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Parana » ER 24
Fecha: 04/01/2026 00:35
¿En qué puede perjudicar o beneficiar a la Argentina el conflicto VenezuelaEstados Unidos ante la captura de Nicolás Maduro y su esposa? La sola hipótesis de la captura de Nicolás Maduro y su esposa por una acción directa de Estados Unidos, por una operación internacional o por un quiebre interno del régimen venezolano no es un dato menor ni una fantasía de laboratorio geopolítico. Es un escenario extremo, pero posible en un contexto de endurecimiento de sanciones, acusaciones judiciales internacionales y una región cada vez más atravesada por la disputa entre potencias. Para la Argentina, un país históricamente sensible a los vaivenes externos, el impacto podría ser tan profundo como contradictorio: abrir oportunidades estratégicas, pero también exponer fragilidades estructurales. El primer impacto: diplomacia y alineamientos Argentina quedaría inmediatamente forzada a definir una posición clara. La tradicional ambigüedad diplomática oscilar entre la no injerencia, el respeto a los derechos humanos y los equilibrios ideológicos internos se volvería insostenible. Un apoyo explícito a la acción estadounidense podría fortalecer el vínculo con Washington y con los organismos financieros internacionales, algo clave en un país permanentemente necesitado de crédito, refinanciación de deuda e inversiones. Pero el costo político interno sería alto. Sectores del peronismo, del kirchnerismo y de la izquierda verían esa postura como una claudicación de la soberanía regional y una convalidación del intervencionismo norteamericano. Una condena frontal a la captura, en cambio, aislaría a la Argentina de los países centrales y la acercaría a un eje cada vez más debilitado y cuestionado a nivel global. Economía: entre la oportunidad y el riesgo Desde el punto de vista económico, la caída del régimen de Maduro podría tener efectos indirectos positivos. Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, volvería gradualmente al mercado energético internacional. Eso podría estabilizar precios globales, reducir la volatilidad y generar un contexto más previsible para países importadores netos de energía. Sin embargo, para la Argentina que apuesta a Vaca Muerta como activo geopolítico y económico una mayor oferta petrolera venezolana podría convertirse en competencia directa, restando atractivo a inversiones que hoy miran al país como alternativa regional. Es decir: estabilidad global, pero disputa por capitales. El factor migratorio y social Un desenlace abrupto en Venezuela también podría generar una nueva ola migratoria. Argentina, que ya recibió a cientos de miles de venezolanos en la última década, podría enfrentar una presión adicional sobre empleo, servicios públicos y políticas sociales. Al mismo tiempo, esa migración también ha demostrado ser una fuente de capital humano joven, calificado y emprendedor, que en muchos casos se integró rápidamente al mercado laboral argentino. El problema no es la migración en sí, sino la incapacidad estructural del Estado para planificarla y aprovecharla. Geopolítica regional: el fin de un símbolo La captura de Maduro tendría un valor simbólico enorme: marcaría el colapso definitivo del llamado socialismo del siglo XXI como proyecto regional. Para la Argentina, eso podría significar el cierre de una etapa de alineamientos ideológicos que condicionaron durante años la política exterior y económica. También obligaría a repensar el vínculo con países como Cuba, Nicaragua y Bolivia, y a redefinir el rol argentino en organismos regionales hoy debilitados como la CELAC o el Mercosur ampliado. ¿Beneficio o perjuicio? La respuesta no es binaria. La Argentina podría beneficiarse si actúa con pragmatismo, inteligencia diplomática y una estrategia de largo plazo: fortaleciendo relaciones clave sin perder autonomía, defendiendo los derechos humanos sin doble vara y priorizando sus intereses económicos concretos. Pero podría salir perjudicada si vuelve a quedar atrapada en disputas ideológicas internas, reaccionando tarde y mal, o alineándose automáticamente sin capacidad de negociación. En un mundo que se reconfigura a golpes de conflictos, la neutralidad ingenua ya no existe, y la improvisación se paga caro. En definitiva, más que la captura de Maduro, lo que pondrá a prueba a la Argentina será su propia madurez política y estratégica. El conflicto no nos pertenece, pero sus consecuencias sí. Y esta vez, mirar para otro lado no será una opción. Fuente: Pichi Blazquez ER24
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