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» Clarin
Fecha: 02/01/2026 22:43
El escándalo de la AFA se parece cada día un poco más a los diagramas de Venn, que superponen conjuntos diferentes como el mundo del fútbol, la política, la Justicia, las finanzas, el juego y, aparentemente, el narcotráfico. Igual que en los cuadernos escolares, la intersección de esos conjuntos -lo que tienen en común- es más oscura, como si fuera un destilado más denso de los problemas que pueden encontrarse en cada uno de esos ámbitos de manera individual. El fútbol argentino conoció en los últimos años una estrafalaria combinación de esplendor y decadencia. La victoria en Qatar, y la lluvia de dólares que llegó asociada a ella, conviven con una dirigencia con muy pocas cualidades profesionales para manejar esa situación. Lo que se ve ahora es lo que quedó oculto en 2022 por la euforia mundialista:que Claudio Tapia y Pablo Toviggino armaron una estructura que les permitió mantener el control permanente del fútbol local, esquivar controles impositivos y de pagos previsionales, armar una enorme red de sociedades argentinas y extranjeras para hacer circular por el mundo los millones de dólares que generan las presentaciones de Lionel Messi y su equipo, relacionarse con jueces y fiscales y también con importantes políticos del peronismo y de otros partidos políticos. Hoy, Tapia y Toviggino son el centro de una serie de pesquisas judiciales y de denuncias del Gobierno que se despertaron o nacieron cuando quedó en evidencia que el amor por Messi ya no alcanzaba para soportar los desarreglos de la dupla que maneja la AFA. La estrategia de la dupla es mantener su alianza con Messi y el resto de los jugadores y esquivar la vigilancia de la FIFA, el único castigo que de verdad temen, porque una sanción de ese organismo podría dejar a la Argentina fuera de las competiciones internacionales, un escenario que desataría una cascada de catástrofes personales sobre los dos. El Banco Central anunció que pondrá el ojo en movimientos de US$ 240 millones destinados a la AFA entre 2019 y 2021, cuando estaba vigente el cepo cambiario que obligaba a liquidar en pesos las transferencias que llegaban de empresas o entidades extranjeras. El BCRA cree que la AFA hizo maniobras fraudulentas para esquivar ese cepo y que luego creó un mecanismo para recibir ese dinero -también saltando el cepo- a través de contratos de representación internacional con el ex diputado bonaerense del Frente Renovador Javier Faroni. Por lo que se sabe hasta ahora, Faroni -hasta ese momento un productor de obras teatrales en Mar del Plata que había saltado a la política junto a Sergio Massa- se convirtió en promotor de partidos y contratos de auspicio y televisación de la AFA y recibió los pagos en cuentas bancarias de Estados Unidos. Desde esas cuentas, Faroni transfirió los fondos a decenas de destinos y personas con diferentes grados de vinculación con Tapia y Toviggino. Este viernes también se conoció un dato nuevo en el expediente judicial dedicado a determinar si una llamativa mansión de Villa Rosa, con un helipuerto muy activo incluido, pertenece a Toviggino. Luciano Pantano, el presunto testaferro de Toviggino, pagaba los gastos de los 54 vehículos que habían sido secuestrados en un procedimiento judicial en esa casa con una tarjeta de crédito American Express que pertenece a cuenta corporativa de la AFA. Esa misma tarjeta registra consumos por 50 millones de pesos mensuales en promedio durante todo 2025. Un aspecto llamativo del manejo financiero de Pantano es que el hombre, inscripto en la DGI como monotributista, tenía además una tarjeta propia, con la que gastaba sólo unos pocos miles de pesos cada mes. Es probable que la enrevesada estructura de desvío de dinero que pertenecía a la AFA hacia cuentas privadas sea difícil de explicar con detalle en una nota periodística, pero el uso de una tarjeta de crédito, y sobre todo los desmanejos que se pueden hacer con ese instrumento, lo entiende cualquiera. El Gobierno detectó que ese cóctel que combina oscuras transferencias de decenas de millones de dólares, mansiones con helipuerto, relaciones políticas que permitían saltar regulaciones odiosas y personajes conocidos incluso más allá del mundo del fútbol era ideal para hacer estallar el enojo popular y avanzó con investigaciones que demoraba hace tiempo en los organismos de control, y que dormían arropadas por el temor de que la FIFAdejara a los argentinos sin el Mundial de este año. Tapia y Toviggino se transformaron así en enemigos a medida de Javier Milei, que ya se los había cruzado cuando quiso promover la llegada de las Sociedades Anónimas Deportivas al fútbol local, en el arranque de su gobierno. Por lo revelado hasta ahora se puede deducir que, además de evadir impuestos y de esquivar regulaciones cambiarias, el montaje de los jefes de la AFA fue construido para desviar dinero que debía ingresar en forma directa a la Asociación. ¿A quiénes habría perjudicado esa maniobra, si es que se hizo realmente? La primera respuesta que aparece es:a los clubes nucleados en la AFA. El gran misterio de esta historia es por qué clubes con mucho peso propio y renombre internacional no denunciaron estas maniobras que todos en el mundo del fútbol conocían. En esos clubes sabían de quién es la mansión de Pilar, cómo era el circuito para manejar los pagos en dólares a la AFA y qué rol ocupaba la financiera Sur Finanzas -investigada judicialmente en otros expedientes- en todo este embrollo. A pesar de eso, ninguno de esos dirigentes salió a hablar abiertamente de todo esto. Los jugadores de la Selección Nacional, todos con la vida resuelta en términos económicos y con un importante ascendente sobre la sociedad, tampoco hablaron del tema.
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