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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 04/01/2026 02:13
Desde su irrupción en la gran pantalla en los 60, el estilo sensual y relajado de la leyenda inspiró desde zapatitos hasta tops marineros, sÃmbolos de la mujer francesa desinhibida A lo largo de dos décadas de enorme visibilidad mediática, Brigitte Bardot se convirtió en una referencia estética global que trascendió el cine. Su imagen pública, asociada a una sensualidad natural y a una actitud despreocupada hacia la moda, redefinió el ideal francés de estilo durante los años cincuenta y sesenta. Bardot aportó una combinación poco habitual para la época: piezas austeras, prendas de inspiración infantil o doméstica, elementos provenientes del ballet y del universo marinero, y una forma de vestir que exaltaba la espontaneidad. Gran parte de su legado se construyó a partir de elecciones personales que, amplificadas por el cine y la prensa internacional, terminaron instalándose como tendencias de alcance masivo. Este recorrido recupera algunos de los aportes más notorios que dejaron una huella perdurable en la moda contemporánea y que continúan siendo citados por diseñadores, casas de lujo y firmas comerciales. Antes de dedicarse plenamente al cine, Bardot se formó como bailarina clásica. Esa formación influyó en su vestuario cotidiano y en la elección de calzado. En 1956 solicitó a la casa Repetto unas zapatillas que conservaran la flexibilidad de las de danza pero fueran aptas para la calle. El resultado fueron las bailarinas llamadas Cendrillon, diseñadas por Rose Repetto, que Bardot llevó en la pelÃcula Et Dieu créa la femme (1956), dirigida por Roger Vadim. La imagen pública de Bardot redefinió el ideal francés de estilo durante los años 50 y 60 El modelo, inicialmente producido en cuero blando y presentado en rojo carmÃn, se transformó en una pieza emblemática y pasó a integrar la colección permanente de la marca. Su popularidad creció durante las décadas siguientes, y hoy Repetto sigue comercializando la lÃnea inspirada en aquella creación original. Bardot solÃa combinar estas bailarinas con faldas amplias a la altura de la pantorrilla o con pantalones ajustados, una silueta que contribuyó a fijar el imaginario de la francesa chic asociada a Saint-Tropez. El vestido que Bardot eligió para casarse en 1959 con el actor Jacques Charrier se convirtió en un hito inesperado de la moda nupcial. Se trataba de un diseño en vichy rosa, creado por el modisto francés Jacques Esterel, con mangas tres cuartos y bordados ingleses. La elección fue llamativa para la época, cuando el blanco era prácticamente obligatorio en los casamientos civiles y religiosos. Su estilofusionó frescura, audacia y simplicidad, creando un nuevo ideal de feminidad moderna Hasta entonces, el estampado vichy se asociaba en Francia a usos domésticos, como mantelerÃa o textiles de cocina. La aparición de Bardot con esa prenda en un acontecimiento tan fotografiado provocó un aumento inmediato de la demanda. La prensa francesa de fines de los años cincuenta registró la expansión del estampado en vestidos veraniegos y prendas juveniles. Con el tiempo, ese guiño a la estética pastoral del siglo XVIII siguió reinterpretándose. En 2010, la casa Lancel lanzó una lÃnea de bolsos denominada BB, que incluÃa piezas forradas en vichy rosa como homenaje directo a aquel vestido que marcó una inflexión en la moda popular. La camiseta marinera, originalmente parte del uniforme de la Armada francesa, habÃa sido incorporada a la moda femenina por Coco Chanel en la década de 1910. Sin embargo, su difusión masiva en el público internacional se consolidó en los años sesenta gracias a la imagen de Bardot. En varias de sus apariciones públicas y sesiones fotográficas, la actriz lució la prenda tanto ceñida al cuerpo como en versiones más amplias. Una de las escenas más recordadas es la de la pelÃcula Le Mépris (1963), de Jean-Luc Godard, donde Bardot aparece con una marinera combinada con una cinta ancha en el cabello. La fuerza icónica de esa imagen terminó por asociar de manera definitiva la camiseta rayada con el estilo francés relajado. Desde entonces, la marinera se transformó en una prenda recurrente en las colecciones de firmas europeas y en el vestuario cotidiano, manteniendo su estatus de sÃmbolo de sencillez y elegancia. El denominado escote Bardot, caracterizado por dejar los hombros al aire y exponer la parte superior del busto, tomó su nombre de la actriz a partir de la frecuencia con que lo utilizaba en los años cincuenta y sesenta. Bardot lo adoptó en vestidos veraniegos, blusas y prendas de noche, y la prensa internacional de moda comenzó a asociarlo directamente con su figura. El corte se convirtió en un recurso habitual de diseñadores franceses e italianos de la época, y reapareció en sucesivos ciclos de la moda. Su permanencia en los catálogos actuales se debe, en buena medida, a esa consolidación temprana como sÃmbolo de una sensualidad no estridente y fácilmente adaptable a distintas siluetas. Hacia finales de los años sesenta, Bardot incorporó elementos del estilo western, entonces en auge en Europa. Uno de los atuendos más recordados fue un microvestido de cuero con botas altas hasta los muslos diseñadas por Roger Vivier, utilizado en sesiones fotográficas de la época. Esa estética combinaba referencias del cine del Lejano Oeste con una impronta moderna y urbana. Con su mezcla de desenfado y elegancia, BB impuso un estilo propio que marcó generaciones En los años setenta, Bardot se acercó al estilo propuesto por Roberto Cavalli, que experimentaba con mezclas de cuero, denim y estampados animales. La actriz llevó varias de estas piezas en apariciones públicas, consolidando un giro hacia una moda más audaz y asociada al clima cultural de la década. El peinado de Bardot, con volumen en la parte superior y mechones sueltos que daban un aspecto espontáneo, se convirtió en una de las señas estéticas de la década de 1960. La imagen se difundió a través de numerosas fotografÃas realizadas por Helmut Newton, Sam Lévin y otros fotógrafos que trabajaron con la actriz. En materia de maquillaje, Bardot popularizó un estilo de ojos ahumados suaves combinados con delineado ascendente, que generaba la apariencia de mirada felina. Este tipo de maquillaje, frecuente en sus pelÃculas y sesiones de moda, fue imitado en editoriales europeas y terminó instalándose como un clásico de la estética retro de los años sesenta. Las bailarinas creadas a pedido llevaron el calzado de danza a la vida cotidiana. Su aparición en Y Dios creó a la mujer las convirtió en un clásico Su casamiento con un vestido de vichy rosa rompió con la tradición del blanco. Una prenda asociada a los textiles domésticos pasó a ser tendencia internacional Con El desprecio, Bardot popularizó la camiseta marinera, transformándola en un emblema del chic francés Minivestidos de cuero, botas altas y una estética inspirada en el western definieron su estilo a fines de los sesenta. Una mezcla de rebeldÃa, sensualidad y modernidad que dejó huella en la moda ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscrÃbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El DÃa de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El DÃa SA - Todos los derechos reservados. 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