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» La Nacion
Fecha: 04/01/2026 01:37
Mariano Narodowski Dicen que la Ley de Libertad Educativa de Milei va contra el modelo de Sarmiento: es mentira El gobierno de Javier Milei avanza con un proyecto de Ley de Libertad Educativa. Madres y padres, ¿cogobierno de las escuelas? ¿Giro copernicano? El especialista en Educación hizo su análisis El modelo educativo del 93 en adelante, que es el actual, hizo pelota a las escuela. No es que no hay Estado; hay Estado, pero actúa de esa manera. Un modelo de mayor descentralización plantea un Estado realmente presente, asegura. Fracasó un modelo centralista y jerárquico que en otros países funciona, dice. Los países de América Latina nos alcanzaron en inclusión y nos superaron en aprendizaje, resumen. Esta ley es un giro copernicano en educación, afirma. El proyecto de Ley de Libertad Educativa del Gobierno cambia el eje de la decisión educativa: pasa de las administraciones provinciales y nacional a las escuelas, explica. No estoy de acuerdo con que los padres cogobiernen las escuelas, dice. Las decisiones escolares las deberían tomar los directivos, subraya. Es una locura que en la Argentina esté prohibida la divulgación de resultados educativos por escuela. A cualquier papá le interesa el dato comparado de las escuelas, sostiene y sigue: El problema es cómo se informa. Hay que seguir el modelo de Lula. Es el mejor, recalca. Estoy completamente de acuerdo con el examen final de la enseñanza secundaria, el ENES. Es a la brasileña. No sé si Milei sabe que tiene tanta coincidencia con Lula en lo educativo, señala. Hay que darle una oportunidad a un sistema de vouchers a la sueca. Son igualitarios y con mucha presencia estatal para acompañar a las escuelas, subraya. La escuelas privadas tienen margen mayor para armar equipos docentes, compara. La ley nueva permite que las escuelas estatales armen sus equipos directivos, agrega. Hoy las escuelas estatales no pueden tomar las mejores decisiones pedagógicas, sostiene. En un sistema donde la escuela decide, hay mayor responsabilidad por los resultados, concluye. El respetado especialista en educación, Mariano Narodowski, estuvo en La Repregunta. Narodowski es director del Área de Educación de la Universidad Di Tella. Es doctor en Educación por la Universidad Estatal de Campinas, Brasil. Es autor de Futuro sin escuelas y El colapso de la educación, entre otros títulos clave sobre educación. El gobierno de Javier Milei avanza con un proyecto de Ley de Libertad Educativa. ¿La libertad es el problema educativo argentino? De la inclusión kirchnerista a la libertad mileísta. Escuelas públicas y libre contratación de docentes. Examen final de secundario, ¿para qué? Modelo sarmientino y la escuela como centro del sistema. Resultados educativos por escuela, ¿lo que corresponde? El Estado y el financiamiento. Madres y padres, ¿cogobierno de las escuelas? ¿Giro copernicano? Narodowski hizo su análisis. Aquí, la entrevista completa. Ley de Libertad Educativa de Milei. ¿De la inclusión kirchnerista al libertad mileísta? -Gobierno libertario con premisas libertarias que quiere llevar la libertad al mercado y otras discusiones de la vida social argentina: con esa misma matriz conceptual está pensando la educación. A principios de diciembre se presentó el proyecto de Ley de Libertad Educativa. Más allá de la letra chica del proyecto, el marco conceptual se enfoca en la libertad y contrasta con el foco en la inclusión que fue central en el debate en las últimas décadas desde 2000, sobre todo desde la llegada del kirchnerismo al poder. ¿Cómo ve usted esta nueva matriz conceptual? -Me parece que es un giro copernicano en el sistema educativo. No es un juicio de valor. -¿Ni a favor ni en contra? -Es un cambio del eje de la decisión. Desde 1993, con la Ley Federal de Educación, tenemos un modelo que organiza una determinada manera del sistema educativo. Antes, el sistema era mucho más desordenado y fragmentado. Había influencia nacional, provincial y municipal. A partir del 93, hay un cambio que se continúa en la Ley de Educación Nacional y sigue hasta nuestros días. Básicamente, los gobiernos provinciales y el gobierno nacional toman las decisiones sobre el sistema educativo. En ese marco, las escuelas son terminales de esas administraciones. Esas administraciones aprietan el botón y se supone que da resultado. La realidad es que tenemos un sistema colapsado en el que se aprieta el botón, pero abajo están los cables pelados. El sistema es completamente anómico y hay enormes problemas de aprendizaje. Mencionaste la inclusión: es cierto, en la Argentina, la inclusión creció un poco, sobre todo en los 2000. ¿Por qué un poco? Porque la Argentina ya era un país inclusivo en materia educativa. Con los años, el resto de los países de Latinoamérica nos alcanzó en materia de inclusión. Y ya no somos el país inclusivo por antonomasia y, además, nos superaron en aprendizajes. Es una locura que en la Argentina esté prohibida la divulgación de resultados educativos por escuela. A cualquier papá le interesa el dato comparado de las escuelas -La noción de inclusión que plantea tiene que ver con la cantidad de chicos que están efectivamente en la escuela. -Sí, acceso y permanencia. -No estamos hablando de la calidad de los aprendizajes que se llevan de la escuela. La Ley de Educación Nacional de 2006, a la que usted se refirió recién, fue clave porque estableció la obligatoriedad secundaria hasta el último año. -Eso es otro tema: que la ley determine la obligatoriedad no quiere decir mucho. -Pero creó incentivos y la matrícula creció. -Lo mismo que en los 90: el crecimiento de la tasa de escolarización del secundario fue muy importante. Pero las decisiones más importantes, quién decide qué se enseña, cómo se enseña y para qué se enseña dependen todavía de esas administraciones provinciales. Lo que hace el proyecto de ley del Gobierno es cambiar el eje de la decisión: pasa de las administraciones provinciales y nacional a las escuelas. Con este proyecto, la función del Estado es generar algunos contenidos mínimos o básicos, que no son pocos; son el 70 por ciento: 50 por ciento para el país y 20 por ciento para la provincia y el 30 por ciento lo determinan las escuelas. Además, las escuelas van a tener la capacidad de contratar docentes y directivos. Hasta ahora los contrata el Estado. Van a tener su propio calendario escolar bajo ciertos preceptos. Hasta ahora, eso también lo hace el Estado. El enfoque de los métodos también está a cargo, hasta ahora, del Estado. Un montón de cuestiones que hasta ahora estaban a cargo del Estado, en el nuevo proyecto, están a cargo de las instituciones escolares. La función del Estado es financiar adecuadamente, lo cual está muy claro en el proyecto, y acompañar con asesoramiento y capacitación según lo que las escuelas necesitan. Ese es el cambio. Escuelas y autonomía. ¿Hay buenos directores de escuela para la libertad escolar? -El tema central es cuál es el rol del Estado y cuál es el peso de la autonomía de las escuelas. Usted plantea que fracasó esa ficción de un Estado provincial y nacional con capacidad de comunicar grandes políticas para que se implementen en las escuelas. En la teoría, estaba claro, pero no se dio en la realidad. La crisis educativa en la Argentina está clarísima. Desde 2000, la calidad de la educación argentina ha bajado notoriamente comparado con países de la región. Ahora, si la formación docente y de los directivos sigue siendo un problema, ¿por qué pensar que las escuelas están en condiciones de asumir una autonomía con tanto alcance, es decir, que incluye decidir el horario escolar, un porcentaje importante de lo que se va a enseñar, además de la metodología con la que se va a enseñar? -Te cambio la pregunta: ¿quién dice que las administraciones de las provincias tienen capacidad para hacer eso? De hecho, no la tienen. -Coincido con el análisis crítico del sistema tal como lo conocemos hasta ahora. Mi pregunta es si las escuelas y los directivos actuales están en condiciones de asumir tamaño grado de autonomía. -La respuesta a esa pregunta se da en el contexto en el que estamos: fracasó un modelo centralista y jerárquico que en otros países funciona. En general, en países más autoritarios como China, Singapur y Vietnam, y en algunos países de tradición centralista como Francia. En la mayoría de los países desarrollados, incluso en muchos países de América Latina esa estructura está hiper descentralizada, caso Suecia o caso Chile, o medianamente descentralizada, caso Brasil o caso Colombia. En la Argentina, ese modelo fracasó. Entonces intentemos con la otra parte de la biblioteca. Una parte dice que el sistema funciona centralizadamente: a nosotros no nos funcionó. Probemos con la otra parte de la biblioteca. ¿Qué dice? Que es cierto que en un inicio las instituciones escolares no van a resolver estos problemas. No es que la dinámica sea del tipo: el lunes arranco la dieta y el gimnasio y arrancó la autonomía escolar. Pero en un proceso en el que el Estado acompaña, algo que plantea el proyecto, esas instituciones van a dar mejores resultados. ¿Por qué? Porque tienen la necesidad de adaptarse a la situación en la que están, porque tienen incentivos para hacerlo. Si el Estado lo decide todo y no hay responsabilidad por los resultados ni de la jerarquía administrativa, ni de los directivos y los docentes, es obvio que da lo mismo hacer las cosas bien que hacer las cosas mal.En un sistema en donde es la institución escolar la que decide, hay un nivel mayor de compromiso y responsabilidad por los resultados, sobre todo teniendo en cuenta la relación con la familia, con los docentes, con los directivos y con el propio Estado, que también tiene una función evaluadora muy importante. El punto que señalás es un problema, pero es un problema que se puede resolver. Ese mismo problema de las administraciones provinciales no se ha podido resolver. Una de mis críticas a los ministros nacionales con los que tuve algún vínculo, que fueron la mayoría, es que siempre hay un plan para fortalecer las burocracias provinciales, así lo llaman, en materia educativa. Incluso tienen fondos de los organismos internacionales de crédito para eso. Y nunca funcionó. ¿Por qué? Por cómo se organiza la administración provincial. Es decir, la mitad de la biblioteca falló. Probemos con la nueva biblioteca. No va a ser de un día para el otro, pero tiene más chance que el modelo actual que es poco productivo discutir lo nuevo sin entender lo anterior. -Tenemos claro lo anterior y coincidimos en ese punto de vista sobre la improductividad de todas las correcciones que se han hecho a ese sistema a lo largo de cuarenta años, o veinte años. -Por lo menos, treinta años, a partir de la Ley Federal de Educación. Del Estado centralista a la escuela libre. ¿Se necesita más o menos Estado? -Hay una crítica a este proyecto de ley que dice: no es que se necesita menos Estado, sino un rol muy presente del Estado acompañando. ¿Coincide? ¿El Estado no desaparece en este esquema, sino que cambia su función? -Desde que existe el Estado, más o menos desde hace 10 mil años, el Estado nunca se retiró. No existe el retiro del Estado. Lo que hay es una reconversión del Estado. La pregunta es qué tipo de Estado queremos. Estoy completamente de acuerdo con el examen final de la enseñanza secundaria, el ENES. Es a la brasileña. No sé si Milei sabe que tiene tanta coincidencia con Lula en lo educativo -¿Qué estado educativo queremos? -¿Qué Estado en general y particularmente para la educación? El Estado del antiguo régimen, que todavía es el actual régimen, es un Estado que no queremos porque es el Estado que nos llevó a la situación en la que estamos.Cuando se dice que falta Estado, en realidad hay Estado, pero es un Estado que hace políticas que no dan resultados. Ahora lo que cambia es la forma de organizar el Estado. El Estado ya no tiene el eje de la decisión, sino que lo comparte con las instituciones escolares, que pasan a tener una centralidad mucho mayor. Pero en los dos casos hay Estado. -Cuando Cavallo entregó la responsabilidad del sistema educativo a las provincias, con un Estado nacional que definía contenidos básicos y la política de evaluación, la hipótesis fue la misma: más allá del financiamiento, porque también fue una manera de delegar el financiamiento educativo a las provincias, la hipótesis era que, dado que las provincias están más cerca de los problemas educativos, de las escuelas, de sus territorios, iban a poder solucionar mejor los problemas educativos. En este proyecto del Gobierno, la hipótesis es la misma: las escuelas están más cerca del problema educativo, entonces, van a tener posibilidad de solucionarlo mejor. -No es esa la hipótesis. Vamos por partes. -Lo planteo porque lo otro tampoco funcionó: esa especie de mamushkas, cada una más cerca del corazón del problema, no lo solucionó. -Entiendo, pero me parece que no es la mejor comparación. Que la educación, la escuela, los sistemas educativos dependen de las provincias está en la Constitución Nacional de 1853. No es neoliberalismo, no es Menem, no es Cavallo. Fue así entre 1853 y 1905, cuando se promulgó una ley nacional que permitía la creación de escuelas nacionales en las provincias. -La ley Láinez. -Sí, la Ley Láinez. Mientras tanto, entre 1853 y 1905, las provincias -Pero era otra época de la historia del Estado argentino y del peso de ese Estado. -Pero la Constitución sigue diciendo lo mismo. Es más, crearon el Ministerio de Educación Nacional, que se llamaba Ministerio de Instrucción Pública, Culto y Justicia, en 1857, en la primera Ley del Ministerio. El Ministerio de Educación Nacional no era para las escuelas de la provincia sino para las escuelas de la Capital Federal y de los territorios nacionales, que en esa época representaban más de la mitad del territorio nacional. Ése es el modelo argentino. -El espíritu del modelo argentino. -El espíritu y la letra del modelo argentino, nos guste o no. Le echaron la culpa al neoliberalismo, a la dictadura. Es cierto que la transferencia a las provincias se hizo porque en ese momento Cavallo decía que las provincias tenían más recursos. Para que no los malgastaran, les tiró por la cabeza el sistema escolar. El motivo por el cual se produjo esa transferencia no fue educativo; fue estrictamente financiero. Y lo que pasó fue que las administraciones provinciales repitieron el mismo esquema. Lo único que cambió fue el color del recibo de sueldo; no cambió absolutamente nada más. -El sistema educativo pasó a funcionar como mini Estados nacionales en territorios provinciales. -Sí. Ejemplo, el Estatuto del Docente es de 1957, de una dictadura militar, lo que es extraño, se fue transformando a nivel nacional. Cuando la educación pasa a las provincias, las provincias tienen el mismo Estatuto del Docente, con distintas palabras o enfoques, algunos más, otros menos, pero es exactamente lo mismo. En realidad, la educación está en las administraciones provinciales, como dice la Constitución Nacional, pero con un sistema jerárquico -Jerárquico y centralista. -Sí. No cambió nada. Afirmar quela provincialización de la educación acercó más la gestión a las escuelas, aunque no fue el argumento, pero podría haber sido una hipótesis de reforma educativa,no es acertado porque no sucedió en absoluto. Por eso no es la mejor comparación porque ahora, en este proyecto de ley, ya está brutalmente cerca de la decisión de la escuela. Ya no es una hipótesis. -La premisa es otra. -Sí, cambió el supuesto. Maestros y profesores. ¿Las escuelas podrán contratarlos y despedirlos con mayor libertad? -Autonomía escolar quiere decir libertad. Por ejemplo, como las escuelas privadas, los directores de escuelas públicas van a poder contratar y despedir docentes en función de estándares y de criterios muy vinculados con el nivel de aprendizaje de los estudiantes. Hoy, para poder despedir docentes, hay trabas burocráticas y legales que lo vuelven imposible. ¿Con qué argumento los docentes aceptarían una propuesta como ésta que les da un marco mucho más inestable en términos de su contratación? -Vamos por partes. Primero, ¿cómo se eligen los docentes hoy en las escuelas privadas? Está descentralizado; cada escuela decide. No es menor porque en la Argentina el 35 por ciento de las escuelas son privadas. No estamos hablando acá de un 5 por ciento residual, sino que el sistema escolar ya funciona así. -¿Es 35 por ciento de la matrícula, pero de las escuelas también? -De la matrícula o de las escuelas, depende del caso. Pero de todas maneras sería de los docentes, depende si es primaria, secundaria o nivel inicial, pero estamos en esas cifras aproximadamente. Eso ya funciona en la Argentina, pero funciona para los que pueden pagar; no funciona para todos. ¿Está bien que las escuelas estatales no tengan ese sistema? Está mal. ¿Por qué una escuela privada va a tener un margen de maniobra mayor para armar un equipo docente que una escuela estatal? Porque pagan; el otro es gratis; lo paga el gobierno. Si partimos de la base de que está bien que un director de escuela pueda armar su equipo docente, está bien que lo hagan las escuelas privadas, pero también las escuelas estatales. ¿Cómo es hoy? Los que hablan mal de la palabra mérito defienden el sistema de selección docente estatal que es totalmente meritocrático, aunque es un sistema de mérito cuestionable porque son los puntitos de los cursos docentes. Pero finalmente, eso forma una lista de mérito. El primer docente de la lista elige una escuela en lugar de que la escuela elija al docente. -El docente es el que elige dónde presentarse como candidato. -Te digo mi experiencia personal de hace cuarenta años. Fui con la papeleta a la Escuela 14 del 21; me abrió la puerta la señorita Eleonora, que era la directora: pase, pongase por ahí. Es absurdo; ni una entrevista. Por ahí el docente no sirve para esa escuela. Y la consecuencia es que muchas veces los docentes ganan el concurso, van a una escuela porque es la que pueden ganar y rápidamente se van a otra escuela. El Estatuto del Docente lo permite: no lo hacen clandestinamente; lo alienta el propio gobierno: es meritocrático, pero, por abajo, podés cambiarte de escuela. Por eso hay alta rotación de docentes y de directivos. El nuevo sistema que propone el proyecto de ley es que las escuelas estatales también tengan la capacidad para armar equipos directivos como la tienen las escuelas privadas. ¿En qué estarían mejor los docentes? ¿En qué estarían de acuerdo? Muchos van a estar muy de acuerdo porque les va a permitir desarrollar su profesión de manera más interesante. Por ejemplo, al estar comprometidos con los resultados, les va a dar más sentido a ir a trabajar que a no ir a trabajar. -Otros incentivos. -Sí, otros incentivos a otros. A otros docentes, evidentemente, no. En esos casos, van a defender el aumento de sueldo por antigüedad: porque el aumento de sueldo no es el de la paritaria de Baradel; el aumento de sueldo lo da la antigüedad, que es la peor manera de aumentar un salario. Escuelas privadas. ¿Modelos de calidad o no tanto? -Una de las premisas implícitas en esta conversación es que la escuela privada está haciendo un mejor trabajo que la escuela pública. Usted compara la autonomía de las escuelas privadas como una ventaja. Está asumiendo que los resultados son mejores, pero sabemos que las escuelas privadas argentinas, aunque tienen mejores resultados en las pruebas PISA o en las pruebas Aprender, esos resultados no tienen necesariamente que ver con lo que se hace dentro de la escuela, sino con el tipo de alumnos que tienen, alumnos de clases medias hacia arriba. En cambio, las escuelas públicas se quedan con los chicos más pobres, con menos capital cultural, con más problemas en la casa. La escuela privada argentina no es competitiva en relación a la escuela pública chilena, por ejemplo: le va peor en todas las evaluaciones. ¿Por qué tomar como modelo la autonomía de la escuela privada argentina? -Primero, es cierto que las escuelas privadas tienen un mayor rendimiento que, en gran medida, se explica por el nivel socioeconómico. Pero lo que estamos viendo en los últimos años es que cada vez se explica menos por el nivel socioeconómico y cada vez se explica más por otros factores muy difíciles de deslindar. Originalmente, un 75 por ciento de la diferencia entre pública y privada se explicaba por el nivel socioeconómico de los alumnos. Eso ya bajó a alrededor de 60 por ciento. -Es alto igual. -Sí, pero estamos viendo que la diferencia a favor de las escuelas privadas no es sólo el nivel socioeconómico de los alumnos. Por otro lado, es interesante ver que si a las escuelas estatales les va peor, no es sólo por el nivel socioeconómico de sus alumnos. También les va peor porque no pueden tomar las mejores decisiones pedagógicas para ese sector socioeconómico. Las va a beneficiar claramente porque si tienen más herramientas para poder establecer un plan educativo propio que dé cuenta de los mejores aprendizajes para sus alumnos reales, eso va a mejorar la educación. Por lo menos, no la va a empeorar. -Pienso en escuelas del conurbano. Las realidades edilicias, las aulas semi vacías en el secundario -Porque se fueron a escuelas privadas. -O porque se fueron del sistema. A partir de tercer año se pierden alumnos. -Se van poco. Hay muy poco abandono, esto de que todos pasan. Bajó el abandono. -Pienso en ese tipo de escuelas con población súper vulnerable en contextos de enorme vulnerabilidad. La autonomía escolar, con un Estado que era ineficiente antes y va a seguir siéndolo, ¿va a quedar abandonada y aislada? -Ya está abandonada. El modelo educativo del 93 en adelante ya la hizo pelota. Ése es el punto de partida: el modelo anterior, que es el actual, las hizo pelota; ya están abandonadas. No es que no haya Estado. Hay Estado, pero es el Estado que actúa de esa manera. Un modelo de mayor descentralización plantea un Estado realmente presente. ¿Cómo? No diciendo te voy a garantizar un derecho y no garantizándolo y destruyendo la vulnerabilidad socioeconómica de los más pobres, sino acompañando y financiando de la manera correcta. Ése es el modelo que se estaría proponiendo ahora. Esa es la mitad de la biblioteca. Escuela libertaria. ¿Quién paga? Financiamiento, Estado y la vaca sagrada del 6 por ciento. -¿Qué es financiar de la manera correcta? -Seguir el modelo sarmientino. Dicen que este proyecto de ley va en contra del modelo sarmientino: es mentira. Sarmiento proponía que los consejos escolares por distrito locales presentaran un presupuesto al Director General, al Ministro. Si es aceptado, le mandan la plata a la escuela. El Consejo Escolar y las escuelas lo gastan como mejor les parece. Ése es el modelo de financiamiento adecuado. Ahora, si la crítica es que en un modelo nuevo el Estado no va a garantizar el financiamiento, bueno, tampoco lo garantizaba antes. Vamos a demostrar que las dos bibliotecas funcionan mal en la Argentina. -En el proyecto de ley y en el presupuesto presentado en el Congreso, el Gobierno se metió con una especie de vaca sagrada del sistema educativo argentino, el 6 por ciento del PBI como la meta a cumplir en términos de financiamiento educativo. Hubo mucha queja en torno a eso. ¿Cómo lo piensa usted? -Es el típico discurso de ampliación de derechos que, finalmente, nunca sucedió. Cuando surgió esa ley, que se aprobó por unanimidad en el Congreso Nacional, sólo Juan Llach y yo nos opusimos, y quizás alguien más. -Se cumplió sólo un año. -Primero, dijimos que no se iba a cumplir. Se cumplió sólo un año. Además hay otro motivo más técnico de incumplimiento que tienen que ver con la lógica pro cíclica. Y otro punto: mirando los datos, Alejandro Morduchowicz demostró que la norma no tiene nada que ver con el crecimiento del gasto en educación. Cuando yo estaba en Argentina por la Educación, junto a Víctor Volman y Martín Nistal, publicamos un artículo donde mostramos que llegado 2021 la deuda era de 26 mil millones de dólares: es el monto que el Estado argentino, porque pasaron varios gobiernos, tendría que haber gastado o invertido en educación y no invirtió. Lo que hace el Gobierno, nos guste o no, y es típico de Javier Milei, es sincerar las cosas: vamos chicos, esto no funcionaba, lo sacamos. La verdad, es batalla cultural porque lo habrían dejado y no habría pasado nada, como no pasó nada antes. Ahí hay un punto de batalla cultural: el Gobierno quiere mostrar que esa lógica de ampliación de derechos era evidentemente falsa. Padres y madres. ¿Llega el cogobierno de las escuelas? -Quiero ir al último capítulo de nuestra entrevista: en el proyecto de ley, se destaca muchísimo el rol de las familias como nunca antes en una ley de educación nacional, en las que el Estado era casi un fetiche, muy centralista, muy jerárquico. ¿El hecho de que las familias tengan mayor involucramiento yse le dé la decisión de la política educativa a la familia y no al Estado, puede producir una fragmentación muy extrema? -¿Vos me estás preguntando si hay más fragmentación que ahora? -Sí, por supuesto: hoy segregación socioeconómica en el sistema educativo. -Empecemos siempre por ahí. El nivel de segregación estatal versus privada en la Argentina es el más alto de América Latina. Lo sabemos desde 2014, desde que actualizamos los datos. Incluso en términos de segregación urbana, las escuelas estatales y privadas argentinas están más segregadas que las ciudades en las que están. Tenemos un problema enorme con eso. ¿Qué va a pasar con la cuestión de las familias? No estoy de acuerdo con un Consejo de Padres que cogobierne las escuelas. Los papás y las mamás o el tutor encargado tomamos decisiones en base a que nuestros hijos van a estar tres años en el nivel inicial, o seis o siete en la primaria y después, la secundaria: en el mejor de los casos, serán quince años. Pero los proyectos escolares son de mucho más tiempo. Por ahí tomamos decisiones que serían inconsistentes a lo largo del tiempo. Esas decisiones las tienen que tomar los profesionales de la educación, es decir, los directivos. Por supuesto, con algún mecanismo para que las familias puedan entender y participar en la decisión, pero de ninguna manera decidir. Mi diferencia no es ideológica. Hay quienes plantean que las familias no saben todo eso es ideología. Las familias saben criar a sus hijos y si no lo saben no es por alguna cuestión que el Estado pueda resolver. De hecho, no lo resuelve. Mi punto está estrictamente vinculado con la organización política del sistema educativo. No estoy de acuerdo con que los padres cogobiernen las escuelas. Resultados educativos. ¿Llegó la hora de la liberación de datos de aprendizaje de cada escuela? -El proyecto de Ley de Libertad Educativa se mete con el artículo 97 de la Ley de Educación Nacional de 2006 que prohíbe la divulgación de los resultados de las evaluaciones, datos estadísticos de niveles de aprendizaje escuela por escuela. -Una barbaridad, una locura. -¿Se refiere al artículo 97, a la prohibición de la divulgación por escuela? -Sí. -¿Poder conocer los resultados por escuela aporta libertad a las familias? Me refiero a poder elegir la escuela a la que van a mandar a sus hijos de acuerdo con los resultados educativos de la escuela. -Primero, es un mecanismo de transparencia de los datos públicos. No hay que divulgar el resultado de los alumnos o de los profesores sino el de la escuela. ¿Por qué el funcionario del Ministerio de Educación, mis amigos del Ministerio, tienen la información, pero a mí no me dan el dato? Comparten los datos brutos, a veces te lo dan, pero no el dato comparado, que es lo que a cualquier papá le interesa en el momento de decidir sobre la educación de sus hijos. Las encuestas muestran que todos los papás estamos de acuerdo con la educación de nuestros hijos. ¿Por qué? Primero, andá a decir que mandás a tu hijo a una escuela que no está buena: eso es duro. Hay un problema de disonancia cognitiva. Segundo, porque no saben cómo son las demás escuelas: todos suponen, pero no saben cómo son. En el mundo, no se prohíbe la divulgación escuela por escuela. Hay gobiernos que deciden brindar la información y otros que no, pero no hay país que lo prohíba por ley, es decir, que el Estado no deje que la gente vea el nivel de puntaje de una escuela comparado con otras. Es como decir: vamos a la guerra con Chile, pero esconder los F16. -Desde una mirada progresista, la crítica es que alienta una competencia de mercado entre las escuelas y el modelo estigmatizado es el modelo de educación chilena. -El modelo de educación chilena tiene niveles de segregación socioeconómica un poco mayores, pero muy parecidos a nuestro sistema, que no tiene todo eso. -Y con mejor calidad educativa y mejores resultados, en el caso chileno. -Tiene mejor inclusión y mejores resultados. La pregunta es por qué el funcionario sí puede ver los datos y nosotros no, no siendo un tema crítico como una guerra. No es un secreto estadístico. En la provincia de Salta, un señor fue a la justicia federal para que le dieran los resultados. El Ministerio Nacional de aquella época, el Pro, apeló. -¿Porque por ley está obligado? -Creo que no y si fuera así, los abogados se las habrían ingeniado porque se dedican a eso. Al señor le fue mal en primera instancia, pero la Cámara le da la razón. Entonces el Ministerio del Pro apeló a la Corte. Eso está en la Corte desde hace seis años. -Todo para lograr conocer los resultados de las evaluaciones escuela por escuela. -¿A vos te parece que para conocer esos resultados hay que llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación? -En ese marco mental, parece funcionar la misma idea que está detrás de que conocer la pobreza estigmatiza: conocer los resultados por escuelas estigmatiza. Lo que sostenía el kirchnerismo y Kicillof. -De hecho, el artículo 97 menciona la palabra estigmatizar. En el debate público, se puede entender. ¿Pero en una ley? ¿Qué es estigmatizar desde el punto de vista jurídico? -Permite que los políticos se cubran las espaldas y no asuman sus responsabilidades. -Conocer los resultados es algo básico. Puede tener problemas: cómo se informan. Ahí sí hay un punto duro y hay distintos modelos según los países. Mi opinión es que hay que seguir el modelo de Lula: hay un índice de 1 a 5 que define el resultado de las escuelas. Y estoy hablando de Lula, bandera roja, estrella amarilla. Es el mejor modelo. A ese puntaje, lo corrigen por distintas variables, entre ellas, el nivel socioeconómico. Y ahí te podés llevar una sorpresa: va a haber escuelas estatales con un rendimiento mucho mayor que las escuelas privadas. Porque si bien es cierto que, en general, el sistema privado funciona mejor en términos de resultados, corregido por nivel socioeconómico, eso no quiere decir que la escuela estatal que está a la vuelta de una privada necesariamente tenga peores resultados. Nos vamos a llevar grandes sorpresas. Está bueno que los papás y mamás, que las familias que manden a sus hijos a las escuelas privadas más caras vean cómo es el resultado. Ese experimento se hizo una sola vez, justamente con Cavallo, en 1994. Quería sacar la exención del impuesto a las ganancias a las escuelas privadas porque quería plata.¿Qué hizo? Publicó el ranking de las pruebas Aprender por escuela privada. -En aquel momento eran las pruebas ONE. -Sí, las pruebas estandarizadas. Había escuelas privadas con un rendimiento muy malo. Vouchers. ¿Qué dice la Ley Milei? Examen final de secundaria, ¿para qué? -Publicar los resultados va a correr el velo; vamos a ver la realidad. -Eso es Milei, nos guste o no. Lo hace de una manera desproporcionada, agresiva, insultante, pero eso es lo que está haciendo el Gobierno. Y algo más: no hay vouchers en el proyecto de Ley de Libertad Educativa. Sigue habiendo principio de subsidiariedad. Eso continúa. -¿Qué quiere decir? -No sé si eso es bueno o malo. El voucher es un sistema por el cual el Estado le da la plata a la familia. La familia elige la escuela, entre otras cosas, teniendo en cuenta la información sobre los resultados. -El Estado financia la demanda y no la oferta. -En la nueva ley se sigue financiando la oferta tanto en las escuelas estatales como en las escuelas privadas. No hay vouchers. Dice: podrá haber vales. Pero el sistema como tal, en términos del principio de subsidiariedad, está estructurado en función de que el Estado se hace cargo del financiamiento de ambos a la oferta. Eso sigue la tradición del modelo que tenemos desde que Perón creó los subsidios a la escuela privada. -Una continuidad entre Perón y Milei en ese punto. -Sí. Todavía no te dije mi opinión. -Definió al proyecto de ley como cambio copernicano. ¿Lo decía en términos positivos? -El planteo general está muy bien. Después, hay núcleos que merecen ser matizados en algunos casos y en otros casos, reescritos. -Dígame dos puntos a revisar, por favor. -Uno es la cuestión de las familias y el rol del consejo. No estoy de acuerdo. Y otro es que habría que darle una oportunidad a un sistema de vouchers a la sueca. Suecia es el país más justo del mundo y tiene un sistema de vouchers. Son vouchers igualitarios, planos y con mucha presencia estatal para acompañar a las escuelas. No digo que haya que adoptarlo de un día para otro, pero hay que darle una oportunidad. Tal vez con el modo en que está redactado, se podrá... -Habilita la posibilidad. -Y una cosa muy importante con la que estoy completamente de acuerdo es el examen final de la enseñanza secundaria, el ENES. -Es voluntario. -Sí. Esa a la brasileña, el Lula de nuevo. No sé si Milei sabe que tiene tanta coincidencia con Lula en lo educativo. Es un examen final voluntario con dos características. Primero, crea una señal de que efectivamente el secundario sirvió para aprender cosas, algo que hasta ahora no sabemos. Podés presentarlo en tu LinkedIn. Podría funcionar como un mecanismo de selección en las universidades. -En Brasil existe porque ese examen es clave para entrar a las universidades. -En la Argentina, lamentablemente, las universidades estatales no tienen selección. Sí hay en el caso de algunas universidades privadas. Pero por lo menos para el mundo laboral, poder mostrar en tu LinkedIn y decir yo aprobé está muy bueno. Y segundo, que es lo más importante, es lo que pasó en Brasil: cuando las familias se enteran de que los chicos no aprobaban en el ENEM, iban a las escuelas a reclamarle a los docentes, y en las privadas reclamaban para qué me estás cobrando. -Un mecanismo de rendición de cuentas. -Un mecanismo interesante que muestra cómo las familias pueden participar en la autonomía escolar. -El examen es la foto de la educación que van a obtener después de cinco o seis años de escuela secundaria. -Sí, exacto.
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