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  • A 20 años del crimen de Paulina Lebbos, van a juicio el exnovio y un hijo del poder en Tucumán

    » TN

    Fecha: 03/01/2026 06:03

    A casi dos décadas del brutal asesinato de Paulina Lebbos, el caso vuelve a sacudir a Tucumán. El 2 de marzo, la Justicia sentará en el banquillo de los acusados a Víctor César Soto, expareja de la víctima y padre de su hija, y a Sergio Kaleñuk, hijo de un exfuncionario clave del poder provincial. Es la primera vez que los principales sospechosos del femicidio serán juzgados. Para nosotros siempre está la expectativa por verdad y por justicia para el homicidio impune de Paulina, dijo a TN Alberto Lebbos, el padre de la joven asesinada, tras conocerse la noticia del inicio de un cuarto juicio. Leé también: Tengo miedo de olvidarme de mamá, dice la hija de Paulina Lebbos a 15 años del femicidio que sacudió a Tucumán El crimen, ocurrido en febrero de 2006, destapó una red de encubrimiento que salpicó a la cúpula policial, funcionarios y hasta al propio Poder Judicial, pero el paso del tiempo no logró romper el pacto de silencio y el nombre del asesino sigue siendo un misterio. Es la perversión de un sistema corporativo, que se autodefiende y que va protegiendo a estos delincuentes que se disfrazan de funcionarios públicos, apuntó Lebbos sobre el funcionamiento de esa red, hasta el momento, impenetrable. Sin embargo, el hombre nunca bajó los brazos: Es una lucha sin cuartel contra gente muy poderosa que va dando sus frutos, como la lucha que no se abandona. El femicidio de Paulina Lebbos Paulina Lebbos tenía 23 años, estudiaba Comunicación Social y era mamá de una nena de cuatro. El sábado 25 de febrero de 2006, contenta tras haber aprobado una nueva materia de la carrera, arregló con sus compañeras para ir a bailar a la noche al boliche Gitana en San Miguel de Tucumán y activó, sin saberlo, una cuenta regresiva fatal. Ya era la madrugada del domingo 26 cuando se tomó un taxi con una amiga, Virginia Mercado. Las dos jóvenes hicieron juntas un tramo del recorrido y después se separaron. Paulina fue sola a la casa de César Soto, su exnovio y padre de su hija. Aunque durante buena parte de la investigación se creyó que nunca había llegado a destino, ahora la Justicia no solo determinó que sí lo hizo, sino también que fue en ese lugar donde la mataron. Su familia empezó a buscarla al día siguiente y lo hizo durante 13 frenéticos días hasta que, el 11 de marzo, la encontraron muerta en la Ruta 341, a 30 kilómetros de la ciudad. Había sido salvajemente asesinada. Un dato llamativo fue que, aunque todos la buscaron durante más de semana, a Paulina no la encontró la policía. El hallazgo fue - increíblemente- casual: un vecino descubrió el cuerpo por el reflejo del sol en una pulsera. La víctima presentaba a simple vista heridas de arma blanca, quemaduras de cigarrillo, el cuero cabelludo arrancado y las huellas digitales limadas. Según la autopsia, murió asfixiada por estrangulamiento. Actualmente, Lebbos ya no tiene dudas sobre la autoría y el encubrimiento del crimen de su hija. También está convencido de que Sergio Kaleñuk, hijo del exsecretario de José Alperovich y amigo de César Soto, es el verdadero hijo del poder en la trama que se tejió alrededor del caso. Paulina se encontró con Soto y la asesinaron. Después, con la ayuda de Kaleñuk, escondieron el cuerpo, afirmó el padre de la víctima. Una trama de encubrimiento y poder El lunes 27 de febrero de 2006, cuando Paulina llevaba apenas horas desaparecida y después de enterarse por sus amigas que esa noche había ido a la casa de Soto, quien ya tenía antecedentes de violencia contra la joven, Alberto mismo fue a buscar a su exyerno y lo llevó a la Brigada. Este es el principal sospechoso, les dijo entonces a los policías. Pero unos minutos más tarde, Soto se retiró como si nada hubiera pasado. Ya se habían desplegado las maniobras de encubrimiento que facilitaron que el femicidio de Paulina siguiera impune hasta el día de hoy. El primer juicio por el caso se llevó a cabo entre fines de 2013 y principios de 2014 y tuvo como imputados a tres expolicías - Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina -, que fueron condenados por fraguar las actas de la declaración de un testigo y del hallazgo del cuerpo. En 2018, los jueces condenaron a Eduardo di Lella - exsecretario de Seguridad de Tucumán - y a Hugo Sánchez - exjefe de Policía de la provincia- a seis años de cárcel e inhabilitación para cargos públicos. También recibieron penas Nicolás Barrera y Héctor Brito, exjefes policiales, y Waldino Rodríguez, expolicía de Raco. En diciembre de 2021, la Justicia condenó a Carlos Albaca, exfiscal de Instrucción del caso, a seis años de prisión por encubrimiento agravado. Albaca se había negado a investigar la hipótesis que apuntaba a Soto y hasta lo dejó ser querellante, excluyendo al padre de Paulina de la causa. En diálogo con TN, Alberto Lebbos apuntó que la sentencia no solo los condena, sino que ordena investigar a más de 40 personas por los delitos de encubrimiento agravado, falso testimonio, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Se armaron 27 expedientes penales, entre ellos se ordena investigar a José Alperovich - quien fue tres veces gobernador de la provincia de Tucumán entre 2003 y 2015-, detalló Lebbos. Y cuestionó: Desde 2019 la sentencia está firme, pero no se acata. Y el expediente está totalmente paralizado. En todos estos años, Lebbos aseguró que presentó notas al Ministerio Público Fiscal, a la Legislatura, a Osvaldo Jaldo, a Miguel Acevedo, al Ministro de Justicia de la Nación y a los senadores, pero no obtuvo ninguna respuesta. Todo ignorado, lamentó. Leé también: Un reto mortal, la polémica por los hijos del poder y una familia que pide justicia: la muerte de Lucía Rubiño El exnovio y el hijo del poder En marzo se llevará a cabo el cuarto juicio vinculado al caso y, por primera vez, la Justicia tendrá en el banquillo de los acusados a los principales sospechosos: César Soto, expareja de la víctima, y Sergio Kaleñuk, hijo del entonces secretario de Gobierno de Alperovich. Kaleñuk era dirigente de Atlético Tucumán, donde Soto integraba la barra brava. El fanatismo por el club los unió y se formó una amistad entre ellos, que se habría puesto a prueba la noche que asesinaron a Paulina Lebbos. Según la acusación fiscal, la madrugada del 26 de febrero de 2006, entre las 6.30 y las 7, Paulina entró a la casa de Soto, ubicada sobre la calle Estados Unidos 1250. Allí, tras una discusión, Soto habría aprovechado su fuerza para estrangularla y matarla por asfixia. El cuerpo apareció días después, abandonado en la ruta. El fiscal Carlos Sale será el encargado de llevar adelante el debate, que empezará a pocos días de cumplirse 20 años del crimen y a un paso de quedar impune por prescripción.

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