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  • Cómo México capitalizó la guerra comercial entre EE.UU. y China

    » La Nacion

    Fecha: 02/01/2026 16:54

    Cómo México capitalizó la guerra comercial entre EE.UU. y China La guerra comercial y arancelaria iniciada en 2018 entre Estados Unidos y China que en las últimas semanas entró en una fase de desescalada ya dejó un ganador silencioso, que no es ni Washington ni Pekín. En los últimos años, la mayoría de los vehículos que salen de los contenedores en el puerto estadounidense de Brunswick, en el sureño estado de Georgia, llevan una etiqueta impensada hace algunas décadas en el rubro tecnológico: Hecho en México. En efecto, en medio de la guerra comercial de los dos gigantes mundiales, el vecino del sur del Río Grande se posicionó como el líder de las exportaciones automotrices desplazando a Canadá, y ya tiene el 22,8% del mercado exportador a Estados Unidos en ese rubro. Las señales se ven también al sur de la frontera. En San Luis Potosí, la empresa alemana BMW inauguró por ejemplo en 2019 su hub de producción de vehículos para toda América del Norte, y en sus planes de continua expansión prevé fabricar allí la próxima generación de autos eléctricos del grupo a partir de 2027. La empresa japonesa Nissan también anunció que a fin de año cierra su planta en Córdoba, Argentina para concentrar sus operaciones en la planta de Morelos, México. Este desarrollo alcanza no solo al rubro automotriz. En 2023, por primera vez en dos décadas, México desplazó a China como el principal exportador de bienes en general hacia Estados Unidos, y el liderazgo se fue consolidando. En 2024, los productos mexicanos representaron aproximadamente un 15,5 % del total de importaciones de bienes en Estados Unidos ¿México podría ser definido entonces como el principal ganador de la guerra comercial entre los dos gigantes mundiales? Si el país está creciendo ¿por qué los mexicanos siguen encabezando el listado de inmigrantes irregulares en Estados Unidos? ¿Causó ese auge algún efecto derrame en reducción de la pobreza o en la mejora de la calidad de vida de la gente? Los expertos consultados por LA NACION titubean cuando se les pide definir a México como un ganador en el choque comercial entre las dos potencias. Las exportaciones son solo uno de los tantos índices que hacen a la situación de un país. En lo económico se podría mirar también la inversión extranjera o el desarrollo de infraestructura, por ejemplo, o índices más sociales como la distribución de la riqueza, el acceso a la salud o la seguridad. Y ahí no sé si México es un ganador, dijo a LA NACION Patricio Dellagiovanna, coordinador general del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica Argentina. Si miramos estrictamente la cuestión de las exportaciones, podemos decir que México salió ganando en la guerra comercial porque encontró una ventana de oportunidad para venderle más Estados Unidos, señaló Dellagiovanna. Pero por otro lado se le cerraron puertas que se le habían abierto. La Secretaría de Comercio de México estima por ejemplo que la inversión directa china cayó un 75% respecto de 2022 por las trabas que impuso Estados Unidos a su socio del sur. Y eso significó el encarecimiento de muchos bienes intermedios que la industria mexicana necesitaba para su producción y venían de China. Además, por la presión de Washington, quedaron paralizadas obras de infraestructura que estaban haciendo los chinos, explicó el experto. Por su parte Celeste Tossolini, magíster en Ciencia Política del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México, encuadró el fenómeno en la lógica del nearshoring: una estrategia empresarial que cobró impulso tras la pandemia, cuando muchas compañías comenzaron a relocalizar producciones antes offshore hacia destinos más cercanos, con mayor afinidad cultural y horaria y menores costos logísticos. En ese reordenamiento de las cadenas globales de valor, los principales beneficiarios fueron Vietnam en el caso de China; Portugal, Polonia o la República Checa en Europa; y México en relación con Estados Unidos. La reconfiguración de las cadenas de suministro globales beneficia a México al atraer inversiones y manufacturas que buscaron relocalizarse cerca del mercado estadounidense, precisó Tossolini. En ese contexto de guerra comercial entre las dos potencias, Estados Unidos se vio obligado a reforzar los controles para evitar que China utilizara a México como plataforma de triangulación de exportaciones: una práctica por la cual productos de origen chino incorporaban mínimas transformaciones el tornillo mexicano para luego ingresar al mercado estadounidense con la etiqueta Hecho en México y eludir los elevados aranceles aplicados a los bienes Hecho in China. Esa fue una estrategia que utilizó Pekín en un comienzo para esquivar los aranceles. Por eso Estados Unidos reconfiguró el antiguo tratado de libre comercio, Nafta, y el actual T-MEC verifica que los productos tengan contenidos mexicanos mínimos, un 75% en el caso de los autos, explicó Tossolini. Más allá de las automotrices hubo otras áreas que florecieron en los últimos años en México gracias a la mejora del intercambio comercial con Estados Unidos, por ejemplo, el rubro inmobiliario. Desde la pandemia aumentó muchísimo el precio del metro cuadrado en Estados Unidos, incluso en estados con tradicionales precios bajos, como Tennessee. Entonces ese sector trasladó sus inversiones a México. El año pasado, en el mercado residencial de México los extranjeros realizaron más de 40.000 compras de inmuebles, y aproximadamente el 65% de esas compras fueron hechas por ciudadanos de Estados Unidos", comentó Dellagiovanna. La gran pregunta que surge inmediatamente es ¿los mexicanos viven mejor a partir de este crecimiento de las exportaciones y de algunas inversiones extranjeras? Si fuera así, ¿qué es lo que los sigue impulsando a miles de ellos a poner en riesgo su vida para cruzar la frontera hacia el gigante del norte? En términos económicos, la población mexicana experimentó una mejoría en los últimos años. En 2016 se estimaba que el 43% de la población vivía en la pobreza. Hoy hay un 29%. Pero en otros temas como el acceso a una salud y educación de calidad, o a una vivienda, estamos a años luz de lo que debería ser. Y esas creo que son las prioridades del gobierno de Claudia Sheinbaum, comentó Tossolini. Por su parte, Dellagiovanna centró las dificultades de la población en un síntoma que afecta a toda América Latina: la riqueza siempre queda en pocas manos. Por su PBI, México está en el puesto número 12 en el ránking mundial. Pero según el coeficiente Gini, que mide la desigualdad, está en el número 144 entre 178 países, casi al fondo de la lista como uno de los países más desiguales. Ambos expertos coincidieron además que uno de los grandes impulsores de la emigración hacia el norte es la violencia y el narcotráfico, dos problemas de hondas raíces en México. Entre otras cuestiones, los carteles expulsan de sus tierras a los campesinos para producir droga y el Estado sigue sin ofrecer ningún tipo de red ni seguridad a esa gente. Por eso, muchos campesinos mexicanos terminan sumándose a las caravanas de centroamericanos que cruzan hacia Estados Unidos, afirmó el experto. Este conjunto es la realidad de México: un país con un enorme potencial económico que aún está golpeado por gravísimos problemas políticos y sociales que impactan en la calidad de vida de gran parte de la población, concluyó Dellagiovanna.

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