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» Clarin
Fecha: 04/01/2026 02:28
-Arrancó intenso 2026, ¿no? ¿Esperaba que Trump interviniera en Venezuela y cayera Maduro? -Es histórico lo que pasó en Venezuela. Es el fin de los narcocriminales, que terminan convirtiendo a las instituciones republicanas en logística del narcotráfico. Construyen un narcoestado, someten y encarcelan a su pueblo y destruyen a millones de ciudadanos. Argentina siempre estuvo apoyando, sin peros a Estados Unidos. Contrariamente a lo que siempre hizo el kirchnerismo, que fue aliado de Chávez y Maduro. Tenemos dos rehenes, como Nahuel Gallo y Germán Giuliani. Llega el momento de que vuelvan a casa. -El que pasó también fue un año complejo ¿no? -Si, yo te diría que fue un año de montaña rusa. Hubo momentos de caída, difíciles, y después de subir, de acomodar las cosas. El triunfo electoral fue fundamental para saber dónde estábamos y dónde estaba la gente con nosotros y con el proyecto. Y bueno, terminamos arriba en la montaña rusa. -¿Cuál fue el momento más difícil de esa montaña rusa? -Los días posteriores a las elecciones de la provincia de Buenos Aires fueron durísimos, porque estábamos con un frente de tormenta económico. Pero por otro lado, veíamos que se abría una perspectiva, un cambio que se notó inmediatamente en la sociedad, que fue muy impresionante. Ahí sentí que no nos caíamos, que teníamos fundamentos económicos sólidos. En las recorridas que yo hacía como candidata a senadora por la Ciudad sentía un clima de apoyo, no de castigo. Se percibía ese respaldo. -¿Cuán importante fue el apoyo de Estados Unidos en ese momento? -Fue importante, por lo original del apoyo. No fue un apoyo común, del Fondo Monetario, fue un apoyo de Estados Unidos a nivel país. Bessent y Caputo hablaban el mismo idioma, y ellos entendieron que con el triunfo electoral que iba a venir después no iban a perder dinero. Fue un apoyo inédito realmente. -Los sacó de ese frente de tormenta económica que se venía... -Claro. El comentario que circulaba era bastante pesimista en esos días. Se decía que otra vez Argentina iba a caer en una crisis. Eso lo decían, por lo menos, algunos ilustrados sobre el tema... Pero creo que la sociedad no los escuchó y entendió que había que apoyar al Presidente, que había que jugarse. Por eso, insisto: había muchos en los medios que decían que el dólar se disparaba, pero cuando salías a la calle y la gente nos decía que nos iba a apoyar. Eran dos temperaturas distintas. Entró en el electorado más el miedo a que vuelva el kirchnerismo que el momento de incertidumbre que podemos haber tenido en la economía. -¿Cómo ve a Milei dos años después de su asunción? -El principal cambio de Milei se basa en el aprendizaje logrado. Él es una persona que sabía mucho de economía, que sabía para dónde quería ir, pero después tuvo que aterrizar en una pista llena de obstáculos y piedras, llena de gente que no quiere que el avión llegue. Ese aterrizaje es distinto al que soñás desde lo teórico. Por eso digo que aprendimos, todos, en el equipo político. Milei mantuvo un horizonte sin variaciones, y logró que lo teórico sea posible también desde lo práctico. Ese es el gran salto del Presidente, que hoy lo pone en un lugar de gran líder mundial. -¿Hace un balance propio? El 90% del año fue ministra, una gran parte también candidata, y ahora es senadora nacional. -Yo siento que mi año fue muy bueno. En primer lugar, porque, digamos, irte con el aplauso social sobre la seguridad es algo bastante inédito, ¿no? El aplauso por el fin de los piquetes, el aplauso por la tasa de homicidios más baja de toda América del Sur. Yo siento que se construyó un un legado, eso que otros, inclusive el Presidente, llaman "Doctrina Bullrich". En segundo lugar, cuando me puse en campaña, tenía cierta rareza sobre cómo iba a ser la elección. Si bien terminamos haciendo un acuerdo con con el PRO, que fue importante, la campaña fuerte la desarrollamos nosotros. Hice una campaña cara a cara. Me salí del microclima. Por eso fue muy importante tener una elección arriba del 50%. Lo sentí como una reivindicación al proyecto, una reivindicación al Presidente y también una reivindicación a a mi trayectoria. Eso me me dio fuerza para pasar a a una tarea en la que llegué y muchos me esperaban, con cara mala. Ahí empecé un trabajo de acercamiento, de reconstrucción, de credibilidad, de confianza. Sacamos dos leyes con 46 votos positivos y cuatro dictámenes. Me guardé el traje de ministra y saqué el de senadora, tratando de encontrar puntos en común con muchos senadores que conocía y con otros que no. Y no estuvimos solos, nos acompañaron de otros bloques como el PRO, el radicalismo y los provinciales. Armamos una mayoría muy importante. -¿Quedó pendiente la media sanción de la reforma laboral? -No, fue una decisión que tomamos pasar el debate a febrero. Sacamos el dictamen el último día hábil antes de la semana de Navidad. Había que leer una ley completa, había que cambiar cosas. No estaba todo consensuado. Entonces, yo pensé, me dije, "voy a llegar después del presupuesto, de inocencia fiscal, voy a llegar con una ley laboral que, si no está totalmente discutida con los que van a votar, va a ser un lío. ¿Qué prefiero, demorar un mes o tener una ley rápido?" Ahí hice una consulta rápida, y decidí que había que pasarla. Ya tenemos dictamen y podemos trabajar desde ahí a partir del 2 de febrero. Hay cambios para hacer, pero los vamos a hacer con conciencia del tiempo que lleva redactar una ley que va a ser muy específica. -¿Va a ser una discusión más trabada y áspera que la del Presupuesto? -La vamos a sacar. Hay mucha gente que sabe que la Argentina necesita un cambio laboral. Todos los senadores de distintas provincias saben que tienen gran parte de su fuerza laboral en la informalidad y que necesitan hacer algo por gente que no tiene absolutamente nada, y que además, cuando vos lo ves potencialmente en los próximos años, no se va a poder jubilar. Estoy segura que la vamos a lograr aprobar. -¿El tratamiento del Código Penal se va a extender durante todo el año? -No entró todavía el Código Penal. Se va a discutir con un un buen tiempo, porque son mil artículos los que componen el proyecto. Nosotros lo trabajamos muchísimo. Creo que cuando se aplique va a cambiar definitivamente el paradigma de la seguridad en la Argentina. Demostramos que el que las hace, las paga. Ahora, además, el que las hace las va a pagar con condenas que tienen que ver con el daño producido. -El protocolo antipiquete quedó vigente, pero hubo un juez con pasado en cargos durante el kirchnerismo que antes lo interrumpió. ¿Por qué cree que pasó? -Lo que me genera ese tema es una realidad, que siempre marqué. Los jueces no pueden ser kirchneristas, peronistas, radicales o libertarios. Los jueces tienen que ser jueces. Si no, juzgan de acuerdo a su ideología y no a la ley. Así que ese es el primer tema que la Argentina tiene que corregir. Acá, muchas veces desde antes que lo haga vos ya sabés cómo va a fallar. En este caso, en contra. Por suerte nos dieron la apelación y el protocolo está vigente. Trajo orden y tranquilidad social. Dejamos de tener una ciudad sitiada. Se hizo, muy rápido, un cambio histórico. -¿Como está actualmente su relación con el PRO? ¿Ha hablado con Mauricio Macri? -No, no he hablado con Macri. A ver..., yo creo que en 2023, después que nosotros tomamos la decisión de apoyar a Javier (Milei) en la segunda vuelta, hubo un principio mal elaborado. Mi idea siempre fue tirarme de cabeza y ayudar a Milei a ser presidente, siendo parte de ese Gobierno. Me parece que Mauricio Macri tuvo otra idea, más de coalición y nunca terminó de quedar claro dónde se situaba. Eso no se procesó bien internamente, y terminó con todos nosotros echados del partido. Todos aquellos que venimos del PRO, que nos sentimos con un una cercanía a este modelo, estamos jugados a que a la Argentina le vaya bien, y y no a solamente a pensar en conservar una estructura. -¿El PRO es una estructura, entonces? -Sí. Es una estructura el PRO. Está incómodo. Yo creo que hubiera sido bueno si desde el principio hubieran sido parte del Gobierno, como decidí yo cuando me sumé, hubieran aportado mucho más. El presidente armó su partido de gobierno y el PRO, al ser sólo un aliado en el Congreso, quedó afuera de eso. Si no, hubiera estado ensamblado con La Libertad Avanza. -¿Se podría haber evitado lo que pasó en Diputados por el reparto de cargos en la AGN? ¿Había un acuerdo con el macrismo que no se cumplió? -Mirá, es difícil evaluarlo porque yo no estaba ahí. Fue un momento en el que se estaba tratando de sacar el Presupuesto. Esa era la prioridad. Y bueno, se tomó la decisión, de que los gobernadores tuvieran un lugar ahí. Siempre hay uno que gana y uno que pierde. -¿Ese tema puede generar un conflicto también en el Senado? -Hay que distinguir entre lo que se dice, lo que se negocia y lo que es la ley en sí. La ley de AGN es taxativa. Antes, cuando el país era bipartidista, eran dos cargos para la primera mayoría y uno para la segunda. Cuando el país dejó de ser bipartidista, se pasó a dar un cargo para cada uno de los tres bloques más importantes. Entonces, no es que uno le da un cargo al kirchnerismo..., es lo que la ley dice que hay que hacer porque es el otro bloque mayoritario, además de La Libertad Avanza. Y el tercero es el radicalismo, que tiene 10 senadores. Ese orden es el que hay que respetar. El 24 de enero el Senado tiene una sesión especial, en la que se eligen las nuevas autoridades. Seguramente lo vamos a votar ahí. Naturalmente, el tercer lugar tiene que ser de la UCR. Es lo que corresponde. -¿Dónde se ve de cara a 2027? Consolidada para competir por la jefatura de Gobierno después de la elección que hizo? -En primer lugar, yo creo que la la elección fue del proyecto entero. Yo le aporto, digamos, una experiencia en la ciudad de Buenos Aires, un conocimiento. Pero creo que fue del proyecto porque se dio en todo el país y eso también es importante. En muchas provincias que nos daban por perdido, ganamos. Así que fue del proyecto, fue del Presidente, y fue, por supuesto, de cada uno de los candidatos que encabezamos la boleta. -¿Entonces? -Es que yo veo la política más desde una perspectiva de qué necesita el país en los próximos años. Por ejemplo. Se hace un enorme esfuerzo para bajar impuestos a a nivel nacional. Y de golpe, vos bajás impuestos y viene una provincia y te los sube. Entonces, ¿cuál es la tarea que vamos a tener que hacer en los próximos dos años, cuando venga la reelección? Alinearse total y absolutamente a esa baja de costos. Eso lo tiene que hacer gente que tenga en claro qué hay que hacer en cada provincia. Si yo miro el país, digo, el 80% del PBI lo concentran Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Provincia y Ciudad. En esos cinco lugares tiene que haber gente que haga lo mismo que se está haciendo a nivel nacional. Ese tiene que ser el objetivo. -Parece estar respondiendo más una compañera de fórmula de Milei en 2027 que una candidata porteña... -No, no, no, yo no quiero hablar de nombres. Sí quiero hablar de ideas. No me estoy poniendo en ningún lugar, ni soy candidata a nada. Acabo de asumir como senadora. De lo que hablo es de qué necesita el país. ¿Quiénes van a ser los actores en ese juego? Los que mejor estén en condiciones de cumplir ese objetivo. -Muchos creen que el kirchnerismo va camino a su desaparición. ¿Usted qué piensa? -Hay que ser humilde, nunca hay que decir que el otro está muerto hasta que le ganes muchas elecciones. Sin dudas, el único proyecto existente fuera del proyecto liberal que está hoy en el gobierno, es el proyecto del kirchnerismo. No hay otro. Si los gobernadores te hacen una cooperativa, eso no es un proyecto. Provincias Unidas no terminó haciendo una buena elección. Entonces lo que queda es nuestro proyecto y el proyecto kirchnerista, que resiste en determinadas provincias, que tiene gobernadores, intendentes, diputados y senadores. Tenemos que estar atentos porque el populismo es siempre un fantasma que está latente. Hay que hacer las cosas bien, de tal manera de que la gente no quiera volver para atrás. Sobre AFA: "¿A dónde va el dinero? Esa es la Argentina que nosotros queremos combatir" Aun estando afuera de la función ejecutiva, Patricia Bullrich sigue siendo una de las principales voces del Gobierno. Y habla de un tema de actualidad, como los escándalos de presunta corrupción que sacuden a la AFA y que tienen a dos dirigentes en la mira: Claudio Tapia y Pablo Toviggino. "Acá define la Justicia, pero para nosotros "el que las hace, las paga", se aplica a todo", dice Bullrich, que el mes pasado denunció a Tapia y Toviggino ante la Conmebol, diferenciándolos de la AFA y en línea con la intención del Gobierno de no intervenir en la conducción del fútbol en un año mundialista. "Los gobiernos, en organizaciones de este tipo, no se tienen que meter más allá del trabajo que hacen aquellas instituciones que tienen responsabilidad, como DGI o ARCA, que tienen que ver si se cumple con el pago de los impuestos o si se depositaron las cargas sociales. Nosotros, desde el Gobierno y el Congreso, no juzgamos. Ejecutamos y legislamos", es su clara postura. Aunque también manifiesta su postura personal, sobre todo frente a las acusaciones de corrupción que involucran a los dirigentes. "Yo lo que veo es algo que salta... un tema sobre el que uno lee y ve. El nivel de dinero, de lujo... Uno piensa qué pasaría si esa plata, que depende de una organización sin fines de lucro, fuera para la gente, para que los pibes aprendan fútbol, para tener las mejores escuelas de fútbol del mundo", sostiene". Se pregunta, y reflexiona: "¿Por qué ese dinero no va ahí, a dónde va? Esa es la Argentina que nosotros queremos combatir. Es dinero que debería ir a la mejora del ser humano, de las empresas, no al patrimonialismo individual". Itinerario Patricia Bullrich es senadora nacional y jefa de bloque por La Libertad Avanza, por la ciudad de Buenos Aires y con mandato hasta 2031. Se impuso en las últimas elecciones porteñas, el año pasado, con más del 50% de los votos. Desde el 10 de diciembre de 2023 y hasta el 10 de diciembre de 2025 fue ministra de Seguridad de la Nación, mismo cargo que había desempeñado de 2015 a 2019. En las últimas elecciones presidenciales, de 2023, fue candidata a presidenta por Juntos por el Cambio: sacó un 23,8% y quedó tercera. Previamente, en diferentes períodos, fue diputada nacional, de 1993 a 1997, y de 2007 a 2015. Además, en el gobierno de la Alianza, fue ministra de Trabajo y de Seguridad Social, entre el 2000 y 2001. También fue presidenta del PRO, de 2020 a 2024. Es politóloga y tiene 69 años. Al toque Un desafío: Que las generaciones que vienen vivan en una Argentina mucho más potente, rica, y con más posibilidades. Un proyecto: Que se consolide esta Argentina razonable, estable, previsible y sin inflación. Un sueño: Que mi familia esté bien y poder ver crecer a mis nietos. Un prócer: Juan Bautista Alberdi. Un líder: Winston Churchill. Un libro: Team of Rivals, de Doris Kearns Goodwin. Una película: La Delgada Línea Roja. Una serie: Homeland. Una comida: Asado. Una bebida: Vino tinto, aunque me carguen. Una sociedad que admire: La irlandesa. Un placer: Jugar al tenis con amigas. Un recuerdo de la infancia: Pasar tres meses en el campo, con mi madre, mis hermanos y mis primos. 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