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Fecha: 03/01/2026 06:03
La pandemia marcó un antes y después para muchas cosas. No solo modificó la forma de trabajar y vincularse, sino que también cambió para siempre la relación con la propia imagen. Pasar varias horas en videollamada, grabarse, sacarse fotos y usar filtros cada vez menos reales fueron los disparadores de un fenómeno que hoy en la medicina estética se conoce como selfie surgery. Esta tendencia refiere a los procedimientos estéticos impulsados por lo que las personas ven de sí mismas en la cámara. A diferencia de las intervenciones tradicionales, el foco no está en corregir un rasgo en el espejo, sino en modificar cómo el rostro se percibe a la hora de una foto, con especial atención a ángulos, iluminación y primeros planos. Leé también: Argentina hizo historia con la primera cirugía fetal de espina bífida en un hospital público La exposición constante a la propia imagen generó una percepción distorsionada del rostro y el cuerpo, potenciada por filtros, maquillaje, iluminación y retoques digitales. Así surgió este concepto, impulsado por el deseo de mejorar el aspecto personal en pantalla", explicó a TN la cirujana estética Cristina Sciales (MN: 66744). Johanna Furlan, cirujana y especialista en medicina estética (MN: 122.975), sumó: La mirada de los demás y la exposición constante a las pantallas: verse en Zoom, en videollamadas, en fotos y selfies se convirtió en un gran disparador de consultas. Ambas detallaron que en una primera etapa, este fenómeno estuvo fuertemente ligado al uso intensivo de las redes sociales y al trabajo remoto a través de videoconferencias. Pero después lo vincularon a exigencias laborales y a la búsqueda de perfiles que respondan a determinados estándares de belleza. Se instala así una paradoja: en una época que promueve el destierro de los prejuicios sobre los cuerpos, en la práctica estos prejuicios persisten y se refuerzan, advirtió Sciales. Si bien mayoritariamente son las mujeres las que deciden hacerse algún retoque, hay cada vez más hombres que se suman a estas prácticas, algo que no era tan frecuente. Desde 2020, las consultas por procedimientos estéticos -tanto quirúrgicos como no quirúrgico- crecieron de manera exponencial en el mundo y particularmente en Argentina. Según datos de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), el aumento fue del 54,4% en los últimos cuatro años, una cifra que refleja un cambio profundo en hábitos y expectativas. De hecho, en 2022, se registraron más de un millón de intervenciones estéticas en el país y la tendencia se profundiza cada vez más. Los procedimientos estéticos más buscados Las consultas por procedimientos estéticos muestran hoy un mapa mucho más diverso que hace algunos años. Lejos de una única intervención estrella, las elecciones varían según la edad y el objetivo buscado. En ese contexto, los tratamientos faciales ganan protagonismo y desplazan a los corporales, que suelen concentrarse en determinados momentos del año. En los pacientes más jóvenes, la demanda se orienta principalmente a intervenciones mínimamente invasivas y con una lógica preventiva. Entre los procedimientos más solicitados se destacan la rinoplastia no quirúrgica y la toxina botulínica. Leé también: Tiene las mejillas más grandes del mundo y perdió la cuenta de las veces que se operó: Me enamoré de ellas La especialista planteó, a su vez, la importancia de la prevención del envejecimiento desde lo interno, a través de suplementos y sueros. A partir de los 30 años, el abanico de opciones se amplía y aparecen tratamientos que combinan corrección y mantenimiento. Según el cirujano plástico (MN 81500) y presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER), Jorge Wetzel, los procedimientos más consultados incluyen toxina botulínica, rellenos, bioestimulantes y distintos tipos de láseres, mientras que en el terreno quirúrgico crecen las consultas por rinoplastia, mastoplastia y liposucción. También se destacan las cirugías de rejuvenecimiento facial, como la blefaroplastia y el lifting facial. La tendencia es hacia resultados naturales, armónicos y personalizados pero siempre teniendo en cuenta la necesidad de aprobación de un médico verdaderamente calificado, ya que un procedimiento mínimamente invasivo no reemplaza a la cirugía si esta está indicada, sostuvo. En coincidencia con sus colegas, Wetzel observó un crecimiento en las consultas de jóvenes para tratamientos no invasivos, pero también aseguró que hay gran cantidad de pacientes adultos que buscan mejorar su bienestar: Esto refleja una mirada más transversal de la estética, no limitada a una edad específica. El foco está puesto en trabajar determinadas zonas, corregir aspectos que generan incomodidad y, al mismo tiempo, prevenir para lograr una longevidad saludable, completó Furlan. Ante esto, afirmó que los bioestimuladores -que activan la producción natural del colágeno- se convirtieron en uno de los grandes protagonistas del momento: Tanto en su versión inyectable como en tecnologías asociadas, hoy son un verdadero boom. El crecimiento de estas prácticas también trajo aparejado un debate sobre los límites. Sciales advirtió sobre la estandarización estética impulsada por el abuso de rellenos y bioestimuladores mal indicados, que derivan en el fenómeno del pillow face u over filler. Se ven rostros hinchados, desproporcionados y distintos del cuello, pocos naturales, algo que fue muy evidente incluso en certámenes internacionales como las Miss Universo, describió. El rol de las redes sociales para influenciar sobre los tratamientos estéticos Las redes sociales se consolidaron como uno de los principales motores en el universo de los tratamientos estéticos. Procedimientos que hasta hace pocos años eran poco frecuentes hoy forman parte de la consulta cotidiana y es, en gran parte, gracias a la exposición constante de resultados, experiencias y transformaciones que circulan en TikTok e Instagram. Hoy en día cumplen un rol central: son la mayor influencia en relación a los tratamientos estéticos, aseguró Furlan y dijo que no solo marcan tendencias, sino que también despiertan consultas constantes. La lógica de la imagen perfecta, los filtros y la comparación empujan a muchos pacientes a buscar soluciones rápidas y visibles. Las redes sociales cumplen un rol importante al visibilizar resultados y generar interés, pero también plantean un desafío, indicó y enfatizó sobre la necesidad de difundir información responsable. Desde ese lugar, Wetzel subrayó: Lo más importante es consultar siempre con un cirujano plástico debidamente formado y certificado. La estética no es un producto: es un acto médico, es pasible de complicaciones y el paciente debe conocer con detalle el procedimiento al cual se va a someter y firmar un consentimiento informado al respecto. Leé también: Se aplicó bótox y terminó con la cara desfigurada: el drama de una madre que no puede volver a sonreír A ese escenario se suma un cambio cultural profundo. Según Wetzel, hoy existe mucha más apertura para hablar de estética sin prejuicios: dejaron de ser un tema tabú y pasaron a formar parte de una conversación más amplia vinculada a la salud, la autoestima y el bienestar. Esa naturalización permite que los pacientes consulten con mayor libertad y, en la mayoría de los casos, con mayor responsabilidad. A su vez, las redes también modificaron la forma en que se transmiten estas prácticas. Sciales marcó que, a diferencia de otras épocas, los procedimientos ya no se ocultan ni se viven en secreto, sino que se recomiendan desde la experiencia personal. Ese boca a boca digital, amplificado por influencers y usuarios comunes, representa un desafío para los médicos, que deben aclarar que cada tratamiento es absolutamente personalizado. En las más jóvenes, esta tendencia adquiere una dimensión particular. Actualmente, por ejemplo, el aumento de labios se convirtió casi en un símbolo de pertenencia, comparable a comprarse el último celular o unas zapatillas de moda. En esa sintonía, el rol del profesional es clave para poner límites, explicar indicaciones reales y evitar que la tendencia pese más que la evaluación médica.
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