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» Clarin
Fecha: 04/01/2026 06:48
El paisaje de Costanera Norte cambió para siempre y se nota a simple vista: quedan pocos puestos de choripán y carne asada con vista al Río de la Plata; tampoco están más los restaurantes que hasta fines de los 90 se habían hecho tradicionales; en cambio, y a partir de la creación del Distrito Joven, la zona se llenó de nuevas concesiones y en los últimos dos años aparecieron grandes restaurantes y salones de eventos de primer nivel. Pero más allá de la nueva fisonomía, hay organizaciones vecinales que advierten sobre las concesiones y el pago de cánones que resultan "exiguos" en función de la recaudación. Y se suma la polémica por el uso de espacios públicos con fines comerciales. La nueva cara de Costanera Norte revela una apuesta diferente, centrada en nuevas experiencias que buscan dejar atrás los viejos hábitos. Este lugar que solía llamarse "el mostrador más largo del mundo" cambió su perfil de público familiar y los históricos carritos para enfocarse en un público joven, que busca diversión nocturna con amigos. Sería desacertado decir que el cambio empezó en esta década, porque en realidad viene ganando terreno desde finales de los 90. Primero, hubo una baja del consumo, aumento de costos, polémicas con las concesiones y la demolición de varios locales, como Colorado el 18. También es conocida la historia de Sky Ranch, el polémico local de Omar y Liz Fassi Lavalle que terminó con causas en la Justicia y fue demolido para hacer un espacio público. Años después, la polémica en torno a las concesiones de esas tierras ganadas al río no tardó en crecer. Sobre todo a partir de 2018, cuando se inició el proyecto de transformación de Costanera Norte en la franja entre Costa Salguero y el Parque de la Memoria, conocido como Distrito Joven, impulsado por el Gobierno de la Ciudad a través de la Ley 5.961. Con ella se autorizó a concesionar terrenos de Costanera Norte por 10 años. Esa ley dividió en cinco sectores al Distrito Joven, definiendo en cada uno el porcentaje de suelo destinado a uso público o a concesionar. Con el tiempo, locales emblemáticos que empezaron como carritos fueron cerrando por concesiones vencidas y deudas: Cló,Cló; Los Platitos; Rodizio Costanera. El sector 1 -que en 2020 entró en licitación para la concesión de uso y explotación- es el que ahora exhibe la nueva fisonomía. Clarín recorrió el tramo de Av. Costanera Obligado que une Driving Norte -un poco antes de Tierra Santa- con el Parque de la Memoria. Se divide en nueve espacios concesionados a diferentes sociedades anónimas. El proyecto del Gobierno porteño sostiene que este primer sector se destinó al aspecto gastronómico, recreativo, cultural y de esparcimiento. Estas concesiones se ejecutaron antes de la finalización del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, en 2023. Y ya en ese momento hubo denuncias de organizaciones vecinales, que alertaban también sobre los cánones acordados. Según pudo saber Clarín, los cánones que los concesionarios pagaban a mediados de agosto de 2024 eran los siguientes: - El espacio 1, una superficie de 1.740,63m2, fue concesionado a Marle Construcciones S.A en noviembre de 2021. Pagaba en agosto de 2024 un canon actualizado mensual de $ 2.875.457. - El espacio 2, una superficie de 1.987,94m2, fue concesionado a Madero Eventos S.A -sociedad de Matías Maizlisz y Federico Mollard- en mayo de 2021. Pagaba un canon de $ 1.553.285,90 en agosto de 2024. - El espacio 3, un predio de 877,81m2, fue concesionado a Drinkalot S.A -de Matías Gonzalo Villafaña y Juan Manuel Moix- en marzo de 2021. En agosto 2024, pagaba un canon de $ 3.165.148. - El espacio 4 fue concesionado a Los Hijos De S.R.L -sociedad de Iván Lafiandra, Alberto Mancini, Diego Rosignuolo y Rodrigo Sueiro- en julio de 2022. En 2024, pagaba un canon de $ 5.646.417 por una superficie de 1.403,34m2. - El espacio 5, concesionado a El Pibe Dorrego S.A -vinculada a Cintia Marapode- en agosto de 2022, pagaba un canon de $ 5.880.531 por un predio de 562,92m2. - En el espacio 6, que había sido concesionado a Emprendimientos Ríos S.A en abril de 2021 -sociedad de Ernesto Melinsky y Alejandro Peltenburg-, pagaba en ese entonces $ 3.873.054 por una superficie de 1.952,06m2. - El espacio 7, concesionado a Concasse del Pilar S.A -vinculado a Cecilia Marapode- en marzo de 2021. Para agosto de 2024 pagaba un canon de $ 5.375.727 por una superficie de 1.057,80m2. - El espacio 8 fue concesionado a Blue Night S.R.L en septiembre de 2020 -sus accionistas actualmente son Rodrigo Sueiro, Diego Lifschitz, Jorge Pasart y Simón Bronstein-: en agosto de 2024, el canon actualizado era de $ 4.000.609,56. - El espacio 9 fue concesionado a Distrito Costanera S.R.L -vinculado a Rodrigo Sueiro también, y a Marcos Ayerza- en septiembre de 2020. En 2024 su canon era de $ 4.000.445,66 por una superficie de 926,84m2. A lo largo de este sector, hay trece locales activos, dedicados a rubros que van en sincronía: la gastronomía, la coctelería y la música. De ellos, al menos tres se inauguraron en los últimos dos años. El camino por este polo gastronómico en expansión con grandes marcas comerciales inicia con el emblemático Gardiner, perteneciente a la familia Brucco, y sigue con Moby Dick Pub & Grill (ambos previos al Distrito Joven). Después están los más nuevos: Maro; Sendero Costanera (en el espacio 8, Blue Night S.R.L); Fabric Dragón Blanco y Tigre Morado, del Grupo Fabric, que comenzó con los hermanos Pablo y Diego Dayan y hoy tiene a Máximo Pellegrino como gerente general de esa firma. El escenario continúa con la presencia de Jano's Eventos, propiedad de los hermanos Federico y Gastón Almada, que comenzaron en la pandemia con un salón familiar en San Miguel y están cerca de tener 100 en todo el país. Más allá aparece Ribs al Río, que tiene a Alejo Pérez Zarlenga como uno de sus dueños. Luego está Happening, un sobreviviente de la época dorada. La transformación sigue un poco más con Costa 70 70 (en el espacio 5, concesionado a El Pibe Dorrego SA), que desembarcó hace poco más de un año como restaurante y night club y que tiene a la cabeza a Inés De Los Santos y Pedro Bargero. Para Inés De Los Santos, con esta expansión la Costanera "vuelve a ocupar el lugar que siempre tuvo". "Este crecimiento eleva la vara para todos. Para los restaurantes, implica mayor profesionalización, inversión en calidad, en servicio y en identidad. Y para la Costanera Norte significa consolidarse como un polo gastronómico real, que dialoga con la ciudad, con el río y con nuevas formas de disfrute", añade. Unos pasos después está el restaurante Enero (en espacio 4, concesionado a Los Hijos de S.R.L), presente en la zona desde mayo de 2019; sigue Espacio García Café, que pertenece al Parque de la Memoria y lleva menos de dos años en el lugar. Y por último, se encuentran Origami Eventos (en espacio 2, concesionado a Madero Eventos S.A) y al que se vinculó con Daniel Angelici; y La Nube Buenos Aires (en espacio 1, concesionado a Marle Construcciones S.A). "En 2018/2019 tuvimos la posibilidad de agarrar el espacio donde había estado el Palacio de la Papa Frita y pensar en un proyecto ambicioso, con un contrato de cinco años -una concesión corta que pudimos renovar por diez años más-, en un espacio de más de 1.000 metros cuadrados. Y decidimos volver a darle modernidad a la Costanera, con una propuesta gastronómica novedosa que mezclara buena gastronomía con entretenimiento, y una ambientación que conectara con el relax y fusionara naturaleza y elegancia. Eran locales grandes y venidos abajo", explica Toto Lafiandra a Clarín, el socio y director de Marketing del grupo Enero. "Hoy la Costanera Norte se está transformando en uno de los polos más atractivos de la región para el entretenimiento. Ofrece más de 15 opciones gastronómicas y de ocio, lo que genera un entorno más ordenado, seguro y atractivo para el público", dice por su parte, Simón Bronstein, uno de los socios de Sendero. La polémica por la transformación No todos comparten la visión de un proyecto integrado a la Ciudad y a la naturaleza. Jonatan Baldiviezo, abogado y fundador del Observatorio del Derecho a la Ciudad, sostiene que las privatizaciones y obras en los sectores 1 y 2 del Distrito Joven son "la prueba material de una estafa urbana". En diálogo con Clarín, señala que bajo el eufemismo de "integrar el río a la ciudad", se está perfeccionando "un mecanismo de despojo del suelo público amparado en la Ley Nº 5.961". "En el Sector 1 el verde es apenas el decorado de los polos gastronómicos. El mantenimiento del supuesto espacio público queda en manos de los concesionarios privados. Esto privatiza de facto el uso del lugar: el diseño, la seguridad y la estética se subordinan a la rentabilidad del local comercial. No se construye ciudadanía, se construyen clientes. El acceso al río queda, así, mediado por la capacidad de consumo. Si no te sentás a pagar, el espacio te expulsa", dice. Remarca que el sector 2 va por el mismo camino, e incluso profundiza el problema. "Se prioriza el cemento sobre la absorción del suelo, ignorando la necesidad urgente de corredores biológicos que mitiguen la isla de calor urbana. Lo que se consolida es un 'muro gastronómico' y de nocturnidad que privatiza el paisaje y genera contaminación acústica y visual". Y expresa que el proyecto "no solo es ambientalmente insostenible, sino económicamente regresivo". "Históricamente, los cánones que la Ciudad cobra por estas hectáreas privilegiadas frente al río son irrisorios en comparación con la rentabilidad de mercado que obtienen los privados. Estamos ante una transferencia directa de recursos comunes nuestra tierra y nuestro paisaje hacia bolsillos empresariales, validada por una gestión que administra lo público como si fuera el gerente de una inmobiliaria", concluye. SC Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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