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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 03/01/2026 04:23
El fenómeno de la tira diaria Peanuts, que comenzó por ser publicada en siete diarios en 1950, ha alcanzado una dimensión global, en gran parte debido al impacto del merchandising, haciendo que figuras como el perro Snoopy sean reconocidas en todo el mundo incluso por quienes nunca leyeron la historieta original. En un número conmemorativo realizado por The Comic Journal por los 75 años de Charles Schulz, el periodista Gary Groth destacó la magnitud de ese fenómeno: El fenómeno global de Peanuts a través de toda clase de merchandising obliga a recordar permanentemente el hecho de que Charles Schulz es uno de los grandes autores de comics del siglo XX. En países como Argentina, la obra se popularizó más por los productos derivados stickers, remeras, muñecos que por las tiras mismas, que durante mucho tiempo solo se publicaban en el diario La Prensa. Esa situación pone de manifiesto la universalidad del mensaje de la tira, ya que, mientras en ese matutino se editorializaba de forma crítica hacia Los Simpsons, coexistía la presencia de la belicosidad de Lucy arremetiendo contra el piano de Schroeder, su amor imposible, lanzándolo por la alcantarilla con la frase: ¡La mujer gana!. La última entrega diaria se conoció el 3 de enero de 2000, hace 26 años. A lo largo de sus casi cincuenta años de publicación, Peanuts experimentó notables transformaciones tanto en sus personajes como en su estilo gráfico. Si bien al principio el trazo se alejaba de la perfección esquemática que caracterizaría la última etapa, la primera tira funciona como síntesis del espíritu de la serie: dos niños sentados en el césped observan pasar a un tercero, al que identifican como Charlie Brown. Uno de ellos repite: Ahí viene el bueno de Charlie Brown... El bueno de Charlie Brown, sí señor, y tras verlo alejarse, confiesa: ¡Cómo lo odio!. Esta dinámica, que combina simpatía y rechazo, fue señalada por Al Capp uno de los dibujantes estadounidenses más reconocidos al describir a los personajes: Los personajes de Peanuts son pequeños y malévolos bastardos, siempre listos para lastimarse entre ellos. Es por eso que son deliciosos. Se hieren los unos a los otros con gran entusiasmo. Con el paso del tiempo, los protagonistas de Peanuts fueron suavizando su agresividad, aunque la rivalidad y la tensión nunca desaparecieron. La relación entre Lucy y su hermano Linus, o el trato de Lucy hacia Charlie Brown, ejemplifican la persistencia de la lucha interna entre los personajes. No obstante, el cambio más relevante en la tira se produjo cuando comenzó a desligarse progresivamente del mundo real para construir un universo propio. El desarrollo del dibujo hacia una bidimensionalidad absoluta permitió crear situaciones imposibles fuera de ese espacio, como ilustró el propio Schulz al explicar la evolución de la cucha de Snoopy: en un principio la dibujaba en perspectiva, pero luego eligió representarla de costado, completamente plana, lo que habilitó que el perro pudiera dormir sobre el techo o realizar cualquier acción imaginaria sobre ella. Snoopy se erigió como el símbolo de esa transformación. Al inicio, el perro se desplazaba en cuatro patas y su actividad favorita era simular ser un buitre. Con el tiempo, sin embargo, el personaje adoptó comportamientos cada vez más complejos y fantásticos: comenzó a escribir novelas sobre el techo de su perrera, y vivió aventuras contra el Barón Rojo en la Primera Guerra Mundial. Esa evolución hizo que Snoopy, capaz de pararse como un humano, se convirtiera en el emblema de la tira, sobrepasando en popularidad incluso a Charlie Brown. El propio Schulz reconocía que la proliferación de productos derivados de su obra constituyó una trampa de la que no pudo escapar, en contraste con autores como Bill Watterson, creador de Calvin & Hobbes, quien se negó a licenciar imágenes de sus personajes para evitar el merchandising. Schulz, hijo de otra época, no advirtió a tiempo las consecuencias de la multiplicación de productos. Esa situación derivó en que la imagen de Snoopy y sus compañeros llegara a audiencias que desconocían el contenido original de la tira, subrayando la fuerza del mensaje y la capacidad de los personajes para adaptarse a contextos diversos. En sus orígenes, Peanuts fue considerada por muchos como la primera tira diaria inteligente y, para otros, la última de una época. Publicada por primera vez en 1950, la serie introdujo un elenco infantil que discutía, se enojaba y expresaba emociones con la complejidad de los adultos. Una década más tarde, el trabajo de Schulz se transformó en el vehículo ideal para canalizar la crisis generacional de los años sesenta. El escritor Umberto Eco analizó el fenómeno, señalando: Estos niños nos afectan porque de alguna manera son monstruos. Son monstruosas e infantiles reducciones de todas las neurosis del ciudadano moderno de la civilización industrial. El protagonista, Charlie Brown, encarna el papel del eterno perdedor. En el mundo de Peanuts, nadie parece quererlo; es objeto de burlas por su constante estado de ánimo melancólico, por el árbol que arruina sus barriletes o por el tamaño de su cabeza. Esa condición de perdedor no se limitó a la ficción, ya que en la vida real también quedó asociado a un rol secundario: Charlie Brown fue el nombre de una de las naves de la misión Apolo X, el ensayo general de la Apolo XI. La nave giró alrededor de la luna y su módulo, llamado Snoopy, despegó, pero ninguno logró alunizar. La gloria fue reservada para la nave Columbia y el módulo Eagle, que participaron en el alunizaje posterior. De este modo, la historia de Charlie Brown en la exploración espacial replicó su destino en la historieta: la gloria siempre es para otros. A lo largo de los años, el vínculo entre Schulz y sus personajes fue cambiando. Aunque al principio consideraba a Charlie Brown como su alter ego, con el tiempo se identificó más con Snoopy y su mundo privado. Tras superar fracasos personales, Schulz pudo disfrutar del éxito de su obra y dedicarse plenamente a explorar el universo de Snoopy. El final de esa etapa llegó casi al cierre del milenio, cuando, tras recibir quimioterapia por un cáncer de colon, el autor decidió retirarse a los 77 años, justo antes de celebrar medio siglo de la tira. En ese periodo, Peanuts había ingresado al Museo del Louvre y contaba con una exposición permanente en el Museo del Comic de Florida. La última tira diaria apareció el 3 de enero de 2000, publicada en 2.600 diarios de 75 países. En ella, junto a un dibujo de Snoopy y su máquina de escribir, Schulz se despidió con una carta que decía: Queridos amigos: He tenido la suerte de dibujar a Charlie Brown y sus amigos durante casi cincuenta años. Eso ha significado la realización de mis ambiciones de mi infancia. Desgraciadamente, ya no estoy en condiciones de mantener el ritmo que impone una tira cómica diaria, así que anuncio mi retiro. Durante todos estos años no he sentido sino agradecimiento por la lealtad de nuestros editores y por el apoyo y el cariño maravilloso que me han hecho llegar los seguidores de esta tira cómica. Charlie Brown, Snoopy, Linus, Lucy... ¿cómo podría olvidarlos?. De aquel momento del 2 de octubre de 1950 cuando se publicaba solo en siete diarios de Estados Unidos, Peanuts ha pasado a ser tal vez la historieta más querida de la historia, sino también un verdadero fenómeno que excede por lejos la vieja y querida industria de los diarios en papel donde nació esa historieta. Peanuts tiene versión digital y aparece en miles de periódicos en todo el mundo; en especiales clásicos y en nuevas series de streaming en Apple TV+; y en aplicaciones móviles, producciones teatrales, películas y libros (cientos de ellos). Peanuts ha inspirado atracciones en parques temáticos, proyectos de arte público y todo tipo de productos de consumo, desde pijamas hasta máquinas de hacer pochoclo. Snoopy incluso ha viajado al espacio (en más de una ocasión) gracias a un acuerdo de colaboración espacial entre Peanuts Worldwide y la NASA. Peanuts, cuyo autor murió en febrero de 2000, pocas semanas después de anunciar su retiro, creó un mundo propio que superó a la tira que comenzó a publicarse hace más de siete décadas.
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