trabajando con un abogado para avanzar con pruebas. La investigación se caratula como "presuntas lesiones" en la Fiscalía Única IV Circunscripción Judicial de San Martín de los Andes. Josefina enfatiza en que no hay contacto con el fiscal del caso, ni saben con certeza quién está a cargo. "La fiesta en la que estuvo mi hermano presenta una habilitación, pero sin la firma del Concejo Deliberante. O sea, pusieron solamente la firma del intendente Carlos Saloniti. Presentaron esa habilitación, que a mí me encantaría que el fiscal de la causa investigue para ver si esa habilitación está bien. Para mí faltan firmas e igualmente hicieron la fiesta con una habilitación dudosa", manifiesta Josefina. "Nosotros creemos que detrás de esta organización hay mucha más gente metida de la municipalidad y gente que evidentemente no estamos viendo. Estamos tratando de que también aparezcan videos, queremos respuestas y justicia por mi hermano", dice y agrega que en San Martín de los Andes desde 2020 está prohibido el uso y comercialización de pirotecnia, pero que en la práctica esto no se cumple para nada. Según sostiene, los organizadores eran Marcos Tomás González y Gonzalo Schmid. Ignacio sigue hospitalizado luego de su operación, pero el daño emocional que tiene es enorme. Sigue intentando procesar que este lunes cumple 35 años, pero que su vida nunca más será la misma, y que los proyectos que había planificado para 2026 deberán aguardar hasta su recuperación. Lo más impactante para quienes lo rodean fue escuchar de su propia boca el sentimiento de miedo que vivió esa noche. "Me impactó muchísimo ver que la gente me miraba y nadie me ayudaba", le dijo a su hermana. Él, desde el momento cero, con las manos tapando su rostro ensangrentado, supo que había perdido el ojo. "A Nacho le queda una larga recuperación, una larga estadía en Buenos Aires. Le cambiaron la vida. Somos de General Villegas, que queda a 500 kilómetros de Pilar. Es una complicación para nosotros como familia tener que estar viajando, estar pagando un alquiler para poder estar acompañando a Nacho. Y de esto nadie se está haciendo cargo, ni los organizadores de la fiesta, ni nadie", concluye su hermana. EMJ Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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