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Parana » Lasexta
Fecha: 02/01/2026 18:28
Resumen IA supervisado La sumisión química en el ocio nocturno es un problema creciente, y la ciencia busca soluciones antes de que sea tarde. Investigadores de la Universitat Politècnica de València han creado un sensor que detecta drogas en bebidas en menos de cinco minutos, especialmente escopolamina, utilizada en delitos de sumisión química. El dispositivo es sencillo y rápido, cambiando el color del líquido si hay presencia de drogas. Esta innovación ha sido bien recibida por los jóvenes, quienes ven en ella una herramienta para salir de fiesta con mayor seguridad. * Resumen supervisado por periodistas. La música suena, la pista está llena y alguien se acerca a la barra. Todo se desarrolla con normalidad hasta que algo cambia. La sumisión química, una realidad que aparece cada vez más en las noticias, se ha convertido en uno de los grandes retos para la seguridad en el ocio nocturno. Ahora, la ciencia quiere intervenir antes de que sea demasiado tarde. Investigadores de la Universitat Politècnica de València han desarrollado un sensor capaz de detectar en menos de cinco minutos si una bebida contiene drogas. Una herramienta sencilla, rápida y pensada para prevenir agresiones sexuales. "Es un problema que desgraciadamente vemos cada vez más. Afecta directamente a la sociedad y desde la investigación queremos contribuir a que este tipo de agresiones se acaben", explica uno de los investigadores. El dispositivo detecta escopolamina, una de las sustancias más utilizadas en delitos de sumisión química. Su principal ventaja es la rapidez y la facilidad de uso. "En menos de cinco minutos podemos saber si hay droga en la bebida y también determinar la cantidad", señalan desde el equipo científico. El funcionamiento es tan simple como visual: si hay droga, el líquido cambia de color. Un cambio perfectamente apreciable a simple vista que alerta de inmediato de que la copa ha sido manipulada. Del laboratorio al campus universitario, la iniciativa genera consenso entre los más jóvenes. "Es una idea muy interesante, hoy en día cuando menos te lo esperas te echan algo", comenta una estudiante. Otro lo tiene claro: "Es lo primero que me dice mi abuela cuando salgo de fiesta: no sueltes el vaso y no te fíes de nadie". "Con algo así, salir de fiesta puede ser mucho más seguro", añade otro joven. La investigación avanza al ritmo de la música, con un objetivo claro: que nadie tenga que bajar la guardia cuando sale a divertirse. Porque la ciencia también puede bailar y hacerlo para proteger.
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