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  • El chavismo sin Nicolás Maduro ahora se aferra al poder en Venezuela

    » Clarin

    Fecha: 03/01/2026 22:00

    Tras el impacto inmediato de los ataques aéreos sobre Venezuela y la espectacular captura de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, las primeras evidencias indican que la estructura del chavismo sigue en el poder y dispuesta a mantenerse firme en la defensa de la llamada revolución bolivariana, al menos por ahora. Luego de la sorpresa de rigor por la incursión de EE.UU. que comenzó al filo de las 2 de la mañana de este sábado, se abren nuevas incógnitas sobre el futuro de este martirizado país rico en recursos naturales, entre ellos, las mayores reservas de petróleo pesado. La operación relámpago de la madrugada marca también el paso más contundente de la doctrina Trump, según la cual el hemisferio occidental debe doblegarse a los intereses de EE.UU. En su primera rueda de prensa tras los ataques y la captura de Maduro, Trump dejó claro que el petróleo interesa más que la democracia o los derechos humanos. Vamos a gobernar ese país hasta que podamos tener una transición segura, dijo Trump a los periodistas sin detallar hacia dónde apunta la estrategia de negociación con el chavismo que queda al mando, menos con la oposición que encabeza la líder María Corina Machado. No hay hasta ahora indicios de que haya en marcha una transición democrática que involucre a la mayoría opositora que se atribuye la victoria en las cuestionadas elecciones de julio del 2024. Sería difícil que Machado lidere Venezuela porque no tiene respeto dentro de su propio país, dijo Trump, en su particular visión de la situación venezolana. Afirmó en cambio que ya su secretario de Estado, Marco Rubio, había conversado con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez. Ella acaba de asumir el mando y dijo que va a hacer las cosas bien, y lo que le pidan, afirmó. Rubio reafirmó que Maduro es acusado formalmente por supuesto narcoterrorismo desde 2020 y no es el presidente legítimo de Venezuela; es un fugitivo de la justicia de Estados Unidos. Pero este reacomodo no parece destinado a un final tan feliz como el de cualquier película de acción. Poco después, la propia Delcy Rodríguez apareció en una declaración presidiendo el Consejo de Defensa Nacional, rodeada de los principales mandos del chavismo, incluyendo el poderoso ministro del Interior, Diosdado Cabello, para decir que ellos seguirán a cargo y dispuestos a defender la independencia de Venezuela. Puso en vigencia un Decreto de Conmoción Exterior, dejado por Maduro, en el cual Venezuela queda en un estado de lucha armada y todos los venezolanos son obligados a defender al gobierno. Hay un solo presidente en este país, que se llama Nicolás Maduro. Estamos listos para defender a Venezuela, nuestros recursos naturales que deben ser para el desarrollo nacional, agregó Rodríguez. En eso de que los recursos naturales beneficien a los venezolanos comunes sí coincidió con las palabras de Trump. El magnate afirmó que las corporaciones de su país van a recuperar y administrar la producción de ese petróleo. Hay muchos recursos en ese país, los queremos proteger, los queremos para el mundo. Vamos a vender muchas cantidades de ese petróleo a muchos países, aseguró Trump en una frase que por carambola termina llevando agua al molino del discurso chavista y de la izquierda regional. En una expresión típica de su discurso de desinformación, afirmó que esas riquezas fueron robadas a compañías estadounidenses. Eso no es cierto. La centenaria industria petrolera venezolana, consolidada a partir de la nacionalización negociada durante años y decretada en 1976, tuvo en efecto la semilla de corporaciones de Estados Unidos, Reino Unido y Países Bajos. Pero se convirtió en un motor de la economía con fuerza propia hasta el punto de Venezuela llegue a ser el sexto exportador de crudo del mundo...hasta el arribo del chavismo, que demolió a la estatal Petróleos de Venezuela con los martillos de la corrupción y la ineficiencia gerencial. Entre las dudas que deja Trump, está cómo controlaría una nación de casi un millón de kilómetros cuadrados y 27 millones de habitantes, sin una invasión terrestre a gran escala que logre asegurar el manejo de las instituciones y derrotar a la cohesionada estructura del chavismo, que domina todos los poderes públicos, todo el territorio y la Fuerza Armada. Toda la capacidad militar de Venezuela fue dejada sin efecto dijo Trump, al amenazar con un segundo ataque, más poderoso, en caso de ser necesario. La frase resume una bofetada para el chavismo, tanto para ese 25% de los militantes del régimen popular, militar y policial que todavía gobierna el país, como para ese 13% de ellos que se dicen resteados, incondicionales con Maduro, según respetadas encuestas. Todos se habían grabado los mensajes repetidos de Maduro y sus ministros, diciendo que la patria era inexpugnable. Entre las lagunas que deja esta operación militar y las declaraciones posteriores de Trump y sus alfiles, destaca un hecho nada menor: el chavismo no se limita a Nicolás Maduro, el heredero designado a dedo por un Hugo Chávez moribundo a finales de 2012. Al menos hasta la noche de este sábado, el país sigue en manos de esa estructura corporativa del chavismo, que además controla todas las instancias de la vida económica, política y social de Venezuela. Vamos a quedarnos ahí hasta que se pueda dar una transición apropiada, afirmó Trump. Pero no hay soldados de EE.UU. en territorio venezolano. No están aquí. Entraron y salieron. Y también dijo que no pueden correr el riesgo de que alguien más del chavismo se apodere de Venezuela. Pero Delcy Rodríguez asume la presidencia de Venezuela y además se está entendiendo con Marco Rubio, afirmó. En varias ciudades del interior del país y en Caracas, puñados de militantes chavistas, la mayoría de ellos funcionarios de dependencias oficiales, se reunían y coreaban consignas de izquierda y pedían la libertad de Maduro, en una sola pieza. Estaban encabezados por gobernadores, alcaldes y generales que se dicen dispuestos a morir por la llamada revolución bolivariana. Bandas paramilitares, los aquí llamados colectivos, recorrían calles de las ciudades, amenazando cualquier intento opositor de manifestarse por los hechos recientes. No está claro todavía cómo Estados Unidos logrará entenderse con la base del chavismo, una presencia que se ha expandido por todo el país durante casi tres décadas. Sobre la firma Newsletter Clarín

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