03/01/2026 00:23
03/01/2026 00:23
03/01/2026 00:23
03/01/2026 00:23
03/01/2026 00:20
03/01/2026 00:19
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
03/01/2026 00:18
» La Nacion
Fecha: 02/01/2026 22:44
Se conocieron hace 37 años, fueron el matrimonio más sexy y su historia de amor sigue: El Goyco y Ana Laura, una vida juntos Él luchaba por ganarse un lugar en River cuando la conoció en un boliche; un año después, estaban casados; los hijos, los desafíos y una fama que nunca les interesó - 5 minutos de lectura' El flechazo entre Sergio Goycochea y Ana Laura Merlo se produjo hace ya 37 años. Fue allá por 1988, en la disco Level de Campana. Él quedó impactado por su belleza, pero debió esperar a la presentación oficial que llegó unos meses más tarde. Y algún tiempo más para que ella aceptara ir a tomar algo, como se decía por aquellos tiempos. Ana Laura cursaba el tercer año del profesorado de Educación Física. Y Sergio peleaba por convertirse en el arquero de River. El primer beso se lo dieron el 18 de julio de 1988, tal confirmó él tiempo después. El matrimonio más sexy del país Luego Goyco se fue a jugar a Colombia, no aguantó tenerla lejos y decidieron casarse un año más tarde para poder estar juntos. El momento cumbre para ambos llegó cuando Sergio deslumbró con sus actuaciones en el Mundial de Italia 90, compartiendo plantel con astros como Diego Maradona y Claudio Caniggia, y atajando penales que llevaron a la selección argentina a jugar la recordada final con Alemania. Todas esas emociones vivió la pareja en muy poco tiempo. En aquellos años se hablaba de ellos en las revistas, en la televisión y en la radio como el matrimonio más sexy del fútbol argentino. Sergio se reía cuando escuchaba semejante cosa: No empecemos con eso que me van a cargar. Hasta el 89 yo era un jugador conocido pero del montón. Tengo que dividir mi carrera en antes y después del Mundial de Italia. Después del 90 me conocieron aquellos que no tienen ni idea de lo que es el fútbol. Pasé a ser una persona pública y famosa. Pero no juego para ser famoso, lo hago para mejorar día a día en mi profesión, me confió Goyco en una entrevista que pude hacerle a ambos en su hogar familiar en agosto de 1994. ¿Qué dijo Ana Laura? Te soy muy sincera: nunca pensamos en la fama. Hacemos una vida lo más normal posible. Yo voy al supermercado, cocino, me ocupo de todo, nada extraordinario, lo normal. No vendemos una imagen. Como nos mostramos así somos, con defectos y virtudes. Sergio la observaba y agregaba: Yo no me la creo nada. Tengo la suerte de ser conocido gracias a mi trayectoria, pero no vivo de eso. Intento vivir con la mayor normalidad posible, es lo que nos gusta. Además tengo muy claro que mi fama como jugador de fútbol se va a terminar. Después puedo ser empresario o periodista, quién te dice. Nuestro estilo de vida es así, muy normal. Mientras transcurría la charla, Ana Laura sostenía en brazos a Paloma, su hija, a la que le faltaban meses para cumplir un año. Y Juan Cruz, el mayor, jugaba con su papá y repetía que quería ser arquero como él. Las críticas, la goleada y una entrevista dolorosa En esa época, Sergio Goycochea -finalizado el éxito del Mundial- atravesaba un momento de incertidumbre. Había dejado River y venía de ser el arquero que debió soportar el 0-5 en el estadio Monumental enfrentando a la selección de Colombia en septiembre del 93, en las eliminatorias para el Mundial de los Estados Unidos. Además de vivir un episodio doloroso en el programa Tiempo Nuevo que conducía Bernardo Neustadt, donde el exjugador José Francisco Sanfilippo lo criticó de forma demasiado dura con aquella frase que quedó inmortalizada: Pibe, usted se comió todos los amagues. En ese momento tenso, el único que lo defendió fue el director técnico Carlos Bilardo, quien estaba viendo el programa en su casa, y ante tanto maltrato, no dudó en presentarse y de repente irrumpió en el set y le dijo: Goyco, vos te tenés que parar y te tenés que ir. Sergio decía por ese entonces: No es el momento que desearía vivir, pero no es el peor. Difícil sería si no tuviera propuestas para seguir jugando, pero gracias a Dios las tengo. De Turquía, de México, y la más importante de Mandiyú (donde finalmente decidió ir cuando asumió nada menos que Diego Maradona como DT). No puedo negar que me dolió bastante todo lo que pasó aquella vez con Sanfilippo. Fue duro, muy duro. Además soy un tipo sensible que no puede ocultar lo que le pasa. Me afectó mucho que algunos se subieran a aquellas críticas y que Neustadt mostrara la publicidad que hice con Telefónica de Argentina comparándola con el gol que me hizo Platense en cancha de Vélez. Aunque después pidió disculpas, el daño ya estaba hecho. Siempre acepto las críticas, pero no me banco la mala intención. Te juro que a veces pensaba: Estos tipos me están tratando como si fuera un delincuente o una lacra social. Se les fue la mano. Ana Laura reflexionaba al respecto: Fue difícil, era nuestro tema excluyente de conversación. Estábamos preocupados y era lógico. Él trataba de demostrar que no estaba nervioso, pero a mí no me podía engañar. Sufrimos bastante, pero eso ya quedó en el pasado. Goyco se ilusionaba y apostaba a salir del mal momento y superarse subiendo la apuesta: Siempre trabajo para ser el mejor. Me lo propongo desde que empecé mi carrera. Un obstáculo no me va a frenar, lo siento como un desafío personal. No pienso bajar los brazos. Y nunca me voy a olvidar el cariño que me brindó la gente en el Mundial de Italia, lo voy a agradecer siempre porque fue genuino, una caricia alma que me sirvió para luego afrontar con toda la fuerza cuando la cosa se complicó, gajes del oficio....
Ver noticia original